El sinhogarismo cada vez afecta a más jóvenes: «Pensaba que yo solo podía con todo y no era así»

Cáritas Palencia ha atendido a 597 personas hasta septiembre, un 13,1% más que en el mismo periodo de 2025. Los usuarios de entre 18 y 39 años han aumentado un 31,6%.
Cuatro personas sentadas ante micrófonos en una mesa con distintivos de Cáritas Palencia
Fotografía: Cáritas Palencia.

Perder varios trabajos, dejar de pagar el alquiler y quedarse sin un techo. Es lo que le ocurrió a Mario Domínguez Sánchez, de 19 años, antes de llegar al Centro de Acogida de Personas sin Hogar de Cáritas en Palencia. Ahora trabaja como operario de trato y trata de recuperar la estabilidad, con la ayuda de un equipo que le ha permitido volver a confiar en sí mismo y encontrar una rutina.

Su historia refleja una realidad que preocupa a Cáritas Palencia. Cada vez son más las personas que necesitan apoyo para salir de una situación de exclusión residencial. Entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026, el centro ha acompañado a 597 personas, frente a las 528 del mismo periodo del año anterior. El incremento es del 13,1%, según los datos presentados este miércoles con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se celebra el próximo domingo, 25 de octubre.

Uno de los aumentos más significativos se encuentra entre los jóvenes. El número de usuarios de entre 18 y 39 años ha crecido un 31,6%, hasta alcanzar las 179 personas, frente a las 136 registradas en 2025. Este grupo representa ya el 30% de quienes han pasado por el programa.

«Pensaba que yo solo podía con todo y no era así»

Mario lleva cerca de dos meses en el centro. Recordando cómo llegó hasta allí, reconoce que durante un tiempo pensó que podía afrontar sus problemas por su cuenta. Sin embargo, la pérdida de varios empleos y las dificultades para pagar las mensualidades del lugar donde vivía acabaron dejándole sin vivienda.

«Lo humano es reconocer que tienes problemas, que tienes ciertos momentos de adversidad y que necesitas una ayuda», explicó durante la presentación de la campaña de Cáritas para este año.

Hasta entonces, ni siquiera conocía el centro. Su llegada le hizo tomar conciencia de la situación en la que se encontraba y de la necesidad de aceptar ayuda. «Me ayudó a abrir los ojos, recuperar un sentido y una confianza», señaló.

En su caso, una parte importante del proceso ha sido recuperar los hábitos cotidianos. Levantarse a una hora determinada, airear la habitación, desayunar, mantener el espacio limpio o colaborar en las tareas comunes son algunas de las pautas que forman parte de la vida en el centro. Para él estos ‘pequeños detalles’ son una forma de recuperar el orden en el día a día. «Hoy por hoy intento trabajar por mantener una estabilidad porque he entendido que es un trabajo día a día», afirmó.

Mario también habló de la importancia de contar con profesionales que puedan orientar a cada persona según sus necesidades. En su experiencia, la ayuda no se limita a disponer de un lugar donde dormir, sino que incluye la confianza, la seguridad y la tranquilidad necesarias para empezar de nuevo.

La vivienda, un obstáculo incluso después de encontrar trabajo

Desde Cáritas advierten de que la pérdida de una vivienda no siempre llega después de quedarse sin ingresos. En ocasiones, tener un empleo no basta para acceder a un alquiler que se pueda asumir, especialmente cuando no hay ahorros, una nómina estable o una red familiar que pueda prestar apoyo.

La directora del centro de acogida, María Lourdes Piñán, señaló durante la rueda de prensa que la exclusión residencial afecta a un número creciente de personas y puede adoptar formas que van más allá de dormir en la calle. Hay familias que comparten una sola habitación, personas que viven en trasteros o trabajadores que destinan la mayor parte de sus ingresos al alquiler y los suministros.

Estas situaciones, explicó, limitan también las posibilidades de descanso, ocio y relación social. En algunos casos, constituyen un paso previo a quedarse sin hogar.

A las dificultades económicas se suman las barreras que encuentran algunas personas para alquilar una vivienda. Piñán apuntó a la falta de una nómina fija o a la discriminación por el color de piel como factores que pueden complicar el acceso al mercado residencial y alargar los procesos de acompañamiento.

El problema es especialmente relevante cuando una persona ya ha avanzado en su recuperación personal o ha conseguido un empleo, pero no encuentra un lugar donde vivir. La falta de alternativas habitacionales puede frenar entonces su salida del sistema de acogida.

DATOS.

Los datos del centro muestran que los hombres siguen siendo mayoría entre las personas atendidas. De las 597 registradas hasta septiembre, 549 son hombres y 48 mujeres, lo que representa un 92% y un 8%, respectivamente.

Cáritas advierte, no obstante, de que las situaciones de exclusión residencial que afectan a las mujeres pueden permanecer más ocultas y presentar características distintas de las que se asocian habitualmente al sinhogarismo.

También ha aumentado el número de personas procedentes de países extracomunitarios. Según el balance de la entidad, han pasado de 139 en los nueve primeros meses de 2025 a 186 en el mismo periodo de 2026, un 33,8% más. En conjunto, las personas de nacionalidad extranjera representan el 42,7% de los usuarios atendidos.

La entidad vincula estas cifras a las dificultades de acceso a la vivienda, la inestabilidad laboral y las barreras administrativas que afrontan algunos colectivos. Por ello, defiende que la respuesta no puede limitarse a atender las situaciones de emergencia, sino que debe facilitar itinerarios que permitan recuperar la autonomía.

Con motivo del Día de las Personas sin Hogar, Cáritas ha elegido este año el lema Un hogar. Un lugar al que pertenecer. La campaña busca recordar que tener un hogar no consiste únicamente en disponer de un techo, sino también en contar con un espacio seguro y una comunidad en la que sentirse parte.

En Palencia, las actividades comenzarán este domingo, 25 de octubre, a las 11.30 horas, con una jornada de puertas abiertas en el centro de acogida, una eucaristía y un ágape. El lunes 26, a las 18.30 horas, el grupo de teatro de La Salle representará On Time en el Teatro Ortega. El programa concluirá el jueves 29, también a las 18.30 horas, con Historias para ser contadas, una actuación de Enrique González y Belén Carrión en el centro de acogida.

La intención es acercar esta realidad a la sociedad, combatir los prejuicios y recordar que detrás de cada cifra hay una persona con una historia y unas circunstancias propias. En el caso de Mario, el primer paso fue aceptar que no podía resolverlo todo solo. Ahora intenta mantener el rumbo, día a día.

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