El pasado 23 de abril, Día del Libro, Fuentes de Nava vivió una jornada que quedará guardada en la memoria y en el corazón de los vecinos. No fue una celebración cualquiera, sino un encuentro íntimo con la palabra, con la emoción y con las raíces de los fuenteros.
En Fuentes de Nava, entre la calma de sus calles y la esencia de lo auténtico, el municipio se reunió para rendir homenaje a la literatura de la manera más pura: leyendo. Y se hizo de la mano de los versos del paisano, Miguel de Santiago, cuya voz sigue viva en cada poema, en cada imagen y en cada sentimiento que despierta.
“Sus palabras, cargadas de sensibilidad y verdad, resonaron con una fuerza especial en este entorno que también forma parte de su historia. Era como si el tiempo se detuviera por un instante, como si el pasado y el presente se abrazaran a través de la poesía. Cada verso leído por nuestra gente era un pequeño homenaje, una forma de mantener vivo su legado y de reconocer el valor de quienes, desde nuestra tierra, han sabido convertir las emociones en arte”, explica la concejala María José Prieto.
La literatura no solo se lee, se siente, se comparte y se vive
Celebrar el Día del Libro así recuerda que la literatura no solo se lee, se siente, se comparte y se vive. “El 23 de abril no solo abrimos poemas, hemos abierto puertas a recuerdos, a emociones y a una identidad que nos une”.
“A veces las palabras no alcanzan para expresar lo que se siente, pero aun así queremos intentarlo. Gracias, Miguel, por compartir tu poesía, por abrir esa ventana tan íntima desde la que dejas ver tu mundo, tus emociones y tu manera única de mirar la vida.
Tus versos no solo se leen, se sienten. Acompañan, consuelan, despiertan y, en muchas ocasiones, hacen que uno se detenga a respirar más despacio. Hay una generosidad enorme en quien escribe y decide compartirlo, porque en cada poema hay un pedazo de ti.
Gracias por regalarnos esa sensibilidad, por poner palabras donde muchos solo tenemos silencios, y por recordarnos, a través de tu poesía, que siempre hay belleza incluso en lo más sencillo.
Sigue escribiendo, sigue compartiendo. Porque lo que haces deja huella. Porque la cultura florece cuando se comparte, y el Día del Libro, en Fuentes de Nava, floreció en forma de poesía”.





