Monzón de Campos combate en su tradicional batalla nabal en una jornada de recreación histórica en recuerdo de su Condado
¡Nabo a discreción!. Sin hacer prisioneros, los vecinos y visitantes de Monzón de Campos alcanzaron el culmen de la celebración de la Condal de los Ansúrez, a nabazo limpio en la festejada Batalla Nabal con la que se rememora una tradición que dice que los habitantes de la zona se libraron de pagar las parias a los musulmanes a base de defenderse con una pedrea de nabos.
Tras un desfile desde la plaza hasta el vado del Carrión, aguas arriba del puente donde se apostaba el unas veces el público y luego ejército lanzador de proyectiles vegetales, se llevó la representación del encuentro entre los emisarios moriscos y los habitantes y señores de la zona. Tras despacharles con cajas destempladas, y tras un amago de lanzamiento de nabos entre los participantes en el teatrillo, comenzó la lluvia vegetal que, todo sea dicho, duele cuando impacta.
Para ello, el público había recibido previamente bolsas con trozos de tubérculos para tener munición suficiente para descargar la ira festiva contra sus oponentes. Los de arriba del puente con los de abajo y viceversa, pero también entre los vecinos apostados sobre el viaducto.
Por fortuna, no hubo que lamentar demasiadas heridas de guerra, más allá de algún moratón, y la celebración de la condal continuó ya encaminando su final.
Previamente, Monzón de Campos recordó su importante pasado durante la reconquista como Condado que separaba y hacía de mediador entre las tierras de León y de Castilla, y alcanzaba las estribaciones montañosas por el norte y tierras de la actual Valladolid por otro. Para ir creando cantera, se replicó a nivel infantil la batalla nabal, al mediodía en el marco del Mercado Medieval abierto desde las 11 horas.
También durante la mañana, la localidad terracampina desarrolló talleres infantiles, demostración de bolillos y, además, se puso a disposición de los más pequeños la posibilidad de dar un paseo en el mejor medio a disposición de los habitantes del Monzón recreado en el Condal: el caballo.
No faltó el vermuteo por los establecimientos de la villa, con el acompañamiento de la Charanga de Los Chiguitos.
Ya por la tarde, antes de la batalla nabal, torneo de caballeros en el que las huestes cristianas fueron incrementadas con una leva entre los asistentes antes de encaminarse al río.
Momento en el que la organización de la Condal reconoció a Carlos Fernández Carriedo, actual consejero de Hacienda y portavoz de la Junta, además de hijo el pueblo, su contribución al nacimiento, hace 26 años de esta fiesta. «Eras el único de los impulsores que no había recibido este reconocimiento», indicaron desde el CIT por Megafonía.
Y ya tras el regreso victorioso de los participantes en la batalla a base de nabos, a reponer fuerzas, con una salchichada con fines benéficos.
La jornada de la recreación histórica estaba previsto que finalizara con un concierto y un espectáculo de fuego. Todo, bajo la organización del Centro de Iniciativas Turísticas del Bajo Carrión y Ucieza, con la colaboración de la Junta de Castilla y León, Fecitcal, la Diputación de Palencia, el Ayuntamiento de Monzón de Campos, la asociación ecuestre San Matías y la Asociación Torre del Homenaje.























































































