El cocinero Roberto Espeso toma el timón de la taberna ‘La Vieja Escuela’, a orillas del Carrión en la localidad terracampina, a partir de este mes

Hay personas que llevan la aventura en la sangre. Algunas lo manifiestan con grandes gestos: alpinismo, viajes, competición… Y otros, sin embargo, enfocan su espíritu hacia la vida cotidiana. Ése es Roberto Espeso, conocido cocinero palentino de adopción que emprende una nueva aventura en plena crisis: asumir el timón de La Vieja Escuela, la célebre taberna de Husillos a orillas del Río Carrión.

No es la primera vez que Roberto aprovecha los momentos de vacas flacas para reinventarse. Abrió en 2011 Gallery Palencia, en la zona de San Miguel, en plena crisis económica, un local que ha reformado durante los meses de cierre, que también aprovecha para reciclarse y formarse como cocinero. En un momento delicado para la hostelería, el equipo de Gallery Palencia no quería dejar a nadie atrás, puesto que este establecimiento se caracteriza por sus espacios interiores, muy limitados en estos momentos. «Estamos trabajando a un 50 % y facturando menos del 40 %», comenta, sin ocultar su malestar con la gestión de las medidas en torno a la hostelería en Castilla y León.

Tocaba, pues, «ser creativos y salir adelante. ¿Y qué sabemos hacer? Pues trabajar y atender hostelería», destaca con el entusiasmo que le caracteriza.

A partir de este mes, el equipo de Gallery Palencia asume la gestión de este espacio perteneciente al Ayuntamiento de Husillos, famoso por su gran terraza, sus espacios naturales a orillas del Carrión y su parque, que hace las delicias del cliente familiar. Es tiempo de disfrutar de la hostelería al aire libre y este espacio ofrecía todo lo que Espeso y su equipo buscaban para poder continuar trabajando y apostando por lo que denominan «hostelería dinámica», un proyecto profesional que promueve una relación laboral sana con el equipo y su motivación en torno a la atención al cliente y al desarrollo de las propuestas gastronómicas.

«Para tener clientes felices hay que tener al personal feliz», lo que implica una buena gestión de turnos y descansos y desarrollo profesional. Roberto garantiza que mantendrán la esencia que ha enamorado al público de La Vieja Escuela. «Siempre decimos que la especialidad es el cliente, que propone ideas y nosotros buscamos soluciones. Haremos un poquito de todo, pero la idea de la taberna nos gusta y, en este caso, pretendemos que La Vieja Escuela siga siendo la agradable taberna que es, apostando por un producto de cercanía, con variedad y ganas de agradar».

El entorno donde se ubica la gran terraza es «el mayor aliciente», con grandes zonas de recreo, posibilidad de alquilar piraguas, un campo de voley playa donde se organizan torneos y un parque recreativo infantil. Completarán la oferta con actividades de carácter lúdico y cultural, cumpliendo la normativa sanitaria.

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