Estimulación neuronal en casos de dispropiocepción
¿Te suena alguno de estos signos?
• Sensación frecuente de inestabilidad o torpeza
• Caídas o tropiezos “sin motivo claro”
• Vértigo o mareos persistentes
• Dolor de cabeza recurrente
• Dolor cervical o lumbar que no termina de resolverse
• Fatiga mental tras tareas visuales o de concentración
• Sensación de desconexión corporal o dificultad para coordinar movimientos finos
Cuando el sistema nervioso no integra bien la información sensorial, el cuerpo compensa. Y esas compensaciones, mantenidas en el tiempo, pueden convertirse en dolor, inseguridad o limitación funcional
¿En qué consiste la estimulación neuronal?
El trabajo de estimulación neuronal busca mejorar la calidad de la información que llega al cerebro y la forma en que este la organiza. No se trata solo de fortalecer músculos, sino de:
•Estimular receptores articulares y musculares
•Activar el sistema vestibular de forma específica
•Reentrenar la integración visual–postural
•Trabajar la coordinación interhemisférica
•Modular la actividad cortical y subcortical mediante estímulos rítmicos y somatosensoriales.
El objetivo es que el cerebro vuelva a “leer” el cuerpo con claridad. Cuando mejora la percepción corporal, mejora la estabilidad, disminuye el esfuerzo innecesario y el dolor pierde protagonismo.
Un enfoque activo y personalizado
Cada persona presenta un perfil neurosensorial distinto. Por eso la intervención se adapta: desde ejercicios de integración sensorial y estimulación rítmica, hasta trabajo vestibular, propioceptivo y técnicas de neuromodulación.
El cambio no es solo físico. Muchas personas describen una sensación de mayor seguridad, claridad mental y control corporal
Y es que cuando el cerebro consigue organizar la información que recibe, el cuerpo responde con más equilibrio. Y a veces, lo que parecía “torpeza” o “vértigo crónico” era un sistema que necesitaba ser reeducado.





