La empresa habla de unas propuestas sindicales «inasumibles» y los representantes de los trabajadores lamentan que la contención de gasto sea a costa de la plantilla
La dirección de Renault y los sindicatos con representación en el comité de empresa están muy alejados de llegar a un acuerdo sobre el nuevo convenio colectivo, tras la celebración de la cuarta reunió que tuvo lugar hoy. Mientras la compañía habla de unas propuestas sindicales “inasumibles”, algunas organizaciones como Comisiones Obreras (CCOO) y CSIF cargaron contra la falta de voluntad de la empresa, que apuesta por una contención de gastos a costa de la plantilla, lo que se traduce en “exigir más, siempre, a quienes menos tienen”.
Renault señaló que en el anterior encuentro planteó un convenio colectivo en línea con los objetivos de competitividad de la empresa, mientras que los sindicatos finalizaron la presentación de una plataforma conjunta de 163 medidas, que, de aplicarse, supondría un encarecimiento del 50 por ciento de los costes actuales. Ante esta disparidad, el grupo automovilístico del rombo pidió a los sindicatos que revisen sus pretensiones con posturas “más acordes” a la situación actual, al considerar que esta situación perjudicaría “severamente” la competitividad de las factorías españolas y su posicionamiento dentro del Grupo de cara a las futuras adjudicaciones.
A fin de poder progresar en la negociación, las dos partes han abordado el bloque de bolsa de horas y flexibilidad. La Dirección de la empresa ha puesto el foco en la no posibilidad de aplicación de determinadas propuestas, ya que disminuirían la flexibilidad. En concreto, la limitación de sábados de trabajo y el aumento del precio de estos, así como en la necesidad de reducción de los actuales plazos de preaviso.
El delegado de Renault por CCOO España, Sergio García, criticó que la Dirección de la empresa no reconozca “los esfuerzos ni los sacrificios de quienes cada mañana, cada tarde y cada noche hacen posible que los vehículos salgan terminados al final del proceso de fabricación”. No en vano, sentenció que “sin la plantilla no hay producción, ni calidad, ni futuro”.
La organización sindical advirtió, según recogió Ical, de que si la dirección quiere alcanzar un acuerdo es el “momento de dar y no de pedir”. De cara a la próxima reunión del 5 de marzo, CCOO demandó un cambio de actitud por parte de la empresa para avanzar hacia un acuerdo equilibrado. Un acuerdo que, a su juicio, pasa por un plan industrial que garantice el empleo y la estabilidad de los centros de trabajo así como inversiones y compromisos firmes de productos además de mejorar las medidas de flexibilidad para que sean “más equilibradas y previsibles” y avanzar en subidas salariales por encima del IPC, que permitan recuperar poder adquisitivo.
En este sentido, la empresa respondió que no puede ofrecer más detalles sobre un futuro plan industria en este momento, ya que depende del acuerdo que se alcance en el convenio colectivo.
Por su parte, el sindicato CSIF lamentó que la cuarta reunión de la comisión negociadora terminara sin ningún avance y acusó a la empresa de “cerrarse en banda”, además de “exigir nuevos sacrificios sin plantear ninguna alternativa a las propuestas de la representación de los trabajadores”.
Durante el encuentro, y según un comunicado de CSIF recogido por Ical, la plataforma sindical reiteró la necesidad de “una negociación real, basada en el diálogo y el intercambio de propuestas de ambas partes”. Pero, a juicio de CSIF, “la dirección ha vuelto a evidenciar una falta de voluntad negociadora, limitándose a repetir el mismo argumentario basado en la imposición de flexibilidad, contención de costes y críticas al absentismo laboral, sin ofrecer contrapartidas en materia salarial, de empleo, salud laboral o conciliación”.
El sindicato independiente ha exigido a la dirección “claridad y transparencia” sobre el alcance real de sus planteamientos, advirtiendo de que algunas de las medidas propuestas “suponen la eliminación de garantías fundamentales para la plantilla”. Para CSIF, el mensaje que traslada la dirección es “más trabajo a cambio de menos retribución y menos derechos”, acompañado de la exigencia permanente de nuevos sacrificios a la plantilla.
CSIF, no obstante, reiteró su disposición a negociar y a alcanzar un acuerdo “justo y digno”, en el que la buena marcha de la empresa “se traduzca también en una recompensa real para quienes la sostienen cada día”. La próxima reunión está prevista para el 5 de marzo.




