“Al Son de la Miranda” nos ha brindado un fin de semana de encuentro intergeneracional nacido de las ganas, unión y esfuerzo de los actuales pobladores de Fuentes de Valdepero.
Muchos fueron los curiosos y paisanos que se acercaron los días 7, 8 y 9 de agosto hasta esta localidad palentina para disfrutar de un fin de semana lleno de tradición, charlas, talleres, música y comidas populares.
No es éste un festival al uso, pues todo estaba organizado para absorber tradición por los cinco sentidos. Por la mañana pudimos aprender a pintar un magnífico grafiti; a maravillarnos con la historia del tesoro de la Miranda y los vestigios vacceos palentinos; viajar a las cocinas de las abuelas con el toque de sus instrumentos y convertirnos en cantadores de temas fuenteños perdidos; unir lo antiguo y lo moderno con las nuevas músicas ‘folktrónicas’; disfrutar de dos preciosos conciertos en la iglesia y ermita y aprender los bailes antiguos de la mano de la dulzaina y Son Para Recordar.
Entre actividad y actividad daba tiempo al refrigerio y la contemplación de los productos del mercadito que allí se instaló, mientras aprendíamos con María Alba, Vanesa Muela o Castora Herz. Y por las tardes y noches, grandes artistas en escena. La plaza de la Nave rebosó de buen ambiente con los conciertos de Los Castos, Altos Vuelos, San Miguel Fraser, Collado, De la Meseta, el sábado, y de Carrión Folk y Mayalde el domingo. Sin duda un acierto de actividades que ponen muy alto el listón para el año próximo pero que, a buen seguro, sabrán mantener, pues en el ambiente se respiraba ese buen hacer de las cosas preparadas con cariño y pasión.
Uno de los momentos más esperados del domingo fue la aparición de los danzantes. Catorce paisanos y paisanas, con edades comprendidas entre los 30 y los 75 años, y sin ningún tipo de formación anterior, que fueron capaces de dar parte de su tiempo vital para retomar las danzas y lazos de paloteo que se realizaban en honor a San Antón y llevaban perdidos desde los años 50.
El estreno fue estelar: trajes blancos, cintas y faja roja, palos a imitación de los antiguos que lograron encontrar, nervios y, sobre todo, ganas… muchas ganas de mostrar lo aprendido. Pasacalles por el pueblo, danza y paloteo en la iglesia, museos, ermita y trenzado de cintas final… Cuatro lazos recuperados, dos danzas y una jota afandangada, la de “Fernandito”, todo ello gracias al trabajo de unas personas que, altruistamente y con mucho esfuerzo, han luchado, y a buen seguro seguirán luchando, para que lo suyo no se muera. Pues, como dice Eusebio “Mayalde”, «la bellota que plantas hoy puede que no la veas crecer, pero cobijará a tus hijos y nietos en el futuro».
Quien pone ganas y el corazón en sus actos llega a encontrar una nueva familia donde no se lo espera. Y éste ha sido el caso de Fuentes de Valdepero, donde aterrizamos por causalidad hace un par de meses. Uno de esos lugares a los que llegas para enseñar lo poco que sabes de paloteo y dulzaina y te quedas con esa buenísima sensación de haber encontrado algo más. Personas como Jenny, Jose, Mar Paola, Isa, Inés, Virgi, Manu, Rocío, Lara, Carlos, Sandi, Adal, María, Toñi ¡ay la Toñi!… Una fantástica cuadrilla que a buen seguro sabrán transmitir sus conocimientos a los que vengan.
Fuentes de Valdepero, 489 habitantes, una de esas pocas localidades palentinas en las que “el pueblo” ha sido capaz de unirse en torno a un común para organizar algo tan bonito que esperaremos con ansia volver a sentir en años venideros.
¡Larga Vida al Son de la Miranda y a la nueva cuadrilla de Danzantes de Fuentes de Valdepero!








