Buena música y buen ambiente. El combo perfecto para cualquier época del año, pero qué mejor que el verano y un gran escenario acogedor como la Huerta de Guadián para completarlo. Los miércoles de julio vuelven a tener parada fija con el ciclo La Huerta de las Delicias, que levantó este miércoles el telón de una nueva edición, dentro de la programación Un Rayo de Sol del Ayuntamiento y de la mano de La Mano Negra Producciones. Lo hizo con una primera velada de sonido reposado, la que dibujó sobre el escenario el estadounidense Big Daddy Wilson, encargado de abrir un cartel que se extenderá durante todo el mes.
El cantante y compositor estadounidense inauguró el ciclo con la presentación de Plan B, su último trabajo, aunque su paso por Palencia no se quedó ahí. Sobre el escenario dejó también una selección de temas con los que volvió a transitar por su trayectoria. Todo ello delante de un gran ambiente de público que no quiso faltar a la cita.
Si algo ha ido consolidando La Huerta de las Delicias en los últimos veranos es precisamente esa capacidad para convertir la Huerta de Guadián en punto de encuentro cuando cae la tarde. Un espacio en el que conviven el público más fiel al ciclo, quienes se acercan atraídos por el nombre del cartel y quienes encuentran en estos conciertos una manera de alargar el día al aire libre. La fórmula, a estas alturas, está más que asentada: entrada gratuita, música en directo y una programación que se mueve con naturalidad entre el blues, el funk, el soul o los sonidos latinos.
El ciclo continuará el próximo 15 de julio con Jackie Venson, «una de las leyendas de Austin en ciernes» por Forbes. Una semana después, el 22 de julio, llegará el turno de Hip Horns Brass Collective, formación barcelonesa. El cierre, ya el 29 de julio, quedará en manos de Calle Mambo, grupo chileno que fusiona ritmos latinoamericanos, electrónica e instrumentación tradicional en un directo pensado para llevar el ciclo a su tramo más festivo.
Con ese recorrido, La Huerta de las Delicias vuelve a ocupar su lugar en el calendario estival de la ciudad. Lo hace, una vez más, desde una propuesta que no necesita demasiados artificios: un escenario al aire libre, cuatro noches de julio y la música como excusa para volver a llenar de vida la Huerta de Guadián.















