Ortega y Urdiales pusieron el toreo en la mansada de El Capea

El sevillano, a hombros, y el riojano dejaron lo mas destacado en una corrida con varios ejemplares enclasados.
Diego Urdiales a hombros tras una corrida en Palencia
Foto: Mario Colomer

Fernando Caballero Rojo

Se engalanaba Campos Góticos para la corrida goyesca que conmemoraba el cincuenta aniversario de la plaza. En la previa de la corrida se inauguró una plaza junto a la puerta grande, y al romper el paseíllo, tras el Himno Nacional, la Diputación entregó distinciones a los hijos del promotor de la obra, a los descendientes del arquitecto, a El Niño de la Capea y a Juan María Pérez Tabernero, torero y ganadero del cartel inaugural, y al empleado de la Diputación que custodia la plaza. Además, la institución provincial entregó una bolsa con varios obsequios conmemorativos a los aficionados que poblaron cerca de la mitad de los tendidos.

Todo eran alicientes para disfrutar de una gran tarde de toros, pero los astados que aguardaban en los chiqueros tuvieron por principal condición una descarada mansedumbre, si bien la mayoría de ellos lucieron clase en sus embestidas. Con disparidad en su presentación, algunos por hechuras y otros por cara, en general estuvieron en lo exigido a la categoría de la plaza en la lidia a pie, aunque en ocasiones pareciese un festejo de rejones. La corrida ha sido eterna, mas de tres horas de espectáculo. Hay que evitar que los festejos se alarguen tanto.

Abrió plaza Calderillo, cuatreño, que salió muy suelto y al que recibió Urdiales con airadas verónicas en las que el burrel lució una cierta clase y la raza justa, mirando constantemente a las tablas y buscando la salida. Dio pelea en una mala vara de Manuel Quinta, y en el quite dejó Urdiales dos chicuelinas de cartel y una extraordinaria media verónica. Brindó el riojano al Niño de la Capea, para empezar su faena por el pitón derecho, el de mejor condición, y se fue acoplando poco a poco el diestro a las embestidas del toro hasta llegar a una cuarta serie que fue extraordinaria. Por el pitón zurdo embestía peor el toro, y apenas pudo dejar Urdiales tres naturales de mucha torería. Cuando trató de volver sobre la diestra, el toro ya se había rajado por completo y andaba desentendido de las telas. Mató al cuarto intento con una estocada caída.

Diego Urdiales en la plaza de toros con capa y traje de luces
Torero con capa roja frente a un toro en la plaza de toros.
Imagen de la corrida goyesca en la plaza de toros de Palencia con espectadores.

Algo menos de presencia tuvo el segundo, al que recibió Ortega con unas buenas verónicas, en las que el toro fue luciendo su clase, para dar paso a un trámite de tercio de varas, con un puyazo inexistente, al lucir el toro una importante falta de fuerzas. La faena de muleta fue todo sabor y torería, marcada por la debilidad del ejemplar, que el trianero supo compensar dándole tiempo con largos paseos entre serie y serie. Todo transcurrió en los medios desde que se abrió Ortega por doblones, en los que Saeto humilló mucho. Siguió con una gran serie por la derecha, con una trinchera cumbre, que daría para hacer varios carteles de toros. Poco a poco el toro fue templando sus embestidas, y Ortega jugando con los tiempos, para dejar preciosas series por la derecha. Aunque lució menos clase por el pitón izquierdo, hubo naturales exquisitos, todos dados de uno en uno. Con el toro ya rajado, una última serie con desplantes varios sirvió para levantar al público, aunque todo acabó quedando en una mera ovación tras pinchar hasta tres veces.

Torero en acción con un toro en la plaza de toros de Palencia
Diego Urdiales y Juan Ortega lidiando un toro en la plaza de toros de Palencia.
Diego Urdiales y Juan Ortega tras una corrida en la plaza de toros
Torero en acción con un toro en la plaza de toros de Palencia

El tercero fue un mansazo desde que salió por toriles, dejando a Aguado inédito con el capote, al huir permanentemente de las telas. Remiso a ir al caballo, Espartaco le tapó descaradamente la salida, desluciendo el tercio de varas. Extraordinaria lidia de Iván García, en la difícil tarea de cuadrar a un astado que huía de todo lo que se movía. Inteligente faena de Aguado, aprovechando la clase y la humillación por el lado derecho, dejando siempre la muleta en la cara. No veía salida posible el toro que solo buscaba salir corriendo, pero no alcanzaba a ver más que la muleta de Aguado, que dejó buenas series con la mano diestra. No quiso nada por el izquierdo y se rajó rápido. Mató a la cuarta entrada, de estocada defectuosa y pasó un auténtico calvario con el verduguillo.

Torero realizando una faena con un toro en la plaza de toros.
Diego Urdiales, Juan Ortega y Pablo Aguado en la plaza de toros.

De igual condición fue el cuarto, que salió huyendo de todos los capotes. Un despropósito de organización en la lidia propició un tercio de caras dantesco, donde el toro entró al caballo hasta en cuatro ocasiones, todas ellas al relance y una en la querencia, cuando el picador se disponía a abandonar el ruedo. Lo notó el burrel, en una faena donde Urdiales le supo ligar, sin enseñarle la salida en ningún momento. Dejó grandes muletazos tanto por la derecha como al natural. La faena fue cambiando de terrenos para acabar más cerca de la querencia, en un final con mucho gusto y bellos desplantes cuando el toro se empezó a rajar. Gran estocada en ejecución y colocación, que le permitió cortar el primer trofeo de la tarde. Hubo petición de segunda oreja, pero acertó el presidente en dejar el marcador en un trofeo.

El quinto lucía buenas hechuras y una fea cara, con los pitones curvados hacia abajo. Hasta dos volteretas dio sobre sí mismo durante el toreo de capa de Ortega, donde destacó el quite por chicuelinas, tras un puyazo caído de José Palomares. Brindó al público para comenzar la faena con unos toreros molinetes. La faena se sustentó en la mano derecha, donde el toro embestía con clase. Hubo una gran serie, culminada con un pase de pecho rodilla en tierra. Por el pitón zurdo el astado se quedaba más corto y salía con la cara por arriba. Las manoletinas con la rodilla sobre el albero y los desplantes finales terminaron de encender al público. Tras una estocada delantera y algo caída, el presidente si sacó esta vez los dos pañuelos, dos trofeos que se antojaron muy generosos.

De muy buenas hechuras fue el que cerró plaza, un bonito toro, que salió manseando, pero le terminó por fijar Aguado para el recibo por verónicas. Muy golpeado en varas por Mario Benítez, en un puyazo caído. Iván García protagonizó un extraordinario tercio de banderillas, el tercer par en los terrenos de sol fue cumbre. Fue el toro de menos clase de la corrida, embistiendo a rebrincones por la derecha y casi sin pasar por el izquierdo. El sevillano no terminó de encontrar la colocación en una faena insulsa que culminó con algún desplante con gusto, para acabar pasando otro calvario con la espada.

Diego Urdiales realizando una faena con el capote en la plaza de toros
Torero en traje de luces lidiando un toro en la plaza de toros.
Diego Urdiales lidiando un toro en la corrida goyesca en Palencia
Imagen de la corrida goyesca en la plaza de toros de Palencia con espectadores.
Caballo con caparazón de paja en la corrida goyesca en Palencia
Diego Urdiales y Juan Ortega en la corrida goyesca de Palencia
Diego Urdiales a hombros tras una corrida en Palencia
Diego Urdiales y Juan Ortega tras una corrida en la plaza de toros
Diego Urdiales y Juan Ortega lidiando un toro en la plaza de toros de Palencia.
Torero en acción con un toro en la plaza de toros de Palencia
Diego Urdiales en la plaza de toros con capa y traje de luces
Torero con capa roja frente a un toro en la plaza de toros.
Diego Urdiales y Juan Ortega en una corrida goyesca en Palencia
Diego Urdiales, Juan Ortega y Pablo Aguado en la plaza de toros.
Diego Urdiales lidiando un toro en la corrida goyesca de Palencia
Torero realizando una faena con un toro en la plaza de toros.
Un torero a caballo lidia un toro en la plaza de toros de Palencia.
Torero en acción con un toro en la plaza de toros de Palencia

Plaza de toros de Palencia. Primera de abono, corrida goyesca conmemorativa del cincuenta aniversario del coso. Media entrada. Al romper el paseíllo sonó el himno nacional. Tres toros de El Capea y tres de Carmen Lorenzo, justos de presentación y mansos por lo general.

  • Diego Urdiales, saludos y oreja
  • Juan Ortega, saludos y dos orejas.
  • Pablo Aguado, silencio y silencio.

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