«Después de probarlo en una piscina doméstica de liner azul en Grijota, el nuevo robot inalámbrico de Beatbot demuestra que la tecnología puede quitar de en medio buena parte del trabajo más pesado del mantenimiento diario.»
Tener una piscina en casa es una maravilla. Mantenerla limpia, bastante menos.
Quienes llevamos años con una sabemos perfectamente de qué hablo. Hojas que terminan en el fondo, insectos, polvo, polen, suciedad arrastrada por el viento y esa línea de agua que acaba pidiendo un repaso. A ello se suman el recogehojas, el cepillo, la depuradora y el inevitable limpiafondos.
El mío, hasta ahora, tenía cable.
Funcionaba, pero cada utilización implicaba sacarlo, extender el cable, comprobar que no se enredase, colocarlo en la piscina y recogerlo todo después. No era ningún drama. Era, simplemente, una de esas tareas que se repiten tantas veces que uno termina agradeciendo cualquier solución que las haga más sencillas.
Beatbot me facilitó una unidad de su nuevo Sora 70 para probarla en mi propia piscina, en Grijota. Después de usarlo, hay una diferencia que se aprecia desde el primer día y que para mí pesa mucho más que buena parte de su extensa ficha técnica. El robot trabaja sin cable dentro del agua.
Se carga fuera de la piscina, se selecciona el programa, se introduce en el vaso y comienza a trabajar de forma autónoma. Sin mangueras, sin conexión a la depuradora y sin un cable atravesando la piscina.
Para quien viene de un limpiafondos tradicional, el cambio es importante.
Después de probarlo, volver a un limpiafondos con cable me costaría.
No se limita al fondo

Llamarlo simplemente limpiafondos se queda corto.
El Sora 70 está diseñado para limpiar el fondo, las paredes, la línea de flotación y la superficie del agua, y puede trabajar también en plataformas poco profundas desde unos 20 centímetros de agua, siempre dentro de las condiciones indicadas por el fabricante.
Beatbot lo declara compatible con piscinas de diferentes formas y revestimientos, incluido el vinilo o liner como el de mi piscina, y para superficies de hasta 300 metros cuadrados.
Una de las funciones que más sentido tiene en una piscina rodeada de jardín es precisamente la limpieza de superficie. Las hojas y los insectos que flotan hoy suelen acabar mañana en el fondo.
El sistema JetPulse utiliza dos corrientes de agua convergentes para dirigir esos residuos hacia la entrada del robot mientras navega.
En la práctica, verlo desplazarse por la superficie recogiendo residuos cambia bastante la rutina. No elimina por completo el recogehojas en cualquier circunstancia, pero sí reduce una tarea que en verano puede ser diaria.
Potencia y navegación con una piscina real por delante
Sobre el papel, el Sora 70 dispone de una potencia de aspiración anunciada de 6.800 GPH, unos 25.700 litros por hora, una cesta de residuos de seis litros y filtración estándar de 150 micras.
La marca ofrece además un filtro ultrafino opcional de 3 micras para partículas mucho más pequeñas.
Su sistema de movimiento utiliza ocho motores y el conjunto de navegación se apoya en 18 sensores, dos de ellos ultrasónicos, dentro de la tecnología SonicSense.
Los números impresionan menos que el resultado.
Lo importante es que el aparato va recorriendo el vaso de forma ordenada, sube por las paredes y trabaja sobre la línea de flotación sin que haya que estar pendiente de él. En el fondo utiliza recorridos estructurados en forma de S, una diferencia apreciable frente a los robots que parecen moverse al azar.
Para contrastar esa impresión personal con una prueba externa, el medio tecnológico francés Futura utilizó el Sora 70 durante dos semanas en una piscina de 38 metros cúbicos revestida de vinilo y con escalones.
En ese test midió un 90 % de recogida de residuos del fondo en un ciclo estándar y un 95 % de residuos flotantes tras dos horas en modo superficie. También destacó su comportamiento sobre liner y en zonas poco profundas, aunque señaló que las geometrías complicadas y algunos escalones pueden exigir programas más específicos.
Autonomía para olvidarse de él durante horas
La batería es otro de los argumentos importantes en un equipo sin cable.
El Sora 70 incorpora 10.000 mAh y Beatbot anuncia hasta cinco horas de trabajo dedicado al fondo y hasta siete horas en superficie. El tiempo de carga oficial ronda las cuatro horas y media.
Las cifras reales dependen del tamaño y la forma de la piscina, del programa elegido y de las propias condiciones de trabajo.
En la prueba de Futura, la autonomía observada se situó cerca de las cifras oficiales. Sus mediciones permitían estimar unas cuatro horas y media útiles en fondo o modo estándar y alrededor de siete horas en superficie.
Para una piscina doméstica como la mía, la sensación es que autonomía hay de sobra.
Lo introduces en el agua, lo dejas trabajar y puedes dedicar el tiempo a otra cosa.
Esa es, en realidad, la razón de ser del aparato.

Recuperarlo también es más sencillo
Hay funciones que parecen secundarias hasta que se utilizan varias veces.
Cuando termina un ciclo o detecta poca batería, el Sora 70 puede regresar a la superficie y aproximarse al borde. El sistema SmartDrain evacua parte del agua interior para que levantarlo resulte más cómodo.
Quien haya sacado alguna vez un limpiafondos lleno de agua sabe que no es un detalle menor.
El peso en seco es de 10,4 kilos, de modo que cualquier ayuda al retirarlo del vaso se agradece.
La aplicación de Beatbot permite seleccionar modos de limpieza, consultar el estado del equipo y acceder a funciones de recuperación o control cuando el robot está en superficie.
Hay una limitación lógica que conviene conocer. La conectividad inalámbrica no funciona igual bajo el agua, por lo que determinadas funciones de control remoto están disponibles cuando el dispositivo se encuentra en la superficie.
No es perfecto, y eso también hay que contarlo
Un reportaje de uso no debería convertirse en un catálogo comercial.
El Sora 70 tiene aspectos mejorables. No es un robot especialmente rápido y su filosofía consiste más en recorrer la piscina con calma y de manera metódica.
En piscinas con escalones, bordes o geometrías complejas puede encontrarse con situaciones que exijan repetir una zona o elegir un programa específico.
Futura detectó precisamente que el modo Pro, que intenta atender varias zonas en un mismo ciclo, podía dejar más residuos en el fondo que un programa dedicado exclusivamente a esa tarea. También señaló algún bloqueo puntual en aristas de escalones.
Son limitaciones razonables que conviene tener presentes, sobre todo porque ninguna piscina es igual a otra.
Tampoco sustituye a la depuradora ni al control del agua.
Seguiremos teniendo que vigilar pH, desinfectante, filtración y el resto de parámetros habituales. El Sora 70 hace una cosa concreta. Se ocupa de buena parte de la limpieza física y reduce mucho el trabajo repetitivo.

Lo que más valoro después de usarlo
Después de probar muchos aparatos tecnológicos, cada vez valoro menos las funciones que quedan olvidadas en un menú y más aquellas que eliminan una tarea pesada.
El Sora 70 pertenece a este segundo grupo.
En mi caso, la diferencia respecto a mi antiguo limpiafondos empieza con algo tan sencillo como no tener que desenredar un cable.
Continúa al comprobar que puede ocuparse del fondo, las paredes, la línea de flotación y la superficie. Y termina en esa comodidad de dejarlo trabajando mientras uno dedica el tiempo a cualquier otra cosa.
Beatbot lanzó el Sora 70 en Europa con un precio recomendado de 1.499 euros, aunque me consta que actualmente hay muy buenas ofertas disponibles.
Es una inversión importante y, por tanto, no tiene sentido presentarlo como una compra impulsiva. Está pensado para quien tiene piscina, la utiliza con frecuencia y valora reducir el tiempo y el esfuerzo que dedica a mantenerla limpia.
La compañía ofrece tres años de garantía para el modelo y contempla un periodo de devolución de 30 días en las compras realizadas directamente en su tienda, sujeto a sus condiciones comerciales.
¿Merece la pena?
Para alguien que apenas utiliza la piscina, probablemente no sea una prioridad.
Para quien lleva años conviviendo con cables, hojas, cepillos y limpiezas constantes, mi experiencia es bastante distinta.
Después de utilizarlo, el Sora 70 es uno de esos aparatos que se entienden mucho mejor en casa que leyendo una ficha técnica.
Porque al final la tecnología útil no es necesariamente la que más promete.
Es la que consigue que nos olvidemos de una tarea que antes teníamos que hacer nosotros.
En mi piscina, el Sora 70 lo ha conseguido.
Transparencia editorial. La unidad Beatbot Sora 70 utilizada en esta prueba fue facilitada gratuitamente por la marca. El texto recoge mi experiencia personal de uso. Las especificaciones técnicas y los datos de contraste se han comprobado con documentación del fabricante y con pruebas publicadas por terceros.





