El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, presenta las directrices de la Agenda Urbana. / ICAL

El consejero ensalza la relevancia de un “documento de planificación estratégico” que ejerza de guion para un “futuro más sostenible y dé más calidad a los castellanos y leoneses”

ICAL

El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, animó hoy a implantar las agendas urbanas en Castilla y León y seguir el ejemplo de las diputaciones de Palencia y Segovia, además de otros municipios de la Comunidad como Salamanca, Soria y Valladolid, que ya cuentan con un plan de acción local en este sentido, y otras ciudades intermedias como Béjar (Salamanca), Aranda de Duero (Burgos) y Peñafiel (Valladolid), aunque también mencionó localidades pequeñas como Juzbado (Salamanca) y Mucientes (Valladolid).

Así lo trasladó durante una jornada con alcaldes celebrada en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid, donde estuvo acompañado de los presidentes de las diputaciones de Palencia, Ángeles Armisén, y Valladolid, Conrado Íscar, además de por varios delegados territoriales. El evento sirvió, dijo, para informar sobre la “adaptación e impulso” de la Agenda Urbana Española en Castilla y León, un documento aprobado en 2019.

En resumen, este “documento de planificación estratégico, que no es una norma”, supone “una hoja de ruta que pretende buscar” en los municipios una “forma de planificar su futuro para que sea seguro, sostenible y que dé más calidad de vida a sus habitantes”. En este sentido, ahondó en que deben ser planificaciones “a medio y largo plazo, porque está claro y está demostrado que las ciudades proyectadas, los municipios con proyecto, tiene más éxito que los que no lo tienen”. “El crecimiento, el futuro, el desarrollo de un pueblo, de una ciudad o un municipio no puede dejarse a lo casual o a la inercia”, indicó.

Ángeles Armisén durante su intervención en la presentación de la experiencia palentina.

El consejero explicó que estas directrices pretenden ser un “instrumento a disposición de las diputaciones y los ayuntamientos para favorecer esa planificación y que busquen en un plan de acción local proyectos de futuro de nuestros pueblos, los retos, las oportunidades, los problemas que tiene ese municipio para conocer todo, sus recursos, su presupuesto y poder optar con más garantía a ayudas y a convocatorias de ayudas, tanto europeas como nacionales y de la Junta”. “Es, en definitiva, un informe DAFO”, simplificó.

Suárez-Quiñones recordó que este trabajo “ya ha empezado en Castilla y León”, con los planes de acción elaborados por las diputaciones de Palencia y Segovia, que “ponen a disposición de sus municipios”, además de otros ayuntamientos de capital de provincia y otros menores.

¿Cómo me afecta?

También indicó de qué forma se hace efectivo este tipo de documentos para la ciudadanía, a la que “puede beneficiar que en esa planificación determine si ese pueblo tiene que engancharse a una red de calor, si tiene alguna oportunidad de nuevas energías, si la tiene en materia de vivienda o rehabilitación energética de la misma”. “Todo eso al final es economía, es modernidad, es bajar la factura de distintos servicios como los energéticos o como la confortabilidad de las viviendas. En definitiva, se planifican cosas que son de la realidad del día a día de los ciudadanos, entre sus bolsillos y su bienestar”, comentó Suárez-Quiñones, quien apuntó que este trabajo se ha realizado de la mano del Instituto de Urbanística de la Universidad de Valladolid, el único de este segmento con esa especialidad “tan relevante” en las universidades públicas de la Comunidad.

En este sentido, José Luis de las Rivas, que acudió en representación de este Instituto, ensalzó que uno de los principios de la Agenda Urbana es la participación. “Los trabajos se hacen colaborando con los habitantes de cada municipio, que se convierten en agentes activos de la transformación de sus propios municipios. Esta es la idea, es fácil decirlo, es difícil hacerlo. Yo llevo 35 años dedicado al urbanismo y a la ordenación del territorio y lo he visto conseguir pocas veces, pero cuando se consigue el resultado es excelente”, aplaudió.

De las Rivas apuntó que los lugares que tienen un proyecto “donde la gente trabaja más o menos solidariamente, donde se superan las trincheras, donde se superan los obstáculos, al final son extraordinariamente dinámicos y vitales; y eso ocurre aquí, en Escocia y en Texas, donde el medio rural está peor que en Castilla y León”.

A su juicio, “hay muchas cosas que ya se están haciendo y se están haciendo bien”, pero matizó que “hay recursos que a veces no se utilizan lo suficiente” en materia de vivienda, de energía, de medio ambiente, de agua o de los propios servicios. También valoró la importancia de llevarlo a cabo de “forma coordinada” para conocer “dónde aplicar recursos” y “elegir, porque hay que decidir lo que uno quiere ser y lo que uno quiere hacer”. “Y para eso sirve esto”, respondió.

Igualmente, diferenció entre el trabajo en grandes municipios o pequeños, donde “a lo mejor el mercado de la vivienda”, puso como ejemplo, “es opaco” y basta con “aclarar qué viviendas hay en venta en ese municipio o que están vacías”. “Hay casos en pueblos que están alrededor de Valladolid, o en otros donde hay un polígono industrial, donde se instala una fábrica y empiezan a trabajar 20 o 30 personas y no pueden encontrar vivienda en el pueblo. Y a veces es por falta de información”, advirtió De las Rivas, quien consideró que esta planificación ayudaría a solucionarlo. También mencionó el ejemplo de otros municipios que “están haciendo mejoras de paisajes extraordinarias” para que, “de repente, un pueblo en Tierra de Campos sea muy atractivo”.

El ejemplo de Palencia

Por último, tomó la palabra la presidenta de la Diputación de Palencia y de la Federación Regional de Municipios y Provincias (FRMP), Ángeles Armisén, quien explicó su experiencia en la institución provincial con la agenda rural, aprobada en el marco de la Agenda Urbana. “Es importante acostumbrarse a esta terminología. Palencia y Segovia somos las dos primeras diputaciones que primero han aprobado el documento. La agenda es un instrumento de planificación que no quiere decir que sea fijo y para siempre, sino que está vivo”, comentó.

En el caso palentino, recoge la participación en el territorio con medidas que “pueden mitigar y por otro luchar contra la despoblación”. En este punto, destacó cuatro elementos de la agenda rural: la participación social, la coordinación entre administraciones, el hecho de que la Diputación de Palencia sea la que mejor puntuación tiene en el marco de los Fondos Europeos y, por último, porque establece 40 medidas “estratégicas”, de adaptación al reto demográfico (vivienda, jóvenes, más atractivo y poner en valor los pueblos) y de carácter transversal, como la administración electrónica.

Además, el proyecto cuenta con su propia página web (https://www.aerrepe.es/) y ya se ha presupuestado este año un millón de euros para vivienda; se ha creado un grupo de trabajo con el agua; la estrategia joven también cuenta con su propio presupuesto, así como la movilidad rural, apartado en el que la Diputación ha sido beneficiaria de un proyecto europeo.

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