UGT denuncia que el operativo de prevención y extinción de incendios forestales mantiene en Palencia problemas que, a su juicio, no son puntuales, sino que se repiten campaña tras campaña. La organización sindical ha criticado en la falta de personal, las condiciones de algunas bases, la gestión de los equipos de protección individual (EPI), las jornadas de trabajo y la falta de aplicación de la Ley de Bomberos Forestales.
Durante una rueda de prensa, Rodrigo Martín, responsable de bomberos forestales de UGT en Castilla y León, ha explicado que en la provincia se han cubierto aproximadamente siete plazas una vez iniciada la época de peligro alto, mientras que todavía permanecen tres vacantes, dos correspondientes a autobombas y otra a vigilancia. Según ha señalado, algunas bajas han obligado a recurrir a personal procedente de bolsas de empleo que, pese a haberse creado en junio, no se habrían aplicado para esta campaña.
El sindicato comenta que esta situación provoca que parte del personal incorporado no cuente con la formación específica necesaria para afrontar un trabajo que califican de «especialmente duro y especializado». UGT sostiene que el operativo no está correctamente dimensionado para las necesidades de la provincia ni de Castilla y León y que buena parte del servicio se mantiene gracias al sobresfuerzo de los trabajadores.
Bases con deficiencias y problemas con los EPI. Otro de los aspectos denunciados son las condiciones de algunas instalaciones. Martín ha mencionado puestos de vigilancia con goteras y óxido y bases que, según ha asegurado, carecen de luz, agua corriente o agua potable.
Entre los ejemplos citados se encuentra la base de Villaeles, correspondiente a una cuadrilla helitransportada. UGT señala que las instalaciones no disponen de espacios suficientes para vestuarios y duchas ni de una zona acondicionada para que los trabajadores puedan realizar la hora de actividad física que se les exige.
También han puesto el foco en la gestión de los equipos de protección individual. Según el sindicato, no existe un protocolo claro para su recogida, lavado y entrega, y los trabajadores desconocen los plazos. Martín ha afirmado que durante la época de peligro alto deberían realizarse tres lavados, pero que hasta el momento no se había efectuado ninguno, por lo que habría sido necesario contratar otra empresa al considerar que la adjudicataria no cumplía con el servicio.
Jornadas de hasta 20 horas. La organización sindical también ha cuestionado la regulación de las jornadas, los horarios y los descansos. En este apartado, Martín ha señalado especialmente los desplazamientos en convoyes hacia incendios fuera de la provincia y ha asegurado que continúa sin existir un protocolo específico.
Como ejemplo, ha relatado el caso de trabajadores de autobombas que salieron hacia Ávila a las 16:00 horas y llegaron al día siguiente a las 12:00, acumulando, según sus cálculos, 20 horas de trabajo. UGT considera que este tipo de situaciones deben evitarse mediante una planificación que permita establecer relevos y evitar que personal exhausto participe en labores de extinción.
A pesar de estas críticas, Martín ha reconocido que este año la situación en Palencia ha sido «más llevadera» que la del año anterior debido a que no se han producido grandes incendios en la provincia, aunque ha insistido en que los problemas del operativo continúan.
Reclaman que se aplique la Ley de Bomberos Forestales. UGT reclama además la aplicación efectiva de la Ley 5/2024, relativa al reconocimiento de los bomberos forestales. El sindicato sostiene que, casi un año después de su obligado cumplimiento, todavía no se ha producido una aplicación efectiva.
Entre las cuestiones que vincula a esta norma se encuentran el reconocimiento de la figura del bombero forestal, la adaptación del convenio, mejoras salariales y de jornada, descansos, organización del trabajo, el reconocimiento de la peligrosidad, toxicidad y responsabilidad de estos puestos, así como una mayor formación y profesionalización.
Críticas al modelo público-privado
En la comparecencia también intervino Tomás Pérez, secretario general de Servicios Públicos de UGT en Castilla y León, quien habló sobre la composición del operativo regional. Según explicó, Castilla y León cuenta con 21 ELIF (Equipos de Lucha Integral contra Incendios Forestales), dos de ellas en la provincia de Palencia. De las 21, 12 corresponden a Tragsa y el resto a empresas privadas, según los datos aportados por el sindicato.
Pérez puso como ejemplo la base de Villaeles, donde aseguró que UGT ya había estado hace seis años y que, según su relato, las instalaciones continúan prácticamente en las mismas condiciones. Ha afirmado que entonces los trabajadores utilizaban agua de un pozo que consideraban no potable y que tenían importantes limitaciones de luz y suministro.
El representante sindical también ha criticado la temporalidad de una parte del personal. Según sus datos, mientras los trabajadores de la parte pública pasaron de contratos de cuatro meses a trabajar durante todo el año, los de las empresas privadas mantienen contratos de cuatro meses en muchos casos.
Por último, UGT también ha cuestionado la necesidad de recurrir a la Unidad Militar de Emergencias (UME) cuando los incendios alcanzan situaciones de especial complejidad. Pérez ha defendido que la comunidad necesita un dispositivo suficientemente dimensionado para afrontar los incendios forestales sin depender de la intervención de la UME como respuesta habitual.





