La provincia de Palencia se ha sumado esta madrugada a la fiesta histórica de todo un país. España es, por segunda vez en su historia, campeona del mundo de fútbol. La consecución de la ansiada segunda estrella ha provocado un auténtico estallido en la capital palentina, donde miles de aficionados se han echado a la calle para celebrar un triunfo que ya forma parte de la memoria colectiva.
La expectación de la jornada obligó a redoblar esfuerzos a nivel logístico local. Ante la masiva respuesta ciudadana previa, el Ayuntamiento de Palencia procedió a la instalación de una segunda pantalla gigante en el paseo del Salón y duplicó el número de sillas disponibles, alcanzando el millar de asientos para que los vecinos pudieran seguir el minuto a minuto con la máxima comodidad.
El sufrimiento y la posterior liberación de la hinchada palentina estuvieron plenamente justificados por lo vivido sobre el césped del MetLife Stadium de Nueva Jersey. La Selección de Luis de la Fuente firmó un encuentro de absoluto dominio frente a una Argentina rocosa, llegando a rematar en un total de 20 ocasiones frente a las escasas dos aproximaciones de los hombres de Scaloni. La tensión competitiva se elevó al máximo tras alcanzarse el tiempo reglamentario con empate a cero y después de que el combinado rival se quedase con diez jugadores por la expulsión de Enzo Fernández.
El momento álgido y de inflexión llegó en el minuto 106 de la prórroga, cuando un gol salvador de Ferran Torres rompió las tablas y sentenció definitivamente el campeonato a favor de La Roja.
Con el pitido final, este grupo de futbolistas redondea un ciclo impecable en el que figuran ya de forma consecutiva la Nations League (2023), la Eurocopa (2024), el oro de los Juegos Olímpicos (2024) y, ahora, el cetro mundial absoluto de 2026.
La Plaza España, centro de las celebraciones
Nada más decretarse el final del choque, el epicentro de la marea roja palentina se trasladó de inmediato a las inmediaciones de la Plaza España. Cientos de jóvenes y familias enteras, ataviados con camisetas de la Selección y banderas, tiñeron la noche de rojo y amarillo.
La euforia colectiva dejó imágenes inolvidables en la céntrica zona, donde los cánticos de apoyo y la fiesta se prolongaron durante la madrugada. Incluso, emulando las grandes celebraciones de los éxitos deportivos nacionales, decenas de aficionados no dudaron en refrescarse y festejar el título dentro de la emblemática fuente de la plaza, en una estampa de alegría ininterrumpida que certifica el idilio de Palencia con este histórico EQUIPO.






















