ASAJA vuelve a reclamar que deje de ser una especie de protección especial al norte del Duero, porque está muy lejos de extinguirse

El dañino efecto de la prohibición total de la caza del lobo al norte del Duero, aprobada en septiembre de 2021, no se detiene en su escalada, a juzgar por los datos de 2023 que acaban de conocerse. El pasado año se saldó con veinticinco ataques del lobo al mes en la provincia de Palencia, frente a los seis ataques mensuales que se registraron en 2019 (y apenas 3,5 ataques/mes en 2020).

Es decir, la cifra de ataques de esta especie ya se ha multiplicado al menos por cuatro desde que el Ministerio de Transición Ecológica prohibiera su caza en esta provincia. ASAJA-Palencia reitera, una vez más, su reclamación al Gobierno de España para que el lobo deje de ser una especie de protección especial al norte del Duero, porque está muy lejos de extinguirse.

Los crecientes daños a la ganadería provincial se acentúan y sólo el pasado año se contabilizaron 304 ataques, más que el total del trienio 2020-2022, que sumaron 295 casos. No conviene perder de vista que otros muchos no se comunican, bien porque no aparece el animal, bien por el propio hartazgo del ganadero, desanimado a denunciar al ponerse en duda que la causa del ataque sea del lobo. El número de cabezas dañadas también va en progresión ascendente, como es lógico. En 2023 murieron 343 cabezas, lo que supera las contabilizadas en todo el trienio anterior al cambio normativo, 2019-2021, con 312 cabezas. Lamentablemente, se cumple el vaticinio que hizo ASAJA-Palencia sobre el perjuicio a la ganadería extensiva que traería la decisión ministerial.

  ATAQUES DE LOBO
  2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023
Palencia 157 180 137 79 75 42 105 148 304
Castilla y León 1.463 1.910 1.989 1.916 2.579 2.062 2.126 2.170 2.327

*Datos: Asaja Palencia

  CABEZAS MUERTAS
  2015 2016 2017 2018 2019 2020 2021 2022 2023
Palencia 175 215 130 86 101 46 168 224 343
Castilla y León 2.920 3.486 2.982 2.709 3.773 3.964 4.266 3.954 5.566

*Datos: Asaja Palencia

No es ningún capricho que una de las doce reivindicaciones esenciales de la tabla reivindicativa suscrita por ASAJA-Palencia en la actual movilización agroganadera pida explícitamente el «control de la fauna salvaje e indemnizaciones justas de los daños producidos». Se trata de un viejo caballo de batalla de esta organización agraria, y nunca mejor dicho lo del caballo, porque también ha reclamado reiteradamente a la Junta de Castilla y León que actualice los baremos de indemnización y en especial el del ganado equino, cada vez más atacado por los lobos en nuestra provincia, tanto por los daños directos e indirectos que causan al profesional como por el valor real de estos animales.

En 2023 el lobo atacó 92 veces al ganado equino de Palencia, segmento sólo superado por los ataques al vacuno —nada menos que 150, casi tres ataques a la semana—, sin contar aquellos casos que el ganadero de extensivo ya decide no comunicar por los motivos expuestos. En 2020, el último año completo con el anterior régimen de protección del lobo, que permitía la caza controlada, el ganado equino de Palencia registraba solo cuatro ataques y el vacuno no llegaba a la treintena (29).

En 2021, en cuyo cuarto trimestre ya regía la prohibición de la caza —que a menudo no llega a dar muerte al lobo, pero sí es una herramienta que intimida y lo aleja de la presa fácil del ganado—, se contabilizaron más del doble de ataques al vacuno (61) y cuatro veces más al equino (17). Pero son cifras que palidecen ante las comunicadas el último año, como muestran los gráficos adjuntos, donde se percibe la escalada en ataques y cabezas muertas.

UN TERCIO MÁS EN LA REGIÓN. En el conjunto de Castilla y León, los datos también son elocuentes. En 2023 se superaron los 3.500 ataques (en concreto, 3.558, lo que supone un aumento del 16 % con respecto al año anterior y del 33 % con respecto a 2021). Igualmente, el número de cabezas afectadas creció en 2023 el 9% con respecto a las de 2022, pero ya son el 30% más que en 2021. Es decir, a nivel regional los ataques y los daños han crecido un tercio con respecto a los existentes antes de la prohibición, aun cuando en parte del territorio no ha variado el régimen, porque ya estaba prohibida la caza al sur del Duero.

En esas provincias de Castilla y León situadas —sea total o parcialmente— al sur del río que vertebra la comunidad, las subidas han sido relativamente menores. Pero en León ha pasado de unos 160 ataques anuales antes de la nueva norma a superar los 330 ataques en 2023, más del doble; y en Burgos, provincia que no llegó al centenar de ataques (97) entre todo el trienio 2019-2021, sólo el pasado año contabilizó nada menos que 240 ataques del lobo a la ganadería, con cerca de setecientas cabezas dañadas, fundamentalmente de ganado ovino.

Por la localización del lobo y el paulatino descenso del ovino extensivo en nuestra provincia, no es tan acusado el daño en Palencia, con 28 ataques y medio centenar de animales dañados en 2023. Pero el aumento relativo es importante, porque el promedio anual anterior al cambio de norma en el trienio 2019-2021 era de unos ocho ataques anuales y dieciocho animales dañados. No hay que olvidar los 28 ataques del lobo al ganado caprino en 2023 en Palencia, con treinta y tres cabezas muertas

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