incendio forestal palencia
Brágimo (ICAL)

La Junta declarará por ley la época de peligro alto desde el 12 de junio hasta el 12 de octubre, en coincidencia con el periodo de mayor rigor climático

El nuevo Plan Especial de Protección Civil ante Emergencias por Incendios Forestales en Castilla y León (Infocal) considerará un total de 690 municipios -37 de la provincia de Palencia, como de protección prioritaria frente a este tipo de catástrofes naturales, dado su índice de peligro alto, así como su relevante vulnerabilidad por interfaz urbano-forestal, en base a los cálculos estadísticos recogidos en anteriores anualidades.

El documento, al que ha tenido acceso la Agencia Ical, se remitirá a la Comisión Nacional de Protección Civil para su homologación y deroga el anterior decreto, originario de 1999. La Junta anunció a principios de verano que este trámite se desarrollaría en julio pasado, con lo que llega con tres meses de retraso. Se trata de la medida regulatoria más avanzada entre las que prepara la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio dentro del acuerdo para reforzar el operativo, firmado en el marco del Diálogo Social el 27 de septiembre de 2022 con CCOO, UGT y CEOE.

Así, la Junta pondrá el foco principalmente en estos 690 municipios, entre los que se encuentran todas las capitales de provincia, a excepción de Salamanca. En el caso de la provincia de Palencia, estos municipios son Palencia, Aguilar de Campoo, Alar del Rey, Barruelo de Santullán, Brañosera, Buenavista de Valdavia,  Carrión de los Condes, Cervera de Pisuerga, Cevico Navero, Cobos de Cerrato, Congosto de Valdavia, Cordovilla la Real, Fresno del Río, Guardo, La Pernía, La Puebla de Valdavia, La Sema, Magaz de Pisuerga, Monzón de Campos, Olmos de Ojeda, Palenzuela, Pomar de Valdivia, Quintana del Puente, Reinoso de Cerrato, Saldaña, San Cebrián de Mudá, Santervás de la Vega, Santibáñez de Ecla, Santibáñez de la Peña,  Soto de Cerrato, Tabanera de Valdavia, Triollo, Velilla del Río Carrión, Venta de Baños, Villalba de Guardo, Villaturde, Villota del Páramo

El listado no supone que los medios actúen en mayor medida que en el resto de ayuntamientos (que sin embargo contarán con una guía de actuación), pero sí advierte de cuáles son los que corren más riesgo.

Además, obliga a la elaboración de planes de actuación de ámbito local de emergencias ante incendios forestales en estos municipios y establecer las oportunas medidas de seguridad oportunas en las zonas de interfaz urbanoforestal. No en vano, se realizarán actualizaciones del análisis de las variables consideradas en el cálculo (cobertura vegetal, frecuencia, riesgos asociados a la interfaz) o revisiones futuras de la metodología, que pueden hacer necesaria la modificación de los listados.

Por provincias, una cuarta parte de los municipios se encuentra en Salamanca, con 171. Entre las tres provincias del oeste suman el 56 por ciento del total (116 en León y 68 en Zamora), lo que constata la tradicional peligrosidad de los incendios forestales en este área de la Comunidad. Además, se contabilizan 95 en Burgos, 88 en Ávila, 52 en Soria, 40 en Segovia, 37 en Palencia y, por último, 23 municipios en Valladolid, lo que deja la visualización de un mapa con atención especial a la periferia y determinados espacios en el interior regional.

Todos estos municipios deberán contar con planes de actuación de ámbito local de emergencia por incendio forestal, con un contenido mínimo que permita dar una primera respuesta, proteger a la población amenazada y, en lo posible, evitar o al menos reducir los daños.

Periodos de peligros

El nuevo Infocal profundiza también en las diferentes épocas de peligro. Así, declarará por ley la época de peligro alto desde el 12 de junio hasta el 12 de octubre, 123 días, en coincidencia con el periodo de mayor rigor climático, de acuerdo con los datos estadísticos del último decenio.

El documento argumenta esta extensión, que ya se aplica en este 2023 (anteriormente era del 1 de julio al 30 de septiembre), en que la “estacionalidad climática genera variabilidad en el régimen de temperaturas y precipitaciones, situando al verano en la época más desfavorable con una sequía prolongada y elevadas temperaturas que se producen cada año, según la serie climática”, lo que “se traduce en una mayor gravedad de los incendios y genera mayor peligro para personas y bienes”.

Igualmente, la de peligro medio se liga a periodos de sequía prolongados, temperaturas altas, índices de riesgo elevados o a circunstancias que apunten hacia una mayor siniestralidad, “pudiéndose realizar al nivel territorial que mejor convenga para dar respuesta a la gestión del Plan (comarcal, provincial o regional)”. Si no hay ninguna de estas dos declaraciones se considera época de peligro bajo, durante la cual “se mantendrá una operatividad básica de extinción y el resto de los medios y recursos se destinarán fundamentalmente a las labores de prevención, detección, vigilancia y otras que puedan ser necesarias, sin perjuicio de ser movilizados en caso de incendio forestal”.

Medios y recursos adscritos

En cuanto a los medios y recursos adscritos al operativo, el documento advierte de que serán actualizados, “al menos anualmente”. Recoge 154 técnicos, 742 agentes medioambientales, 90 celadores, 169 puestos de vigilancia, 80 operadores distribuidos entre los 10 centros de mando, 40 técnicos de apoyo al centro de mando y 62 conductores.

A ellos se suman 132 cuadrillas terrestres, con cinco o siete miembros en cada caso, 14 retenes de maquinaria (con uno, dos o tres trabajadores), 11 buldócer (con un conductor cada uno), una veintena de cuadrillas helitransportadas (ELIF), con entre cinco y ocho personas, en función de su tipología.

El helipuerto palentino de Villaeles triplicará su capacidad

En cuanto a los medios, el operativo cuenta, actualmente, con 21 bases de helicópteros y aeródromos con aparato aéreo asignado (donde se encuentran 22 helicópteros y un avión). Además, dispone de dos bases de helicópteros desde las que operan medios del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (Miteco), así como varias bases auxiliares perfectamente operativas para su uso en caso de incendio en zonas próximas. No obstante, se disponen de otras seis bases de uso eventual, distribuidas por el territorio de la Comunidad. Se distribuyen por el territorio en función de los índices de peligro definidos y cada una de ellas lleva asociada una zona de despacho automático formada por los términos municipales del entorno de la base, según el documento.

A día de hoy, según el nuevo Infocal, existe un inventario con 1.862 puntos de agua que se diferencian entre los que son aptos para helicóptero o autobomba, de los cuales 925 balsas son utilizables por helicópteros. Además, los embalses permiten recargar a los aviones anfibios.

En este sentido, se ha elaborado un análisis de la distribución de los puntos de agua con el objetivo de establecer una red de primer orden o puntos de agua óptimos para la carga de agua con helicópteros. Esta red de primer orden permitirá tener al menos un punto de agua con capacidad de carga óptima en cada cuadrícula de 20 x 20 kilómetros, es decir, 40.000 hectáreas, principalmente en superficie forestal. Esta distribución supone una frecuencia media de descarga en el incendio forestal de unos 10 minutos con cualquier tipo de helicóptero de los que se utilizan normalmente en la extinción, desde los más pequeños a los más grandes.

A estos medios se suman los cinco helicópteros, dos aviones anfibios de menos de 5.000 litros, dos de más de esa capacidad y un avión de comunicación y observación (ACO) del Miteco ubicados en las bases de Ibias, Tineo, Tabuyo, Rosinos, Laza, Pinofranqueado, Plasencia, Puerto El Pico, La Iglesuela, Las Minas, Lubia y Agoncillo, ocho de ellas situadas en regiones vecinas, pero que forman parte del plan regional.

Fases y su gravedad

El Plan Infocal permanecerá activo todo el año, bien en fase de preemergencia o de emergencia. El nivel de operatividad dependerá de la época de peligro establecida, de la fase en la que se encuentre y de la modulación del peligro de incendio forestal mediante las declaraciones de las situaciones de riesgo meteorológico. Así, la fase de preemergencia comprende todos los períodos del año siempre que no se haya originado una emergencia; mientras que esta última se inicia en el momento en que se produce un incendio forestal o que puede llegar a afectar a este tipo de terreno y es necesaria la activación de sus medios.

Infocal describe cuatro índices de gravedad potencial. El nivel 0, referido a aquel incendio que, aún en su evolución más desfavorable, no supone peligro para personas no relacionadas con el dispositivo de extinción, ni para bienes distintos a los de naturaleza forestal.

El nivel 1, relacionado con el fuego que, en su peor momento, prevea la necesidad de la puesta en práctica de medidas para la protección de personas ajenas al dispositivo de extinción o existan bienes aislados amenazados de naturaleza no forestal, como infraestructuras sensibles o redes de suministros; o bien el daño forestal esperable es considerable (por extensión del incendio o por las características de la masa o área afectada).

Para su calificación debe concurrir al menos una de las siguientes circunstancias: la necesidad de más de 12 horas de trabajo de extinción para poder ser estabilizado, que su posible evolución prevea que pueden peligrar masas arboladas superiores a 30 hectáreas, que se estime un impacto relevante en el patrimonio natural, cultural o en la socioeconomía de la zona afectada; que se observe algún tipo de leve restricción a la población o a alguna infraestructura, como cortes totales o parciales de carreteras nacionales o autonómicas, el nivel de tráfico y la duración de la afección; o cortes de líneas eléctricas que afecten a un sector limitado de la población.

Por su parte, el índice de gravedad potencial 2 se refiere al incendio en el que, en su evolución más desfavorable, se prevé que “amenace seriamente a núcleos de población o infraestructuras de especial importancia”, o que el daño forestal esperable “es muy importante”, de forma que “exijan la adopción inmediata de medidas para la atención y socorro de la población o protección de los bienes”.

Se puede calificar con cortes totales o parciales de carreteras nacionales o autonómicas de especial relevancia, así como de vías férreas; instalaciones singulares amenazadas (industrias químicas, polvorines…) o siempre que puedan comportar situaciones de grave riesgo para la población y bienes distintos a los de naturaleza forestal. También contempla la afección a una zona de reserva de un espacio natural protegido y por que su posible evolución prevea un peligro sobre masas arboladas superiores a 300 hectáreas.

Por último, el documento marca una situación operativa 3, que no índice de gravedad, para “situación de emergencia correspondiente y consecutiva a la declaración de emergencia de interés nacional por el titular del Ministerio competente en materia de Interior”.

Riesgo-vulnerabilidad

Para obtener el riesgo, el nuevo Plan Infocal profundiza en la combinación del peligro de incendio forestal en relación con la vulnerabilidad de personas, bienes y medioambiente y se evalúa. “La frecuencia de incendios en combinación con el peligro de propagación debido al territorio y con el peligro de consolidación de los incendios, da una idea del peligro de incendio de cada parte del territorio”, expone el documento, que establece que el peligro de propagación “depende de las condiciones de combustibilidad, topografía y climatología”, pero también del “peligro de consolidación deriva de la magnitud que alcanzan o pueden alcanzar los incendios en relación con la productividad potencial del territorio y a la continuidad de las masas forestales”.

A partir de la integración de la combustibilidad de la vegetación y a los factores fisiográficos -pendiente, altitud y orientación- se determina el peligro de propagación que tiene dicho territorio. La consolidación se determina en función del mapa de productividad potencial forestal, la precipitación de verano y la continuidad de masas forestales. En ese momento, se cruza esta información con la frecuencia de incendios forestales para ver dónde hay más probabilidad de que haya incendios que puedan afectar superficies extensas.

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