El proyecto, licitado hoy por la Diputación, para convertirlo en un Centro Cultural Polivalente, contempla en su interior un espacio con numerosas salas, sin olvidar la posibilidad de restauración puntual
En un asedio, todo el terreno que se pueda poner entre los atacantes y los defensores puede servir de salvavidas para los que habitan dentro del cerco. Tierra, fosos, muros…
Lo que ocurre es que, en ocasiones, esos elementos defensivos no existieron o han llegado a la actualidad como añadidos. Románticos o prácticos, cierto, pero relativos Oopart. De uno de esos elementos fuera de su contexto es de lo que se va a deshacer el Castillo de Monzón de Campos en el proceso de convertirse en un nuevo Centro Cultural Polivalente que acaba de licitar, por 2,3 millones de euros, la Diputación Provincial con la colaboración económica del Estado a través del 2% Cultural y de la Junta de Castilla y León.
Un elemento muy visible para quienes llegan a la fortaleza por la carretera recientemente remozada: El muro que delimita la carretera y del edificio de servicios que se ubica bajo una especie de terraza generada el pasado siglo entre 1961 y 1975 para convertir el Castillo en un Parador. Un parapeto, una defensa ante un improbable asedio actual que desaparecerá. La idea es hacer más accesible la fortaleza, no dificultar su visión original.
«Las edificaciones de servicio del antiguo hotel que no tuvieron acomodo en el interior del recinto se sitúan en la zona excavada adosada en el lateral norte. La configuración externa de esta edificación interfiere negativamente en la imagen de conjunto del castillo, al constituirse en zócalo de la composición, transformando la concepción original del edificio en la que se mostraba el volumen de la torre emergiendo directamente del suelo. Esta edificación se encuentra en mal estado de conservación», se explica en el proyecto de la Diputación.
Por ello, una de las acciones más visibles desde el exterior en este proyecto, será la demolición de esas dependencias y la regeneración de la original ladera para que la Torre vuelva a surgir de la tierra. Que toque tierra como antaño… «La propuesta sigue el planteamiento que recoge el Plan Director del Castillo de Monzón para la correcta adaptación del edificio a su entorno. La intervención señalada en el Plan Director para conseguir esa adecuada integración del edificio en su entorno inmediato consiste en restituir la imagen original de la torre del homenaje, de forma que la misma emerja directamente del terreno natural», recuerda el proyecto de la Diputación.

Pero bajo esa ladera artificial que se creará se mantendrán dotaciones como almacenes, disimulados, eso sí, y la actual terraza que rodea el castillo estará compuesta, con menor anchura, de un paseo de madera tratada. Lo que no ocupe la madera lo ocuparán terrenos vegetales y tapizantes.

En la parte que surge hacia el actual aparcamiento, salvando la entrada a la antigua cochera y de servicio, tomará la misma disposición vegetal y de paseos de madera, aparentando que el Castillo de Monzón nace directamente de la ladera y el terreno y no de una explanación de piedra caliza. Surgirá de ella una chimenea, adornada con una escultura de la que se hablará más adelante.

Eso en el exterior, lo que se verá a simple vista. Pero en el interior está la cabeza del león de un proyecto que pretende devolver la vida a un edificio de origen milenario, y que lleva más de 20 años cerrado a cal y canto, solo abierto, en los últimos años, para obras y algunas actuaciones musicales o culturales puntuales.
En las obras de 2008 se basa en realidad este proyecto, que aprovecha las realizadas durante el anterior y presente mandato para devolver el agua, la electricidad, el acceso rodado y la remodelación de la Torre del Homenaje.
En el interior.
Si en el exterior, el Castillo de Monzón pretende retomar la esencia original, dentro a lo que se aspira es a una dotación polivalente y en algunas zonas tecnológicas, aunque la dotación material no se definirá hasta más adelante. Por decirlo de alguna forma, lo que se dejará hecha es la preinstalación. Ejemplo de ello son las paredes y zócalos técnicos que se crearán en las salas y aulas del edificio central del Castillo de Monzón. Una especie de paredes como las que presenta el Centro Cultural Provincial de la plaza de los Juzgados. Espacios preparados para albergar la dotación tecnológica que se precise en cada momento.
En el edificio se pueden diferenciar tres espacios. Por un lado, la Torre, ya remodelada y que contará con una sala de unos 50 metros cuadrados por cada uno de los cinco descansillos de la subida a lo alto de la torre. Si bien es cierto que en el esquema solo la de la planta baja aparece como aula y el resto como salas.
Por otro lado, el edificio principal, alrededor del patio central. En cada una de sus tres plantas (contando la planta baja) se crearán dos salas y aulas de entre 54 y 94 metros cuadrados. Un total de seis salas preparadas para conferencias, charlas, exposiciones, actos culturales que, además podrán ser acompañados por soporte gastronómico.

Porque en un tercer espacio, en el sótano, se crearán los espacios necesarios para los servicios de la propia instalación. Desde los equipos de climatización, que serán por bomba de calor/frío para todo el Castillo, las conexiones eléctricas, los aljibes ya ejecutados, los sistemas de extinción de incendios, almacenes, cámaras frigoríficas y la cocina.

Cocina que se conectará con el exterior con una llamativa y curiosa chimenea de diseño, en forma de llamas, creada en acero corten (como las futuras puertas del castillo) y que surgirá del suelo, como el propio castillo. No perderá del todo su pasado hostelero el edificio, aunque sea para eventos puntuales.

Pero para todo ello se partirá prácticamente de cero. «Las edificaciones en el interior del recinto, así como las edificaciones de servicio adosadas, no disponen de instalaciones, existiendo tan sólo en planta sótano una instalación de red de saneamiento que recoge las aguas pluviales del patio». El resto, todo por construir a partir de la estructura diáfana que se creó en el Castillo en 2008. Electricidad, luminarias, canalizaciones de agua, datos, sistemas de vigilancia… Por poner habrá que poner hasta el suelo y paredes para dividir estancias y forrar las paredes existentes.
Igualmente se actuará en el patio, donde se demolerá de espacio porticado lateral, se ejecutará el recrecido de suelo actual mediante solera de hormigón y se colocará granito blanco en zona abierta y piedra caliza en zona cubierta, para ejecutar además un falso techo de tablones de madera de IPE.

En cuanto a la accesibilidad, se creará una rampa de acceso al propio castillo desde la plataforma previa, y se dotará al mismo de dos ascensores que conecten las diferentes plantas del edificio principal y a tráves de ellas y pasarelas a algunas alturas de la Torre.
La única planta que no tendrá sanitarios será la planta baja, por lo que será necesario desplazarse a otros niveles, por que el espacio que en otras plantas ocupan los baños, es la superficie de la recepción del Castillo.
Todo un proyecto que llevará hasta 18 meses (podría estar listo para el final del mandato o principios del próximo) y que supondrá una inversión de hasta 2,26 millones de euros, a los que en el futuro habrá que añadir toda la dotación necesaria para que el Castillo de Monzón se convierta en el nuevo centro cultural polivalente de la provincia de Palencia.











