“El futuro no se hereda, se organiza”

Editorial de marzo 2026
“El futuro no se hereda, se organiza”

Palencia tiene una fortaleza que a veces pasa desapercibida, aquí se hace economía real. Una economía que no depende del ruido ni de la moda pasajera, sino de la constancia diaria. La de la nave que abre cada mañana, la del comercio que aguanta años, la de la empresa familiar que ha sabido adaptarse a las crisis vividas, cambios tecnológicos y vaivenes de mercado, todo ello sin hacer ruido.

Y precisamente por eso conviene decirlo alto y claro. El gran desafío de Palencia no es solo atraer “lo nuevo”. Es que no se nos apague lo que ya existe. Que no perdamos, por inercia y por falta de planificación, empresas viables que llevan años, a veces décadas, sosteniendo barrios, pueblos y familias.
Hay cierres que responden al mercado. Pero hay otros que son silenciosos, negocios rentables que bajan la persiana porque nadie tomó a tiempo la decisión de planificar su continuidad. Empresas que no desaparecen por falta de clientes, sino por falta de sucesión. Y eso, en un territorio como el nuestro, tiene un impacto que va mucho más allá de una actividad concreta. Afecta al empleo, al tejido productivo y a la vida de nuestros pueblos y barrios.

El relevo generacional no es un trámite administrativo. Es una cuestión estratégica. Muchas empresas palentinas nacieron del esfuerzo personal y familiar. Ese arraigo es una virtud incuestionable. Pero también puede convertirse en fragilidad si no se planifica la continuidad con tiempo, con método y con visión empresarial.
Pensar que el testigo “vendrá solo” es un error. El testigo se prepara. Se ordena la gestión, se profesionalizan estructuras, se forman equipos, se clarifican responsabilidades. Y, sobre todo, se habla. Porque la sucesión no puede improvisarse cuando el desgaste ya es evidente.

Hoy esa conversación se complica por varios factores. Generaciones que han levantado su negocio con enorme sacrificio y a quienes les cuesta soltar el timón. Posibles sucesores que dudan si asumir la responsabilidad en un contexto más exigente y competitivo. Y, en paralelo, un mercado que no espera. Si no hay relevo interno, las opciones suelen ser vender, fusionar o cerrar. A veces funciona. Otras veces el territorio pierde capacidad de decisión y empleo estable.
Aquí deberíamos asumir una idea sencilla, la continuidad también se invierte. Igual que se invierte en maquinaria o digitalización, se invierte en sucesión. Preparar el relevo no es una debilidad, es proteger lo construido.

Pero el relevo no depende solo de las familias empresarias. Depende del entorno. De si Palencia es un lugar donde merece la pena liderar un proyecto empresarial. De si hay vivienda accesible, servicios, conciliación, conectividad, oferta cultural y una imagen de provincia que inspire confianza, no resignación.
También hay una cuestión de talento. Palencia forma profesionales cualificados. Sin embargo, demasiadas veces ese talento desarrolla su carrera fuera. No se trata de culpar a quien se marcha, sino de preguntarnos qué estamos ofreciendo como territorio y como empresas. Si queremos que alguien asuma el mando de una organización, debemos ofrecerle proyecto, responsabilidad real y condiciones competitivas.

Las empresas tienen deberes: planificar, profesionalizar, abrir espacios a nuevas generaciones. Las instituciones también: facilitar trámites, apoyar la transmisión empresarial y entender que cada empresa que continúa es una victoria colectiva.

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