Corresponsablidad versus conciliación. Es la reflexión a la que ha invitado este martes la jornada «Violencia de género, corresponsabilidad y nuevas masculinidades», un espacio de análisis celebrado en el Centro Cultural Lecrác en el que se ha abordado la urgente necesidad de transformar los roles de género y el sistema de cuidados en España. El evento ha contado con la participación de Iván Sambade, profesor de la Facultad de Educación de Palencia (UVA), y Virginia Carrera Garrosa, investigadora de la Universidad de Salamanca, quienes han aportado una visión crítica desde la filosofía y el derecho laboral. La jornada estaba organizada por el Ayuntamiento de Palencia, dentro de la programación con motivo del 8 de marzo.
Iván Sambade ha centrado su intervención en la metamorfosis necesaria del modelo de masculinidad tradicional hacia uno basado en la equidad. Según Sambade, el modelo «primario» y «patriarcal» otorgaba al hombre el poder exclusivo en el espacio público y legitimaba el uso de una «violencia protectora».
El profesor subrayó que el avance del feminismo exige que los hombres se adapten a nuevos referentes: “Los hombres nos deberíamos estar adaptando desde modelos que se basan en la equidad, en la justicia social y que, por lo tanto, demandan y deberían estar derivando en corresponsabilidad entre los hombres y las mujeres en el cuidado”. Sambade concluyó destacando que cuidar en condiciones de igualdad no es solo una cuestión de desarrollo humano, sino un imperativo ético, ya que nuestra especie es intrínsecamente «interdependiente».
El cuidado como trampa económica para las mujeres
Por su parte, Virginia Carrera ha puesto el foco en las carencias del sistema de bienestar español, que delega el peso de los cuidados fundamentalmente en las familias. Carrera advirtió que las medidas de conciliación actuales suelen derivar en una merma económica y una mayor brecha salarial para las mujeres.
Esta precariedad tiene consecuencias directas en la seguridad de las mujeres: “Ese sistema lo que hace es que una mujer que esté en una situación de violencia de género en el ámbito de la pareja tenga muchas más dificultades de salir de ahí”, debido a la dependencia económica y la pobreza derivada de la falta de corresponsabilidad.
Carrera también denunció la existencia del «mobbing maternal» y el acoso por razón de sexo en las empresas, donde se penaliza a las trabajadoras que utilizan medidas de conciliación. Para la experta, la solución no es solo «conciliar», sino alcanzar una verdadera corresponsabilidad que descanse en tres pilares. La implicación real de los varones, superando el diseño actual de permisos que no favorece la alternancia en el cuidado; responsabilidad empresarial, dejando de penalizar la falta de disponibilidad absoluta; y fortalecimiento de los poderes públicos, para que el derecho al cuidado no dependa exclusivamente del sacrificio individual de las mujeres.
La jornada concluyó con un llamamiento a visibilizar que el cuidado es una «ley de vida» que debe ser compartida para garantizar la independencia y libertad de toda la ciudadanía.




