Este 8 de marzo de 2026, coincidiendo con las reivindicaciones del Día Internacional de la Mujer (8M), la villa palentina de Saldaña conmemora una fecha marcada en rojo en su calendario: el 900 aniversario del fallecimiento de la reina Urraca I de León. Su muerte, acaecida entre los muros del castillo de Saldaña el 8 de marzo de 1126, nos devuelve hoy la memoria de un personaje fascinante que gobernó en una época convulsa y que se ha convertido en un auténtico icono del empoderamiento femenino frente a la autoridad. Pero, ¿quién fue realmente esta monarca y por qué la historia intentó silenciarla?
Una pionera en el trono europeo
Hija del rey Alfonso VI y de Constanza de Borgoña, Urraca I ascendió al trono en el año 1109 tras la inesperada muerte de su medio hermano Sancho en la batalla de Uclés. Lejos de conformarse con ser una mera consorte, se convirtió en la primera mujer en Europa occidental en ejercer el poder regio de pleno derecho. Durante los diecisiete años que duró su mandato, gobernó en solitario, un hecho verdaderamente excepcional para las estrictas normas del feudalismo patriarcal de la época.
Gobernar contra viento y marea
El reinado de doña Urraca no fue un camino fácil. Tuvo que lidiar con fuertes revueltas burguesas en ciudades como Compostela y Sahagún, contener la constante presión de los almorávides en las fronteras del reino, y sortear las intrigas territoriales de la alta nobleza. Además, sufrió las amargas consecuencias de unas «malditas y excomulgadas bodas» con Alfonso I el Batallador, rey de Aragón. Este matrimonio, impuesto por razones de estado, terminó en fracaso debido a la férrea defensa de Urraca por mantener el poder de sus territorios y a los malos tratos físicos y psicológicos que llegó a recibir de su esposo. Pese a todas estas enormes dificultades, Urraca I demostró una gran sagacidad política para tejer alianzas, liderar asedios y lograr mantener unido su reino.
Víctima de la misoginia de los cronistas
Si en vida tuvo que luchar constantemente por defender su autoridad, tras su muerte libró otra dura batalla: la de su memoria. Los cronistas eclesiásticos de los siglos XII y XIII filtraron sus relatos a través de un fuerte sesgo misógino, minimizando su labor de gobierno y proyectando sobre ella la culpa de todos los males que asolaban Hispania. Autores como Giraldo de Beauvais o Lucas de Tui aprovecharon su condición de mujer para deslegitimarla, describiendo su reinado como «tiránico y mujeril» y llegando a compararla despectivamente con Jezabel, la impía y manipuladora reina bíblica. La mentalidad eclesiástica de la época prefería el ideal de reinas y princesas relegadas a la caridad, la castidad y el patronazgo de monasterios, optando por disimular los méritos de Urraca para así ensalzar y justificar mejor la figura de su hijo, el emperador Alfonso VII.
Saldaña honra a su reina
Hoy, nueve siglos después de su partida, la historia le rinde justicia. El Ayuntamiento de Saldaña ha diseñado durante este 2026 un ambicioso programa de actividades institucionales, culturales y académicas para reivindicar su legado.
Los actos conmemorativos arrancan el viernes 6 de marzo con la conferencia «Urraca. Joya para una corona imperial», a cargo del doctor Diego Asensio García. Sin embargo, el gran homenaje tendrá lugar el domingo 8 de marzo, día del noveno centenario de su fallecimiento. La programación de esta emotiva jornada incluye:
- 11:30 horas: Un solemne cortejo fúnebre partirá desde las ruinas del Castillo de Saldaña, escoltado por la Cofradía del Milagroso Pendón de San Isidoro de León.
- 12:30 horas: Misa solemne oficiada por el obispo de Palencia en la iglesia de San Miguel.
- 13:30 horas: Inauguración del busto de la reina, esculpido por Sergio García, que presidirá la recién bautizada Plaza de la Reina Urraca I de León.
A lo largo de este año de homenaje, el municipio editará una tirada especial de mil ejemplares de la revista sociocultural ‘El Ágora’ dedicada en exclusiva a la monarca, y organizará charlas con destacadas voces como Therese Martin, investigadora del CSIC, o afamadas autoras e historiadoras como Margarita Torres, Sonia Vital e Isabel San Sebastián.
Con este merecido tributo, Saldaña devuelve al presente a la reina que se atrevió a gobernar en un mundo de hombres, recordando este 8M que la verdadera historia no siempre es la que dictaron aquellos que empuñaban la pluma.





