Adquieren, mediante subasta, el antiguo Hogar de la extinta azucarera de Monzón de Campos
Hace más de dos décadas que la Azucarera de Monzón de Campos dejó de funcionar. Allá por 2003. El Hogar San José sobrevivió un poco más a la extinción de la industria azucarera en Palencia. Era uno de esos edificios industriales que las empresas, junto a la viviendas, levantaban para sus trabajadores. Eran otros tiempos, aunque hay industrias en ciernes en Palencia que se plantean, de nuevo, la creación de viviendas.
En una parcela cercana a una de las tomas de agua de las que se nutría la Azucarera de Monzón de Campos desde el Canal de Palencia, en el cruce entre la carretera general a Santander y la de acceso a Husillos y a la propia fabrica, se levantó el espacio social del barrio de la Azucarera, pero también de las localidades cercanas.
De un lado, el bar, el Hogar, como se le denominaba cariñosamente. Con una barra al fondo, bajo un arco y con una cafetera de aquellas de brazos, durante la campaña remolachera allí comían, bebían y se relacionaban centenares de transportistas y agricultores que hacían turno para acceder a la molturadora. Punto de encuentro también para los vecinos. Especialmente los domingos, tras la misa en la capilla de la fábrica o en las jornadas previas a San José, lugar de competiciones de damas, parchís, cartas…
Del otro, el cine, uno de los pocos rurales que hubo en la provincia de Palencia y que congregaba no solo a los vecinos de Monzón, sino también a los de los pueblos de alrededor. Con la taquilla a la izquierda, un pasillito, tras una puerta metálica beige y una cortina, daba paso a la sala. Cuando se apagó el proyector, era el lugar del baile, con su escenario elevado (que hacía las veces, debajo, de almacén para el bar). Allí tocaban las orquestas también en las fiestas de San José. La inclinación de la platea de madera no evitaba los agarrados, los sueltos y los pasodobles. Y por si alguien se cansaba, en los laterales quedaban los asientos de madera de los que aún quedaban del cine.
También lugar consultas, porque junto al distribuidor que llevaba de un lado al Bar y del otro al Cine (además de la puerta que conectaba directamente ambas estancias), estuvo durante años el consultorio médico que daba servicio, una vez por semana, a los vecinos del barrio de la Azucarera de Monzón. Allí también se jugaba al bote del Almedrero, durante las fiestas.
No es de extrañar que la Asociación Mendunia Nostra lo defina como «el alma social de este barrio industrial. Aquí se fraguaba todo lo relacionada con el ocio, deporte y cultura de la clase trabajadora de la Azucarera».

Un local que acaba de ser subastado por la Agencia Tributaria y adquirido por 6.004 euros, según la página de la propia subasta oficial, duplicando la puja mínima, aunque por debajo de los 30.000 euros de valoración. Aunque todo sea dicho, su estado actual, después de casi dos décadas de desuso y abandono es de ruina.

Con parte del tejado, en concreto la mitad del espacio que ocupó el cine, caída. Además, pesan sobre esta propiedad de 431 m2 y levantada en 1942, varias deudas y embargos.
Como recuerda Mendunia Nostra, el espacio, junto al complejo de viviendas de los trabajadores de la azucarera, aparecen desde 2025, en la lista Roja de Europa Nostra.
74 viviendas de la provincia de Palencia abocadas «a la desaparición total»
Esta misma asociación, a través de un comunicado, expresó que tenía planteada su rehabilitación y conversión de sus 431 m² «en un espacio multifuncional que incluya memoria oral, archivo comunitario, producción audiovisual, tienda de productos locales, zona de encuentro y espacio de ensayo. Con un proyecto que busque volver a ser ese “Dulce Hogar” y sirva para revitalizar la identidad local, fomentar la participación comunitaria y generar empleo sostenible en esta comarca terracampina». Pero proponen mantenimiento «de una fachada representativa digna de ser respetada y protegida».
Para ello, para trasmitir su idea, ahora deberán hablar con los nuevos propietarios que lo acaban de adquirir por 6.004,30 euros.





