Mejor el inicio que el final y eso que tras la bocina llegó la certificación de la undécima victoria seguida del Súper Agropal Palencia, la vigésima del presente curso. Pero el partido fue de más a menos. Como las ganas que le puso el Melilla por plantar cara y la necesidad de esforzarse de los jugadores morados en un encuentro que estuvo visto para sentencia prácticamente antes de llegar la descanso.
Pero eso no se sabía al principio, donde la hinchada palentina se dejó el alma y la voz para cantar el himno de Palencia.
El speaker animó además a hacerlo con ganas. No era Héctor Calderón, convocado por la Federación para animar la Copa de la Reina que se disputa este fin de semana. Otras canciones, otro ritmo de animación… y algunos problemas técnicos con la pista a utilizar en uno de los bailes de la escuela de baile Smile. Nada que no solucionara, como en el baloncesto, un tiempo muerto más.
Dos objetivo tuvieron anoche las gradas del municipal: por un lado, Iván Cruz, que llevará al cruz de tener que oír los pitos del municipal cada vez que se presente aquí y toque balón, y animar a Levy, mucho más activo y con más oportunidades (el rival también lo permitía) que en partidos anteriores. ¡Cómo rugió el pabellón con sus mates!
Y pese a que algunos aficionados ya estaban pidiendo la hora ante un partido que tenía poca historia tras el descanso, no pudo faltar el saludo vikingo de la afición a sus jugadores. Una plantilla que ya ha igualado la racha de victorias consecutivas del año del ascenso a ACB y que podría igualar la mejor del club, con 12 seguidas como ya hizo el año que ganó la liga y no pudo ascender. Santiago decidirá en el domingo de Resurrección.



















