Al CD Becerril se le resiste dar ese paso al frente que le permita salir de la zona baja. El conjunto terracampino firmó un nuevo empate (1-1) ante el Numancia B en un partido que volvió a dejar la sensación de oportunidad perdida, especialmente por lo visto sobre el césped.
Los de Francis Olea dominaron durante muchos tramos del encuentro, sobre todo en una primera parte en la que jugaron prácticamente en campo rival. “Hemos hecho un 80% del juego en su campo”, explicaba el técnico tras el choque, destacando también la acumulación de acciones a balón parado, con hasta una decena de saques de esquina antes del descanso.
El viento fue un factor clave durante todo el partido, condicionando tanto el juego como la toma de decisiones. “Era un partido muy marcado por el aire, en la segunda parte había que controlar mucho los pases y las distancias”, analizaba Olea, que valoró positivamente cómo su equipo supo adaptarse en la primera mitad, con el aire en contra.
Tras el paso por vestuarios, el Becerril logró adelantarse en una acción embarullada dentro del área, con gol de Sierra, pero no consiguió sentenciar cuando tuvo la oportunidad. Esa falta de acierto volvió a pasar factura. “Ahora hemos entrado en una dinámica en la que no sabemos ganar”, reconocía el entrenador.
El filial numantino, con muy poco, encontró el empate en una acción aislada, aprovechando un desajuste defensivo. “Nos han llegado muy poco, pero en una jugada nos corren 40 metros y nos hacen el gol”, lamentaba Olea.
Pese al golpe, el Becerril reaccionó y generó nuevas ocasiones, incluso un mano a mano en los minutos finales, pero el balón no quiso entrar. “Hemos tenido tres o cuatro muy claras y no hemos encontrado ese pelín de fortuna”, insistía.
El empate deja un sabor amargo en los locales, que siguen sin traducir sus méritos en puntos. “Anímicamente nos hace daño este punto, porque era una oportunidad muy clara de dar un paso al frente”, concluía el técnico.





