La expresidenta del Congreso defiende en el Ateneo de Palencia una política basada en el diálogo y advierte que sin ella “no hay democracia”
Jesús García-Prieto / ICAL
La expresidenta del Congreso de los Diputados Meritxell Batet reivindicó hoy en el Ateneo de Palencia una concepción ética y constructiva de la política, en un contexto que considera marcado por la polarización, la confrontación y el creciente desapego ciudadano hacia las instituciones y llamó a combatir la desafección.
Antes de su charla titulada “La Buena Política”, Batet explicó a los medios de comunicación que su intervención parte de una reflexión de Aristóteles, quien definía al ser humano como un “animal político”, es decir, un ser que necesita convivir en sociedad. Desde esa base, defendió que la política debe organizar esa convivencia con vocación de servicio y orientada al bien común y alejarse de la imposición o el uso del poder como fin en sí mismo.
“La política no es imponer una idea, sino articular mayorías mediante el diálogo, el debate y la deliberación para mejorar la sociedad”, señaló en declaraciones recogidas por la Agencia Ical. Sin embargo, reconoció que ese ideal convive hoy con una percepción generalizada de deterioro. “Estamos en un momento en el que hay una degradación de esa concepción ética y elevada de la política”, advirtió, mientras apuntó sobre la existencia de varios retos urgentes que deben afrontarse.

Uno de los principales problemas, a su juicio, es la creciente desafección ciudadana. Batet alertó de que cada vez más personas se sienten alejadas de la política, lo que supone un riesgo directo para el sistema democrático. “Si no hay reconocimiento de la política, ponemos en jaque a la democracia, porque no hay democracia sin política”, subrayó. Batet insistió en que no existe en la actualidad una alternativa al sistema democrático sin la participación política.
En este sentido, hizo un llamamiento tanto a los responsables públicos como al conjunto de la sociedad para implicarse en la mejora del clima político. “Cuando decimos que la política está mal, debemos preguntarnos qué podemos hacer para cambiarla”, afirmó. Asimismo, defendió que cada ciudadano puede contribuir, aunque sea desde ámbitos pequeños o sectoriales. “Todo suma”, añadió la también exministra de Política Territorial y Función Pública.
Batet reconoció también que su trayectoria institucional, le dejó tanto momentos muy gratificantes como otros difíciles y describió la política como una actividad “apasionante” y “que llena el alma” cuando permite trabajar por el bien común, pero lamentó que en los últimos años se intensificaran las dinámicas negativas.

Entre ellas, destacó el aumento de la tensión, la confrontación y los insultos, que, según explicó, contribuyen a la deshumanización del adversario político. “Eso es profundamente negativo, no solo en lo personal, sino también como imagen que se traslada a la sociedad”.
Finalmente, Batet planteó una reflexión de fondo sobre el modelo de convivencia. “La pregunta no es solo qué política queremos, sino qué sociedad queremos construir”, señaló, a la vez que rechazó una sociedad basada en la intolerancia o la incapacidad de dialogar con quien piensa diferente. Frente a ello, defendió una política que sirva de ejemplo y contribuya a reforzar valores como el respeto, el entendimiento y la convivencia democrática.





