Aguilar de Campoo cuenta desde hace tres años con un rincón donde la moda se toca, se prueba y se siente. Se trata de El Capricho, una tienda que nació pequeña, con un sueño claro y que ha crecido hasta convertirse en un referente para un público que, según su propietaria, «estaba un poco desatendido».
Su historia arranca el 28 de mayo de hace tres años, cuando Ángeles, una leonesa con casa en Collazos de Boedo, decidió dar el salto al mundo del comercio. «Yo siempre tuve ganas de emprender con mi propio negocio, mi tienda de moda», recuerda. El primer local elegido fue en la calle Matías Barrio y Mier, 3, era una «tiendecita pequeñita, con encanto, con paredes de piedra, con vigas de madera. Un espacio que era ideal para empezar».
Ángeles conocía bien Aguilar. «Me venía siempre a comprar porque me gustaba tomarme mis cafetitos y comprar en las tiendas de Aguilar». Ese conocimiento del pueblo le hizo detectar un hueco, «lo que faltaba en este pueblo era ropa para una gente de mediana edad, que le gusta ver la ropa, tocarla, probarla. Gente que no va a comprar por internet». Frente a tiendas más enfocadas a un público joven, ella apostó por una franja de edad superior a los 40.
Un giro hacia el calzado
Ángeles empezó solo con ropa, pero rápido incorporó calzado. «Era temporada de invierno, empecé con cuatro zapatillas de casa, muy bonitas y buenas». El resultado fue rotundo, «gustaron tanto que la tienda se me quedó pequeña», dice. Ángeles comenzó a buscar otro local más grande y lo encontró, no sin esfuerzo, en la Plaza España, 33, en pleno centro. El local, que llevaba 20 años cerrado, necesitó una reforma a fondo. «A mi marido y a mí nos costó mucho esfuerzo abrirlo, pero lo conseguimos».
En este nuevo espacio, decidió apostar fuerte por el calzado. «Lo que hacía falta era una zapatería que cubriera un poco hombre, mujer y niño».

Marcas españolas y un público fiel
Tanto en moda como en calzado, El Capricho se ha decantado por el producto nacional. «Estoy apostando por marcas españolas, y productores de calidad».
En ropa, trabaja con Buddyblue, que ofrece confección, punto y vaqueros; Trípode, con punto y chaquetas; y Tinta y Bariloche, cuyas americanas se han hecho famosas porque «las lleva la Reina Letizia, son un referente», apunta Ángeles. En calzado, las opciones incluyen Pitillos, muy demandado, y 48 horas, ambas en piel y españolas. Para niños, trabaja con Igor, Jaber y para hombre con Joma y Jaiber.
Hoy, El Capricho es ya un pequeño emporio de la moda y el calzado en Aguilar de Campoo, donde la atención personalizada y el producto de cercanía han encontrado su sitio.
Plaza España, 33 (Aguilar de Campoo)





