La Constitución de India reconoce oficialmente tres nombres para denominar a este país asiático: India, Hindustá y Bharat, término este último que procede del sánscrito, la lengua clásica de la India. El fotógrafo palentino Tino González (G.) Espina, natural de Baltanás, ha preferido utilizar el nombre de Bharat para titular la excelente colección fotográfica sobre este territorio que expone en el Museo de Palencia, en el marco de la programación de PallantiaPhoto, promovida por la asociación Contraluz.
Tino González Espina es un excelente fotógrafo y también un extraordinario escritor a tenor de los comentarios que acompañan a las imágenes, por lo que cada una de estas se convierte en una ventana para descubrir y sentir la vida de Bharat, a través de latidos de ese territorio infinito, como lo define el propio artista en el título de la muestra.
Y si de latidos hablamos es porque Tino González nos muestra la vida de las gentes de ese país: la vida cotidiana, sus mercados, sus ritos, sus diversiones, sus rostros humanos, su arquitectura, su río Ganges, su vestimenta, especialmente los saris, la prenda tradicional de las mujeres de ese país, a la que se dedica un espacio propio al final del recorrido.
Uno de los elementos fundamentales de la colección es el color. La India, Bharat, es un país colorido, tremendamente rico de matices, muy animado, y esa profusión cromática la despeja con claridad con tonos potentes, naranjas, rojos, amarillos, azules… Colores vivos, como el turquesa de los saris con los que concluye el itinerario en el Museo de Palencia.
El fotógrafo redescubre la India y hace que el espectador la asimile con toda su riqueza. Imagen y literatura se fusionan en cada latido. La visión que ofrece del país asiático es global. Da gusto ver las fotografías, pero también es un placer leer los textos, de una calidad literaria exquisita. Ambos formatos, imagen y palabra, transmiten sentimientos y sensaciones, como cuando habla de una ciudad que “se descompone en capas, como si se filtraran a través de la mirada”, o cuando escribe que “alimentar a los peces es más que un gesto, es una ofrenda silenciosa, un diálogo íntimo entre el ser humano, el agua y lo sagrado”. Píldoras como estas podemos entresacar en gran número. “El tiempo se disuelve en el agua”, dice cuando habla del Ganges, el río más importante de la India y sagrado de los hindúes.
El fotógrafo es el primer intérprete de sus capturas. Observa el motivo, dispara su cámara, reflexiona manteniendo fija la mirada y finalmente sus impresiones las traslada a las palabras. Estas reflexiones constituyen textos literarios de una gran belleza.
Tino González ha retratado a un país cargado de energía exterior e interior, a un país vivo, en constante movimiento, y lo hace buscando los rostros de sus personajes, de su paisanaje, desde las mujeres que se bañan sonrientes en el Ganges hasta los hijos que portan el cuerpo sin vida de su madre que vive su último baño. Una exposición para gozar desde la imagen y la palabra.
LA EXPOSICIÓN
Fotógrafo Tino G. Espina.
Título Bharat. Latidos de un territorio infinito.
Sala Museo de Palencia (plaza del Cordón, 1).
Fecha Hasta el 30 de junio.
Horario De Martes a sábado, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00; domingos: de 10:00 a 14:00.















