El Diccionario de la Lengua Española recoge que un “alcorque” es un hoyo que se hace al pie de las plantas para detener el agua en los riegos. En Palencia también se le denomina a una extensión delimitada de terreno donde una vez hubo plantado un árbol y ahora es una zona que aparece en mitad de cualquier parque o acera para que el personal tropiece, sin más uso ni esperanza de volver a contener otra planta que no sea una mala hierba.
Si esto fuera un wasap le pondría a continuación una carita con carcajada y ya. Una broma sin más que olvidar al instante y pasar página. Sería así si el alcorque en cuestión fuese una excepción para una de las ciudades con más zonas verdes por habitante de toda España. Lamentablemente, no son pocos los reductos de tierra sin tronco que albergar. ¿Alcor qué?
Es de suponer que el personal de Parques y Jardines está saturado con el cuidado de tanta zona verde, pero sobre todo cabreado porque cada vez que plantan un árbol tienen que encomendarse al dios de las raíces para que los vándalos de turno no lo arranquen, rompan o pateen. Es comprensible que en varios sitios ya se hayan dado por vencidos. Como en El Salón. Se entiende que tanto esfuerzo no recompensado por el respeto en bien de todos sea desesperante. Parece una lucha perdida. Sin embargo, la única solución es seguir replantando y cuidando… ¿No?
Y si la decisión final es otra, como parece ser en algunos casos, pues quizá haya que pensar en tapar esos espacios, y que al menos el hoyo en cuestión no suponga un obstáculo para los peatones. Por cierto… A veces se cubren los alcorques con una chapa de hierro o de goma que rodean al tronco y que permiten que la lluvia y el riego hidraten al árbol. Con ello se logra que las aceras o plazas sean más transitables.
Algunas capitales utilizan esta solución a menudo, lo cual mejora el aspecto general de los paseos y permite la convivencia entre el arbolado y el suelo. En Palencia tenemos varias zonas así. Podría haber más. Pero sé que es mucho pedir…
Entretanto, aquí, la gente de Parques y Jardines seguirá luchando por repoblar la ausencia de plantas, y, casi todos los vecinos, por ayudar a que lleguen a crecer, hacerse mayores y a que consigan una corteza fuerte, arrugada y vieja. Muy, muy vieja.





