El Grupo Parlamentario Popular ha registrado en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley (PNL) para instar al Gobierno a desarrollar un Plan Nacional de protección, conservación y promoción de los órganos históricos. Tal y como recoge el diario de sesiones del pasado 2 de junio, esta iniciativa legislativa, que está siendo debatida en la Comisión de Cultura, busca salvaguardar un patrimonio organístico que constituye uno de los legados culturales, artísticos y tecnológicos más complejos y significativos de la tradición europea y latinoamericana. La propuesta tiene como eje principal convertir el órgano y la organería en un patrimonio vivo, accesible para toda la sociedad, sustentado en tres pilares fundamentales: la conservación, la difusión y la formación.
En su exposición de motivos, el texto advierte que la organería, entendida en su conjunto como arte, ciencia y oficio, se enfrenta hoy a un desafío mayúsculo debido a la vulnerabilidad de estos instrumentos históricos y al grave riesgo de perder la continuidad generacional de los profesionales capacitados para restaurarlos. Actualmente, «una parte significativa de los órganos históricos españoles se encuentra en estado de abandono, deterioro o mantenimiento inadecuado, lo que pone en riesgo su conservación y transmisión a las generaciones futuras». A esta realidad se suma un desconocimiento generalizado sobre su valía, situación agravada por la falta de inventarios actualizados, la descoordinación entre administraciones y la insuficiencia de recursos económicos.
Frente a este escenario de fragilidad, la Proposición no de Ley destaca el ejemplo de la provincia de Palencia como símbolo de buena gestión institucional y modelo a seguir. En este territorio, la Diputación, en estrecha coordinación con la Diócesis, la Universidad de Valladolid, la Junta de Castilla y León y diversas asociaciones, ha logrado restaurar cerca de cuarenta instrumentos y desarrollar un riguroso estudio documental y de catalogación. Este éxito de gestión integral se completa con la celebración de un Festival Internacional de Órgano que acoge unos treinta conciertos anuales, la enseñanza especializada en el conservatorio, la creación de academias formativas tanto para profesionales como para aficionados, e incluso la construcción de una réplica de un hydraulis romano.
La iniciativa legislativa también reconoce los esfuerzos que se están llevando a cabo en otras regiones de España, evidenciando el interés incipiente por salvaguardar este legado sonoro. Por ejemplo, en Andalucía destaca la reciente puesta en marcha del «Ciclo de Órganos de Andalucía: Música y Patrimonio», mientras que gobiernos autonómicos como los de Aragón, Asturias y Cantabria han dado pasos firmes en su protección legal al declarar decenas de instrumentos como Bienes de Interés Cultural (BIC). No obstante, el documento señala que estas loables actuaciones, en la mayoría de los casos, resultan inconexas y carecen de una financiación garantizada a largo plazo, lo que hace indispensable articular una estrategia común y de alcance estatal.
Protección legal de los órganos como «Monumentos Históricos»
Para contextualizar la urgencia de estas medidas, la propuesta compara la situación española con las políticas públicas consolidadas en los países vecinos. En Francia, los órganos gozan de protección legal específica bajo la figura de Monuments Historiques, contando con acceso a financiación pública y con un inventario nacional exhaustivo que facilita la investigación. Asimismo, en Alemania, el oficio de los organeros y el patrimonio que generan ya han sido reconocidos por la UNESCO como patrimonio inmaterial y material.
Entre las soluciones técnicas concretas que plantea la PNL para alcanzar estos estándares europeos, destaca la exigencia de impulsar la elaboración y actualización de un gran inventario nacional de órganos históricos. Este catálogo, que debería desarrollarse en estrecha colaboración con las comunidades autónomas, las diócesis, las entidades locales y los propietarios privados, recogería con precisión el estado de conservación, las características técnicas y el valor patrimonial exacto de cada pieza. Para asegurar la correcta gobernanza y seguimiento de toda la estrategia, se solicita la creación inmediata de una Mesa de Trabajo Permanente de Organería integrada en el Ministerio de Cultura.
En el plano económico y regulatorio, el texto reclama la apertura de líneas de financiación específicas destinadas a la restauración y el mantenimiento de los instrumentos, priorizando aquellos en riesgo de deterioro irreversible e incluyéndolos en los criterios de selección de las ayudas del 2 % Cultural. Paralelamente, se insta a valorar la revisión y actualización de las normativas de protección, como el Real Decreto 782/1980, para garantizar que las intervenciones técnicas sean realizadas con absolutas garantías por personal cualificado. Con esta actualización del marco legal se pretende, además, dotar de prestigio y proteger a los talleres profesionales frente al intrusismo laboral.
La formación y el relevo generacional ocupan otro bloque fundamental dentro de las reivindicaciones de este texto registrado en el Congreso. Se insta al Gobierno a planificar, programar y crear una oferta formativa oficial que ordene las enseñanzas y facilite la capacitación estructurada de los futuros profesionales de la organería. La propuesta contempla promover convenios con centros europeos de referencia para la transferencia de conocimientos y, de manera crucial, establecer vías para la acreditación oficial de las competencias profesionales que los artesanos hayan adquirido mediante la experiencia laboral u otras vías no formales.
Impacto económico y demográfico
Más allá de la estricta protección técnica e histórica, la iniciativa resalta el profundo impacto económico y demográfico que puede generar la revitalización de estos instrumentos en todo el territorio nacional. El inmenso patrimonio organístico que atesora España se presenta como una herramienta estratégica muy atractiva contra la despoblación, capaz de vertebrar una oferta de turismo cultural especializado. La programación de conciertos, festivales y ciclos divulgativos en torno a estos órganos ayudaría a llevar eventos culturales de primer nivel a localidades rurales o con una baja densidad de población, descentralizando así la oferta cultural.
Finalmente, como culminación de este ambicioso plan de recuperación, el Grupo Parlamentario Popular solicita al Congreso que respalde institucionalmente la proyección mundial de este legado. La Proposición no de Ley concluye de forma categórica instando a promover la candidatura oficial de la Organería Ibérica para que sea reconocida e incluida en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, dotando por fin de amparo internacional a unos instrumentos de características técnicas y sonoras únicas en el mundo.




