Lo de los carriles bici en Palencia ha sido desde siempre un “quiero y no puedo”. Si se paran a pensar, son unos cuantos los “quiero y no puedo” que esta ciudad mantiene en su debe. Cada vez que surge una idea o un plan, una obra o un proyecto, uno siempre se teme que vuelva a ser eso, otro “quiero y no puedo”. Algo que no se lleva a efecto, algo inacabado, algo mal ejecutado, algo que luego se abandona y no se le vuelve a prestar atención…
Por supuesto, muchos logros en el haber. Afortunadamente, una buena parte de las iniciativas llegan a buen puerto. Pero ¿no sería eso lo esperado en cada caso? Sobre todo cuando se realizan inversiones públicas que nos afectan a todos. Y lo de los carriles bici es uno de esos “algos” que todavía no hemos resuelto con solvencia.
Quienes utilizamos la bici a diario lo sufrimos un poco más de cerca. Circular por una capital como la nuestra, prácticamente llana, bicicletable al máximo, debería ser sencillo, pero ya les digo que si quieren comprobarlo cojan un velocípedo e intenten desplazarse por calles y avenidas. Claro que tendrá preferencia en muchos tramos, a costa de ralentizar el tráfico y jugarse la vida en las rotondas, y también el paso prohibido por otros lugares, por donde circulan los coches, pero usted deberá apearse y caminar con su bici de la mano.
Al margen de ciertas incoherencias, y que este será tema para otro artículo, qué hacer con los carriles bici. ¿Disponemos de todos los necesarios como para mandar tranquilos a nuestros hijos al cole dando pedales? ¿Los que tenemos cumplen con su función? ¿Ubicar un carril bici como mediana de una vía principal y súper transitada fue la mejor solución? Cuando se diseñan nuevas calles, ¿por qué no se les “adjunta” de serie una zona protegida para los ciclistas?
Después de muchos años de pedirlo fue completado uno hasta El Monte. Compartido, da seguridad a deportistas y caminantes. Un logro digno de alabar. Quedó bien. Cumple con su función y es utilizado a diario. De momento está cuidado. Por cierto… no ha tenido tanta suerte el “ril-ici” de la Avenida de Viñalta. Utilizado, sí. Pero abandonado, también. A ver cuándo podemos volver a denominarlo por su nombre completo.





