Hay mensajes que deberían acompañarnos todo el verano. Para mí, uno de ellos es este: «OjO, peque al agua».
No vengo a meter miedo, vengo a recordar que hay veces que lo sencillo es lo más valioso, y en este caso nuestra atención es la mejor medida de seguridad.
Con la llegada del calor disfrutamos de piscinas, playas, ríos, embalses e incluso pequeñas piscinas hinchables en el jardín (y ojo con éstas, que son las que más nos confiamos y 10 cm de agua es suficiente para cubrir nariz y boca).
Son lugares maravillosos para jugar, aprender, disfrutar, pero también requieren un extra de vigilancia.
Hay algo que muchas personas desconocen: el ahogamiento infantil suele ser silencioso. No siempre hay gritos, chapoteos ni llamadas de auxilio. Por eso, confiar en que «me daré cuenta si pasa algo» no siempre es suficiente.
La buena noticia es que la mayoría de estos accidentes pueden prevenirse con medidas muy sencillas. La primera, y probablemente la más importante, es la supervisión activa. No basta con estar cerca o echar un vistazo de vez en cuando. Significa que haya un adulto cuya única tarea sea vigilar al niño/a, sin móvil, sin leer, sin conversaciones que le hagan perder de vista el agua durante unos segundos.
También conviene recordar que los manguitos, flotadores o colchonetas son elementos de juego, no dispositivos de seguridad. Pueden dar una falsa sensación de tranquilidad. Si el niño no sabe nadar, el chaleco homologado ofrece mucha más protección, aunque nunca sustituye la vigilancia de un adulto.
Otra recomendación importante es enseñar a los niños a respetar el agua desde pequeños. Aprender a nadar es una herramienta muy valiosa, pero saber nadar no elimina el riesgo. Incluso los niños que ya se desenvuelven bien en el agua necesitan supervisión.
Y un último consejo que me parece especialmente útil: si sois varios adultos, decidid quién está pendiente de los niños en cada momento. Parece una tontería, pero cuando todos pensamos que «alguien les está mirando», a veces no los está mirando nadie.
Como matrona, siempre digo que prevenir no consiste en vivir con miedo, sino en conocer los riesgos para poder disfrutar con tranquilidad.
Este verano llenemos las mochilas de crema solar, gorras, agua fresca… y de algo igual de importante: unos ojos bien abiertos.
Porque hay mensajes que merecen repetirse una y otra vez.
OjO, peque al agua.
Artículo inspirado en las recomendaciones de la campaña de prevención de ahogamientos infantiles ‘OjO Peque al Agua’, una iniciativa que trabaja para difundir hábitos sencillos que ayudan a prevenir accidentes en el medio acuático.



