Jesús García-Prieto / ICAL
El monasterio de Santa María la Real de Aguilar de Campoo (Palencia) se prepara para vivir un verano cargado de propuestas culturales que van mucho más allá de la visita guiada tradicional. El centro expositivo Rom, que gestiona la actividad turística y divulgativa del cenobio, ha diseñado un programa que se desarrollará entre el 23 de julio y el 30 de agosto y que combina teatro, patrimonio, naturaleza y hasta astronomía, con el objetivo de acercar el arte románico a todo tipo de públicos.
Así lo explica el coordinador del Rom, César del Valle, quien detalla que la clave de esta programación de verano reside en ampliar el foco más allá del propio monasterio. «Generalmente en el monasterio, en el Rom, habitualmente lo que ofrecemos es la visita guiada tradicional al monasterio, una visita normal al ámbito histórico-artístico, pero ahora lo que hacemos es ampliar servicios», explica. Y añade una idea que resume la filosofía de todo el proyecto. «El objetivo no es solo que se conozca el monasterio de Santa María de la Real, sino que nuestro verdadero museo es el románico», explica César a la Agencia Ical.
Esa vocación de mirar más allá de los muros del monasterio se traduce en cuatro grandes líneas de actividad que se repartirán a lo largo de la semana: rutas por el románico del entorno, visitas teatralizadas, ascensiones al castillo de Aguilar de Campoo y un recorrido monográfico dedicado a los capiteles del Bosque Románico. «Vamos a hacer rutas por el románico para conocer alguna de las iglesias del entorno, tanto de la zona de Palencia, pero también nos vamos a meter en Burgos, en Cantabria», detalla del Valle.
Lejos de dirigirse en exclusiva a los visitantes de paso, el Rom busca conectar con perfiles muy distintos: turistas, familias con niños y también los propios vecinos de Aguilar de Campoo. «Lo que intentamos es coger el mayor público posible», subraya el coordinador, que pone como ejemplo las llamadas de familias que repiten cada verano atraídas por las visitas teatralizadas. «No solo queremos centrarnos quizá a gente que le gusta el románico, el arte, el patrimonio, sino que queremos ampliarlo un poco más. Por supuesto a los turistas, por supuesto a públicos, digamos, infantiles, por supuesto que es algo también fundamental para nosotros, a la propia gente de Aguilar», enumera del Valle, que confirma que ya hay reservas de vecinos del pueblo para varias de las actividades.
Entre todas las propuestas, una destaca especialmente por su carga simbólica: el recorrido por el Bosque Románico, que reúne réplicas de los capiteles originales del monasterio que en su día fueron trasladados al Museo Arqueológico Nacional para garantizar su conservación. «Al final no deja de ser más que una recuperación, digamos, que llevamos casi cien y pico años intentando la gente de Aguilar, que es que vuelvan los capiteles que se llevan al Museo Arqueológico Nacional al monasterio», relata César del Valle, que reconoce que, aunque no puedan volver los originales, sí lo han hecho reproducciones «de una manera exacta».
El resultado, según el coordinador, sorprende incluso a quienes ya conocen la pieza. Para él, esta iniciativa tiene un valor que va más allá de lo estético. «Para nosotros el Bosque Románico es como una devolución simbólica de los capiteles de Madrid, pero también una ayuda para entender el románico de esta zona».
Uno de los grandes retos de cualquier propuesta cultural es lograr que el público conecte emocionalmente con el patrimonio sin renunciar al rigor. Del Valle tiene clara la fórmula. «La importancia artística y la importancia cultural que tiene este espacio pues es grandísima y hay mucho que contar, pero realmente la única diferenciación es depende cómo lo cuentes», reflexiona. «Tenemos el contenido, tenemos la importancia histórica, es decir, que no nos inventamos nada… sino que tenemos un juguete con una historia brutal, con una importancia artística brutal, pero digamos que a la hora de transmitirlo, nuestro empeño es hacerlo de manera fácil, amable, para que la gente lo entienda, lo comprenda, lo disfrute».
Esa combinación se aprecia especialmente en las visitas teatralizadas, uno de los grandes reclamos del verano, que se celebrarán todos los viernes a partir del 23 de julio a las 20.30 horas. En ellas, antiguos moradores del monasterio, como Inés Rodríguez de Villalobos o el abad Anastasio de Hircio, regresan para guiar a los visitantes por sus principales dependencias. «Un buen ejemplo es el de las citas escritas, por ejemplo, todos los personajes que recogemos y el guion que realizamos, pues está perfectamente documentado, parte de la realidad, evidentemente lo que hacemos es dramatizarlo», explica del Valle, que confiesa su debilidad por uno de estos personajes: «A mí me fascina la figura de, por ejemplo, de Inés de Villalobos, de esta señora tan vital. Para nosotros es fenomenal cómo se han quedado con esa parte de la historia del monasterio».
Con varios años como coordinador del centro, César del Valle ha podido observar cómo ha cambiado la manera en que el público se relaciona con el patrimonio. «La gente ya está más acostumbrada, ya tiene una mayor sensibilidad… lo que buscan, lo que desean y lo que les interesa no es ver el edificio, que también, pero es también la forma en la que tienes de comprenderlo», explica. Esa demanda de experiencias más sensoriales ha llevado al Rom a innovar en su propuesta museográfica, incorporando, por ejemplo, una estación de aromas medievales. «Con el Bosque Románico lo que hemos planteado es que la gente conozca los olores, por ejemplo, de la Edad Media, oliéndolos… la gente puede oler cómo olía, pues por ejemplo, un taller de cantería», detalla.
Para el coordinador, este cambio refleja un público cada vez más exigente, aunque no necesariamente más experto. «Ya no sólo tienes que ser un gran entendido para ver el monasterio, sino cualquiera puede entenderlo, pero claro, es exigente en el sentido de que tienes que poner las herramientas posibles para que disfruten de la experiencia de visitar un espacio como este».
Los sábados por la mañana, la actividad ‘Ah, del castillo’ propone ascender hasta el castillo de Aguilar de Campoo, uno de los símbolos más reconocibles del municipio y, paradójicamente, uno de los menos conocidos en profundidad. «Muy poca gente conoce el castillo», lamenta del Valle, que recuerda que la fortaleza fue un enclave estratégico durante la Edad Media y conserva elementos como el foso, las despensas o el muro cortina.
El coordinador recurre incluso a anécdotas con los más pequeños para ilustrar el interés que despierta esta actividad. “Recuerdo cuando hacíamos alguna de estas visitas. Cuando les decía a los niños donde se encontraba el foso del castillo, ellos se sorprendían y nos preguntaban que donde estaban los cocodrilos”, señala entre risas Del Valle. La visita se completará con un descenso hasta la iglesia de Santa Cecilia, vinculada históricamente a la fortaleza.
Entre las rutas por el territorio, previstas para las tardes de los jueves, sobresale por su singularidad la dedicada al románico erótico, que llevará a los visitantes hasta las iglesias de Cervatos, Revilla de Santullán y Cillamayor. «Hay mucha vida cotidiana marcada en los capiteles, en los canecillos, en la escultura de cualquier iglesia y, por supuesto, lo que más nos destaca a todos es encontrarnos con esas escenas sexuales», señala del Valle, que aclara que se trata de un fenómeno que no es exclusivo de esta comarca, sino «un fenómeno global a nivel de prácticamente toda la Europa de la Edad Media».
La programación incluye además una cita especial ligada a la actualidad astronómica. El 13 de agosto, un día después del eclipse que este verano centra buena parte de la atención en la provincia de Palencia, se celebrará una edición especial de ‘Crepúsculo Románico’, que permitirá contemplar el atardecer desde Vallespinoso de Aguilar y Villanueva de la Torre, dos iglesias situadas en lo alto de sendos promontorios. «En el románico, las iglesias también se utilizaban de muchas más formas, que no sólo eran las religiosas, también tenían un control bastante importante de la luz, como si fuese una especie de calendario», explica del Valle, que cita como ejemplo los célebres juegos de luz de San Juan de Ortega, en Burgos, o de la iglesia de Olleros, en Palencia.
Preguntado por el momento que atraviesa el patrimonio románico de la Montaña Palentina, César del Valle se muestra optimista. «No estamos en un mal momento, por una razón bien sencilla, porque notamos demanda, notamos que viene gente», afirma, al tiempo que destaca el papel de iniciativas como las de la Fundación Santa María la Real para facilitar el acceso al interior de los templos. «Ahora que tenemos las iglesias abiertas, ahora que las tenemos restauradas, pues que la gente venga y que sea un verdadero motor de desarrollo para esta zona», reclama en declaraciones a Ical.
De cara a las nuevas generaciones, el coordinador insiste en que el reto no es solo mostrar el patrimonio, sino explicarlo. «El principal reto es que la gente no solo sepa que tiene un patrimonio interesante, que es muy bonito y tal, y la foto es muy bonita, sino que lo entienda, lo conozca, y si lo entiendes y lo conoces, lo respetas y lo proteges. Ese es el verdadero reto: conocer, proteger y difundir», resume.
Para quienes todavía no conocen el Rom ni el monasterio de Santa María la Real, del Valle lo tiene claro: este verano es un buen momento para descubrirlo. «Se va a sorprender y se va a emocionar. Va a ver que a través de un monasterio, de un centro monástico, va a entender mucho sobre la Edad Media, pero también sobre nosotros, nuestra vida cotidiana», asegura. Y remata con una imagen que define el espíritu de toda la programación: «Es como una pequeña máquina del tiempo para volver a hace 800 años… es un viaje hacia la tranquilidad de estos momentos tan locos que vivimos y un viaje al mundo, a la Edad Media».
Cursos de verano
La actividad del Rom se completa este verano con los tradicionales Cursos de Verano de la Fundación Santa María la Real, que en varios casos han agotado ya sus plazas. Entre el 20 y el 23 de julio se celebrará el XVIII Taller Didáctico del Románico, que llevará a los participantes a visitar templos de Foldada, Perazancas de Ojeda, Cezura, Santoyo, Valdeolmillos, Villamuriel de Cerrato, Escobados de Abajo y Castil de Lences, con una última sesión en Aguilar de Campoo a cargo del fundador de la institución, José María Pérez ‘Peridis’. El taller, con 80 plazas, está completo.
Del 24 al 26 de julio se desarrollará el XXVII curso Las Claves del Románico, dedicado en esta edición a la astronomía y la astrología en tiempos del románico, coincidiendo precisamente con el eclipse previsto para este verano. Aún quedan plazas disponibles. Entre el 27 y el 30 de julio tendrá lugar el XL Seminario de Historia del Monacato, el curso más longevo de la Fundación, centrado este año en los monasterios medievales españoles y su relación con la escritura, el arte y la literatura, para el que también quedan plazas.
Cierran el programa formativo el XI Taller de Música Medieval, del 30 de julio al 2 de agosto, impartido por Paloma Gutiérrez del Arroyo y centrado en la primera monodia notada de la historia, y el XIV Taller de Caligrafía Medieval, del 31 de julio al 2 de agosto, a cargo de Esperanza Serrano y Jordi Sempere, dedicado este año a la escritura uncial. Ambos talleres, de marcado carácter práctico, completaron sus veinte plazas hace meses.
Todas las actividades del verano requieren reserva previa a través del mail [email protected] o del teléfono 979 12 30 53. Desde el 1 de julio, el centro expositivo Rom amplía además su horario de verano, abriendo todos los días de la semana de 10.00 a 14.00 horas y de 16.00 a 20.00 horas.





