Se estima que se cosecharán 823.000 toneladas, con rendimientos medios 3.338 kilos por hectárea
Las estimaciones de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental indican que la cosecha de cereal se situará en 4,91 millones de toneladas (2,55 de trigo y 1,97 de cebada), lo que supone un descenso del 41,7 por ciento respecto a la campaña anterior, y un 21 por ciento por debajo de la media de los últimos cinco años.
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, expuso hoy ante las Cortes regional, donde compareció para presentar su programa de legislatura, que “la combinación de menores cosechas, elevados costes de insumos y unas bajas cotizaciones continúan condicionando la rentabilidad de numerosas explotaciones cerealistas de Castilla y León”, informa Ical.
En este sentido, garantizó que “no va a ponerse de perfil: Asumimos el compromiso de desplegar todas las herramientas de apoyo económico directo para rescatar a las explotaciones frente a pérdidas sobrevenidas y crisis de rentabilidad”.
El consejero concretó que la superficie sembrada de cereal de invierno destinada a grano alcanza finalmente las 1,58 millones de hectáreas, frente a los 1,82 millones de la campaña anterior. Esto supone una reducción del 13,3 por ciento respecto al 2025, un 10,4 por ciento respecto a la media de los últimos cinco años y un 13 por ciento en comparación a la última década.
Pino precisó que la distribución territorial de la cosecha vuelve a reflejar el peso de las grandes provincias cerealistas de la Comunidad. Precisó que Burgos alcanza una producción estimada de 1,26 millones de toneladas, seguida de Valladolid con 881.000 toneladas y Palencia con 823.000 toneladas, concentrando conjuntamente más del 60 por ciento de toda la producción regional. Por su parte, concretó que Zamora registra una producción cercana a las 465.000 toneladas, situándose en niveles muy próximos a sus medias históricas, mientras que León “acusa especialmente la reducción de superficie sembrada registrada durante la presente campaña”.
En cuanto a los rendimientos, manifestó que las estimaciones disponibles a fecha de hoy sitúan la media en el conjunto de la Comunidad en 3.114 kilogramos por hectárea, frente a los 4.629 obtenidos en la “excelente” campaña precedente. Esto supone una reducción cercana al 33 por ciento, mientras que respecto a la media de los últimos cinco años el descenso alcanza el 12 por ciento. Las mayores pérdidas relativas de rendimiento se observan en Ávila (-43 por ciento), Segovia y Valladolid (-40 por ciento) y Soria (-39 por ciento). Por el contrario, Burgos registra nuevamente los mejores rendimientos medios de la Comunidad con 3.783 kilogramos hectáreas, seguida de Palencia con 3.338.
En cuanto a la evolución de los mercados, el consejero señaló que presenta una situación “ligeramente más favorable” que la observada hace un año, aunque todavía “insuficiente” para compensar la caída de la producción. Según las últimas cotizaciones disponibles de la Lonja de Salamanca, dijo, los precios se sitúan en torno a 211 euros por tonelada para el trigo y 205 euros por tonelada para la cebada, “mostrando una ligera recuperación respecto a ejercicios anteriores”. Pino incidió en que a esta situación se suma la persistencia de unos costes de producción elevados.
El precio medio del fertilizante nitrogenado NAC-27 se sitúa actualmente en torno a 400 euros por tonelada, por encima de los niveles registrados el pasado año. Pino concretó que los abonos nitrogenados registran incrementos acumulados en torno al 100 por ciento respecto a los niveles del año 2020, el gasóleo agrícola se ha encarecido un 75 por ciento y los piensos compuestos para el ganado mantienen un alza estructural del 20 por ciento, mientras que las cotizaciones en origen sufren variaciones y no cubren el esfuerzo invertido.
Joaquín Antonio Pino resalto que así el inicio de esta legislatura está fuertemente condicionado por una “coyuntura internacional extraordinariamente convulsa y por eventos meteorológicos extremos que ponen en jaque la viabilidad financiera de las explotaciones, especialmente a las más vulnerables”.
El consejero recordó los cuatro años de “perturbaciones encadenadas” con las “distorsiones” de mercado derivadas del conflicto en Ucrania, la sequía extrema y devastadora del año 2023, crisis sanitarias complejas como la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica o la Lengua Azul, los incendios forestales de 2025 y la reciente inestabilidad geopolítica en Oriente Próximo a principios de este año 2026.
“Este escenario ha provocado un encarecimiento estructural de los costes de producción que ahoga los márgenes de beneficio de nuestras explotaciones agrarias”, sentenció.





