La compañía invirtió más de 20,8 millones de euros en la región, con nueve millones destinados a la modernización de su planta de ibérico en Soto de la Vega
ICAL
El Grupo Vall Companys cerró el ejercicio 2025 con una facturación de 4.626 millones de euros, de los que 934 millones correspondieron a su actividad en Castilla y León, lo que representa el 20,2 por ciento del negocio total de la compañía.
Según las cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil, el grupo considera a la Comunidad una región estratégica, donde cuenta con siete centros de trabajo, genera 1.562 empleos directos y trabaja con más de 620 granjas integradas.
La empresa dispone de instalaciones en Aldeamayor de San Martín, Tordesillas, Soto de la Vega, Cantimpalos, Fuenterroble de Salvatierra, Villalobón (Harinas La Palentina), Aranda de Duero y Valladolid, con actividad vinculada a la producción de piensos, sacrificio y despiece de porcino, secaderos de jamones, harinas y comercialización de productos cárnicos.
Durante 2025, el grupo destinó más de 20,8 millones de euros a inversiones en Castilla y León, de los que nueve millones se concentraron en la planta de Finura de Ibérico, en Soto de la Vega (León), su principal centro de producción de cerdo ibérico. Las actuaciones incluyeron la construcción de una depuradora de tecnología avanzada para optimizar el tratamiento y reutilización del agua, nuevas instalaciones para mejorar el bienestar animal y la digitalización de procesos industriales.
A nivel global, la compañía obtuvo un beneficio neto de 245,4 millones de euros, equivalente a un margen del 5,3 por ciento sobre las ventas a terceros, una rentabilidad inferior a la de ejercicios anteriores como consecuencia de la inestabilidad internacional y, especialmente, del impacto provocado por la declaración de un brote de peste porcina africana (PPA) a finales de noviembre de 2025.
Según explicó la empresa en un comunicado recogido por Ical, la aparición de la enfermedad provocó el cierre total o parcial de mercados internacionales como Japón, México, China o Filipinas, así como una fuerte caída de los precios del porcino. Ante esta situación, Vall Companys activó un plan financiero de contingencia que incluye una provisión de 61 millones de euros por la devaluación de existencias ganaderas, la reducción a la mitad del dividendo previsto y un recorte de las inversiones presupuestadas para 2026, que pasan de 190 a 85 millones de euros.
Paralelamente, el grupo continúa desarrollando su estrategia de internacionalización en Latinoamérica con nuevos acuerdos en Chile y Argentina, que se suman a su presencia en Brasil, Perú, Colombia, Uruguay y México. Asimismo, mantiene su apuesta por la captación y retención de talento mediante más de 200 convenios de formación con universidades y centros de Formación Profesional, además de una inversión de cerca de 1,5 millones de euros en formación durante 2025, lo que le permitió obtener por sexto año consecutivo la certificación Top Employer.





