El incendio que asola el Alberche se dirige hacia el Valle del Tiétar, donde los vecinos están «nerviosos, asustados y preocupados»
De todos los frentes y avances que tiene el incendio que comenzó el miércoles en Burgohondo y que asola la provincia de Ávila, con 13.000 personas confinadas o desalojadas y 9.000 hectáreas quemadas, el del Valle del Tiétar es uno de los que ahora mismo despierta más preocupación. Desde allí, sus alcaldes y vecinos ven con preocupación unas llamas que avanzan y, explican, ya han tocado masa forestal. Se ve la llama de lado a lado de la sierra.
Una de las localidades que viven inmersas en el miedo es la de La Adrada, donde la alcaldesa, Pilar Martínez, explica que la situación “está fastidiada”, con el “fuego arriba, tocando masa forestal”. Lamenta que han tenido que ver que se retiraban los medios “porque han tenido que ir a Casillas, que es más prioritario”.
Sin embargo, allí siguen ‘luchando’ los voluntarios, dispuestos a no abandonar su pueblo. “Cada vez hay más, pero están sin profesionales. Suben hacia arriba a abrir caminos en cuanto hay coches” y, mientras tanto, la alcaldesa asegura que está intentando comunicar con el subdelegado del Gobierno en Ávila, pero también se están enfrentando a un problema más: la cobertura, que es esencial para poder hablar también con la Diputación de Ávila y la Junta de Castilla y León, añade.
“Necesitamos apoyo y medios”, ruega la alcaldesa, que insiste en que “la gente esta nerviosa, asustada y preocupada” e incluso están organizándose a su manera y “preguntando si se van a tener que ir del pueblo”. Y esto sucede porque “la gente lo ve feo. No pinta bien”.
La misma sensación tienen en una localidad cercana, Piedralaves, donde el alcalde, Germán Ulloa, explica que están en “una situación complicada” hasta el punto de que ellos estaban en la zona “pero nos tenemos que retirar del monte”. “Hemos estado arriba un grupo grande de voluntarios, pero nos tenemos que ir porque el viento viene cada vez más fuerte y nos piden que nos retiremos”, comentó.
En cuanto a cómo lo están viviendo en el pueblo, afirma que están “muy mal”, en un municipio donde está “toda la sierra en llamas, de lado a lado”, por lo que “la gente está muy asustada, con impotencia”.





