Bajo el suelo de la meseta castellana late aún el eco de un antiguo océano prehistórico, cuya huella sumergida regresa hoy a la superficie en forma de arte y memoria. Con esa resonancia ancestral, el Centro Cultural LECRAC de Palencia ha abierto las puertas de La Sombra de los Peces en el Secano, una exposición de José Luis Viñas que, junto a la creadora invitada deMayo Cisneros, erige un museo clandestino e itinerante dedicado a las especies extintas. Disponible hasta el próximo 23 de octubre, esta propuesta de museología ambiental transforma la provincia en un espacio de reflexión crítica frente a la crisis ecológica global, recuperando la memoria de criaturas desaparecidas.
Durante el acto inaugural, la representación del centro cultural definió la presencia de Viñas como «un auténtico lujo» y destacó el firme propósito del LECRAC por consolidar dinámicas de creación, composición y espacios de residencia artística. Con esta orientación, el centro busca articular un diálogo continuo desde el sur urbano con otras instituciones culturales de referencia en la ciudad, como la Fundación Díaz-Caneja o el Museo del Cordón.
Arte y naturaleza (y viceversa): la declaración de intenciones de la Díaz-Caneja en su nueva etapa
Asimismo, se recordó que Viñas fue uno de los artistas que inauguró el nuevo tiempo de la Fundación Díaz-Caneja, ensalzando la «intervención casi quirúrgica» que ha diseñado para adaptar la exposición al recinto y dotarlo de un valor añadido. El acto concluyó con un llamamiento a palentinos, palentinas y visitantes a adentrarse en las instalaciones de este espacio, concebido como un verdadero «pulmón de dinamicidad cultural».
Por su parte, José Luis Viñas explicó que la propuesta forma parte de un proyecto de investigación de largo alcance iniciado a mediados de la década pasada, enfocado en examinar cómo el arte contemporáneo puede reflejar el fenómeno global de la pérdida de biodiversidad. El artista definió su práctica como «una nueva forma de museología ambiental en unos tiempos de aguda crisis ecológica», fundamentada en la creación e instalación de bio-memoriales dedicados a especies extinguidas que se emplazan furtivamente en espacios ruinosos, periféricos y olvidados. Viñas señaló además que esta exposición constituye una segunda entrega del proyecto presentado hace algo más de tres años en la Fundación Díaz-Caneja bajo el título Cuando los insectos resuciten, el cual estuvo centrado en mariposas y polillas desaparecidas en Vallejo de Orbó, en la montaña palentina.
La memoria acuática de la meseta castellana
El discurso conceptual de la muestra rescata la memoria acuática de la meseta castellana, un territorio sumergido bajo el mar en edades pretéritas y cuya geología —especialmente en la comarca del Cerrato Palentino— conserva aún la impronta del agua. Sobre este trasfondo, la exhibición vertebra dos proyectos dedicados a grupos de peces extinguidos en los últimos siglos:
- El proyecto de los gobios (Gobiidae): Instalado en el vestíbulo de entrada, recoge la documentación de un bio-memorial emplazado originalmente en el interior de una bodega del Cerrato Palentino. La propuesta reúne las esculturas de estos pequeños peces de marisma —con seis especies extintas—, un registro audiovisual compuesto por dos vídeos del cortometraje documental sobre la intervención, y los característicos globos terráqueos en los que el artista aplica una «acupuntura fúnebre» clavando alfileres negros en las coordenadas donde se registraron las extinciones.
- El proyecto de las lampreas (Hiperoartia): Ubicado en la sala blanca del fondo, se estructura a modo de proyecto utópico o soñado sobre dos especies extinguidas de peces parásitos carentes de mandíbula. Viñas proyecta este museo imaginario sobre la imagen de pescaderías clausuradas en el centro de Palencia, vinculando la extinción biológica con las transformaciones sociales, el encarecimiento del pescado y el consecuente cierre de establecimientos locales. La instalación integra fotografías de pescaderías abandonadas, dos dibujos de las lampreas y la correspondiente cartografía esférica con alfileres de luto.
La exposición toma como aliento lírico unos versos del Romance somnámbulo de Federico García Lorca: «Grandes estrellas de escarcha, vienen con el pez de sombra que abre el camino del alba». La propuesta se completa con la aportación de la artista deMayo Cisneros (Sabadell, 1979; afincada en Valladolid desde 2008), cuya trayectoria abarca la fotografía, el arte sonoro (Slovenska Televiza), la acción poética (Colectivo Rosa Poesía) y la gestión cultural. Actualmente en residencia en la Fundación Díaz-Caneja con una investigación sobre la memoria del yeso en el Cerrato Palentino, Cisneros recolecta objetos en sus paseos por la zona sur de Palencia e introduce dichos hallazgos en cubos de yeso, planteando la recreación de un sugerente «paisaje del futuro».
Viñas ostenta en su trayectoria la beca de creación artística de la Fundación Castilla y León y la ayuda a la producción de la convocatoria 987 del MUSAC. Su trabajo se ha exhibido en instituciones como el Museo de Ciencias de Barcelona —donde protagonizó una de las muestras de mayor éxito del panorama expositivo nacional—, el MUSAC, la Academia de España en Roma o la Fundación Cerezales Antonino y Cinia, habiendo participado además como ponente en escenarios como el PEI del MACBA o la Universidad Complutense de Madrid.





