El Silicius Palencia Rugby Club ya ha vuelto a la competición. Comenzó el pasado fin de semana con una victoria por 15-19 ante el Arroyo Lions, campeón de las dos últimas ligas. Victoria muy importante para empezar, en uno de los campos más complicados, y para intentar quitarse ese mal regusto que todavía pueda persistir del verano.
Hay que recordar que l Palencia Rugby consiguió el ascenso a División de Honor B, iba a ser su vuelta a la categoría, pero finalmente no pudo dar el salto a esta categoría nacional por motivos extradeportivos. Fueron meses de duro trabajo y mucha ilusión pensando en ese objetivo, preparándolo todo… y, al final, la noticia obligó al club y a los jugadores a cambiar los planes prácticamente de un día para otro y a intentarse recolocarse mentalmente de lo sucedido.
«Fue bastante duro, muy duro», reconoce Juan Bartolomé ‘Bartolo’. El entrenador explica en esta entrevista a ‘Palencia en la Red’ cómo ha sido volver a preparar, tras eso, esta temporada en la Liga de Castilla y León y qué sensaciones dejó el estreno ante el Arroyo Lions, así como también pide algo más de respaldo para un club 100% palentino que quieren, y pueden, ya se ha comprobado, llevar el nombre de Palencia a nivel nacional.
ENTREVISTA
«En el punto físico en el que estamos, podríamos decir que somos uno de los equipos mejor preparados de la liga»
Empezando por lo más cercano… ¿Qué tal salisteis del partido del sábado? Comenzar ganando fuera de casa siempre ayuda, y además ante un rival como Arroyo Lions.
Fue un partido difícil. Arroyo Lions es el campeón de las dos últimas ligas, es el gran favorito y tenemos una rivalidad muy buena con ellos porque somos los dos equipos que estamos pugnando por las plazas de arriba estos últimos años. En los enfrentamientos directos solemos tener buenos resultados y, además, jugar allí es probablemente el desplazamiento más complicado.
Se juntaban muchos ingredientes para que fuera un partido difícil: primer encuentro, fuera de casa y contra el favorito. El equipo trabajó bien y, a nivel físico, respondió muy bien. Estamos en un buen punto de forma, que era lo que queríamos a estas alturas de la temporada.
A nivel táctico todavía estamos un poco cojos y eso hizo que nos costara más el partido. Tuvimos el peso del juego, la posesión y las oportunidades, y pudimos decidir lo que queríamos hacer. Lo que nos faltó fue estar más engranados tácticamente. No conseguimos cerrar el partido y, con el dominio que tuvimos, deberíamos haber ganado con un resultado más amplio y no haber sufrido tanto al final.
El plano táctico es algo normal a estas alturas. El equipo todavía no tiene todas las herramientas y todas las armas para trabajar. En el aspecto físico, los chavales están realmente bien.
No estamos en el punto idóneo que a mí me gustaría porque soy muy exigente en ese sentido y, según nuestra planificación, queríamos llegar incluso mejor. Pero creo que, en el punto físico en el que estamos, podríamos decir que somos uno de los equipos mejor preparados de la liga. Si no es el mejor, uno de los mejores.
«El palo que se llevaron por no poder ascender fue importante y necesitaban desconectar»
Y eso tiene todavía más mérito teniendo en cuenta cómo ha sido el verano. ¿Cuándo empezasteis realmente la pretemporada?
Nos ha costado arrancar porque el equipo venía trabajando durante el verano con una planificación muy importante, siguiendo el trabajo que teníamos previsto para División de Honor B. Como finalmente esa categoría no se materializó, cambiamos un poco la programación.
Además, los chicos necesitaban un descanso a nivel mental. El palo que se llevaron por no poder ascender fue importante y necesitaban desconectar. La pretemporada la empezamos el 17 de agosto y las tres primeras semanas fueron de adaptación. El trabajo de verdad, en el que hemos podido meter mucho trabajo de equipo, conjuntarnos y empezar a trabajar el rugby propiamente dicho, ha llegado en estas últimas tres semanas.
¿Cómo está la plantilla respecto al año pasado?
La plantilla varía poco en nuestro club, somos muy familiar. Este año hemos reforzado la delantera, con incorporaciones en la primera y segunda línea, mientras que la tercera línea se mantiene prácticamente intacta respecto al año pasado. Tenemos una delantera muy potente y con un número de fichas bastante grande, lo que nos hace afrontar la liga con optimismo.
En tres cuartos estamos un poco más justos. Hemos tenido bajas y no hemos conseguido reforzarnos… Tampoco han subido chicos de la escuela en esas posiciones y estamos buscando cómo encajar la plantilla, porque con lo que tenemos ahora va a ser complicado terminar la liga.
Se fue David Calvo, que se marchó a trabajar a Suiza, Sergio, que fue operado del ligamento cruzado después de lesionarse al final de la temporada pasada, y otros dos jugadores que de momento no están por motivos laborales y se irán incorporando poco a poco… Partimos de unas posiciones en las que ya íbamos justos el año pasado y ahora tenemos cuatro jugadores menos, que es un número bastante relevante.
Y además habéis tenido ya una lesión en el primer partido. ¿Cómo está Nicolás Donis?
Se hizo daño en la rodilla. La primera evaluación que hicieron el médico y el fisioterapeuta en el campo no parecía revestir gravedad, pero después, con el traumatólogo, hay que descartar una posible rotura del ligamento cruzado. Estamos esperando las pruebas y cruzando los dedos para que esté lo mejor posible. No solo porque vayamos justos de jugadores, sino porque queremos que nuestros chicos estén bien.
«Durante el verano habían sacrificado sus vacaciones, sus responsabilidades personales y familiares para poder prepararse»
Volviendo al verano, ¿cómo fue para el vestuario saber que, después de conseguir el ascenso en el campo, finalmente no ibais a poder jugar en División de Honor B?
Ha sido bastante duro. Muy duro. Primero para todo el club y para el staff, que llevábamos tres meses trabajando para preparar todo para poder estar en la categoría. Y los chicos lo han llevado realmente mal.
Durante el verano habían sacrificado sus vacaciones, sus responsabilidades personales y familiares para poder prepararse. Estaban trabajando como no habían trabajado nunca, con mucha ilusión. Nosotros normalmente damos un mes o mes y medio de vacaciones y este año se las quitaron prácticamente de encima. Llegamos a tener a 20 jugadores entrenando en verano.
Teniendo en cuenta que esto es deporte amateur, tener a 20 chavales trabajando durante el verano es un número bastante importante. Y cuando llegó la noticia, los chicos se vinieron abajo.
Necesitaron entonces un tiempo para asimilarlo
Sí. Hemos tenido nuestro particular proceso de duelo. Los muchachos necesitaban desconectar y por eso nos costó arrancar la pretemporada. Ahora ya estamos en un punto mental bueno, pero ha sido complicado.
Yo les decía que el rugby os irá poniendo a cada uno en vuestro sitio, que no se preocuparan y que el tiempo iba a hacer que volver a jugar y entrenar ayudase a sobrellevar todo ese proceso.
No estamos contentos con el resultado, evidentemente, pero no tenemos otra opción que acatarlo.
«A nivel deportivo poco más podemos hacer»
Y ahora toca volver a competir en la Liga de Castilla y León. ¿Cómo se motiva a un vestuario después de algo así?
Los chicos son ambiciosos. A todo el mundo le gusta competir, dar lo mejor de sí mismo y que su esfuerzo se vea recompensado.
Si consigues un ascenso en el campo, lo lógico es que puedas ascender también fuera de él. Esta vez no ha podido ser y tenemos que replantear toda la dinámica del grupo para que todo el mundo sienta que el trabajo que está realizando sirve para algo.
Es difícil explicarles eso después de que hayan trabajado de esa manera y no hayan conseguido materializar un ascenso que tenían muchísima ilusión por vivir y por probarse en una categoría superior.
Creo que es una faena que el deporte amateur no pueda acercarse a las categorías nacionales por una cuestión de recursos. Parece que ese ascenso está reservado para equipos profesionales o semiprofesionales.
Nuestro club tiene ADN 100% palentino: la gerencia, la presidencia, los entrenadores, el staff y los jugadores. Creo que deberíamos poder llevar el nombre de nuestra ciudad a nivel nacional.
A nivel deportivo poco más podemos hacer, porque creo que lo estamos haciendo todo. Necesitamos un poco más de respaldo.
«Estamos siempre entre la espada y la pared»
Volviendo al plano deportivo, el próximo partido será además el primero en La Balastera. ¿Tenéis ganas de volver a jugar allí?
Muchas. El Palencia Rugby juega en La Balastera siete u ocho veces al año. No entrenamos allí, solo jugamos como locales esos siete u ocho fines de semana y llevamos más de seis meses sin pisarla.
Tenemos muchas ganas de volver a jugar en casa, con nuestra gente y en el sitio donde somos fuertes.
¿Y cómo ves el estado del césped?
Si no está óptimo para el fútbol, ¿por qué lo va a estar para el rugby? Los tobillos y las rodillas de los jugadores de rugby pisan el firme igual que los de los futbolistas.
El césped está mal. Lo hemos visto todos en redes sociales y también en el último partido. Yo veía desde agosto que había calvas. Sabía que el césped no iba a estar bien a la altura del inicio de la temporada.
Después del descanso, de tres meses y del replantado, no ha estado en las condiciones que necesitábamos. El fútbol empezó a jugar y el césped ha durado tres semanas en un estado mínimo. Y nosotros, como el año pasado, seremos unos perjudicados porque no jugaremos en un campo en condiciones óptimas.
El año pasado ya tuvimos que desplazar partidos como locales a La CIA y la Federación nos llamó la atención porque ese campo no cumple las condiciones adecuadas para jugar partidos de rugby. No sé si este año nos tocará marcharnos otra vez, pero estamos siempre en lo mismo. Yo no tengo ningún campo de rugby y soy un perjudicado: o voy a La CIA y me multan, o me quedo en La Balastera y nos riñen porque el campo está mal. Estamos siempre entre la espada y la pared.










