Bryan Clemente es de Fuerteventura, aunque lleva ya varios años haciendo su vida lejos de las islas. Tiene 24 años y desde los 16 ha vivido fuera de casa. Primero fueron dos años en Las Palmas y, con 18, llegó a la Península. Desde entonces ha ido cambiando de equipo hasta aterrizar este verano en el Palencia Cristo Atlético.
La primera vez que intentó marcharse fue incluso antes. Con 12 años se fue durante unos meses a otra isla para jugar al fútbol. No salió muy bien. «Yo era muy de papi y mami, entonces fue un poco complicado», recuerda. Volvió a casa y cuatro años después lo volvió a intentar.
Tras dos temporadas en Las Palmas, durante su etapa en el Villa Santa Brígida, apareció la posibilidad de marcharse a la Península. El director deportivo que estaba con él conocía a un directivo de la UP Plasencia, que buscaba un extremo izquierdo. Bryan aceptó. Y así empezó una vida que le ha llevado por Plasencia, Trujillo, Arroyo, Barbadás y, la temporada pasada, Villarrobledo. La mayor parte, por Extremadura.
«El apoyo en casa siempre ha estado»
Salir de casa con esa edad, obviamente, no fue fácil. Al principio echaba de menos lo mismo que cualquier chico que se marcha lejos de los suyos: a sus padres, a los amigos, a la familia: «Cuando quieres algo e intentas hacer lo que te gusta…». Algo que le ayudó fue que en casa le apoyaron a dar estos pasos y nunca dejaron de estar pendientes de él. «Siempre me están llamando y eso, y preocupándose. También si se graba el partido, pues ahí están pidiéndomelo para verme. El apoyo en casa siempre ha estado», explica.
Bryan reconoce que, si en casa no hubieran apostado por él, quizá habría tomado otro camino. «Si yo viera que la familia tampoco está muy y tal, pues a lo mejor hubiera dicho, mira, pues voy por otro camino, voy estudiando y tal y ya está. Pero la familia en sí es lo que más me ha ayudado», destaca.
La temporada pasada fue la de Villarrobledo. Allí afirma que le costó al principio coger el ritmo y entrar en el once, pero terminó ganándose un sitio. También destaca que le ayudó el cambio de entrenador. Le gustó la experiencia y su intención era continuar en el equipo. Estaba negociando la renovación cuando las conversaciones no llegaron a buen puerto. Esperó unos días y apareció la llamada del Palencia Cristo Atlético.
Fue Chuchi Jorques quien contactó con él. Le explicó el proyecto y lo que quería hacer el club. Bryan no necesitó demasiado tiempo para decidirse. «Me comentó el tema del proyecto, la estructura que tiene el club, lo que quieren hacer y me convenció. No le di mucha vuelta», comenta.
«Yo prefiero mucho más la tranquilidad. Esta ciudad me viene de lujo»
Palencia era, eso sí, completamente desconocida para él. Nunca había estado aquí ni conocía Castilla y León. La llegada tampoco fue como esperaba. Bryan está acostumbrado a vivir en pueblos y pensaba que encontraría una ciudad con más movimiento. Se ha encontrado justo lo contrario de lo que imaginaba y, en este caso, le ha gustado. «Yo prefiero mucho más la tranquilidad. Esta ciudad me viene de lujo», afirma.
También el vestuario le ha ayudado a adaptarse rápido. Señala especialmente a Apa y Felipe, los capitanes, que desde el primer día estuvieron pendientes de él. Y está compartiendo piso con Manu, otro de los jugadores veteranos de la plantilla, que acaba de llegar este verano. «Me lo han puesto muy fácil, tanto el grupo en sí como el cuerpo técnico y la directiva también», anota.
En cuanto a lo que nos podemos esperar de Bryan dentro del campo, juega como extremo derecho, aunque comenta también le gusta actuar de mediapunta o cerca del delantero. Se siente cómodo buscando el uno contra uno y el último pase y dice que también disfruta aportando en la parte defensiva. En este sentido, la propuesta de Chuchi, además, encaja con su manera de jugar. «La verdad que con la idea de juego encajo perfectamente», comenta.
Ahora quiere que esta temporada le sirva para seguir creciendo. El objetivo colectivo del PCA pasa por estar arriba y pelear por el playoff. Bryan reconoce que el comienzo no tuvo los resultados que esperaban, pero se queda con el “punto de infexión” que ha llegado antes del partido del Guijuelo. «Esa semana fue un punto de inflexión. Fue espectacular el trabajo que hicimos y se vio reflejado en el partido. Al final, con trabajo y esfuerzo, los resultados van a llegar», destaca,
A nivel personal, sus objetivos en esta etapa, sobre todo, pasan por «seguir creciendo como futbolista y como persona también, que también es muy importante».
A estas alturas, Bryan ya sabe lo que supone empezar de cero en un sitio nuevo. Lo hizo con 16 años, cuando salió de Fuerteventura, y lo ha vuelto a hacer varias veces desde entonces. Ahora le toca hacerlo en Palencia.
Las 10 de Bryan
Mar o montaña: Mar.
Madrugar o trasnochar: Madrugar.
Marcar o asistir: Asistir.
Jugar en casa o fuera: En casa.
Un jugador: Cristiano Ronaldo.
Un entrenador: Chuchi.
Un lugar: Morro Jable.
Un partido que no olvidarás: El partido contra el San José de Tenerife en juveniles en el que consiguió evitar el descenso.
Una canción: «La graciosa», de Quevedo.
Un plan perfecto para un día libre: Gimnasio o una serie en casa.





