‘Los Guilles’, por tierra, mar y aire

Guillermo Martín y Guillermo Acosta llevan años compartiendo aventuras. Han hecho acampadas invernales, parapente, buceo... Entre sus experiencias está pasar dos noches en Picos de Europa, con más de 30 centímetros de nieve y temperaturas de hasta -14 grados
Guillermo Martín y Guillermo Acosta en diversas aventuras al aire libre
Guillermo Martín y Guillermo Acosta.

Guillermo Martín y Guillermo Acosta, ‘Los Guilles’, se conocen desde hace unos 15 años, cuando coincidieron escalando en La Roca. Desde entonces han hecho un poco de todo: montaña, kayak, bicicleta, parapente, buceo y, por supuesto, muchas horas de ruta. También han dormido en la nieve, han pasado noches en cuevas y han tenido que enfrentarse a temperaturas que llegaron a los -14 grados.

En esta entrevista hablan de cómo empezaron en la montaña, de la importancia de preparar bien cada salida, y cuentan cómo fueron sus primeras experiencias con el parapente y el buceo, así como qué es lo que les queda por hacer, con el Mont Blanc y el Cervino como próximos objetivos.

Habéis hecho Vivacs invernales, acampadas en la montaña, parapente, buceo… Lo primero de todo: ¿Vuestras familias cómo llevan todo esto?

Guillermo Martín (G.M.): (se ríe) Buena pregunta. En mi familia siempre han sido deportistas. Desde pequeño yo también he hecho deporte, así que están bastante acostumbrados. Además, como lo hacemos desde el conocimiento y siempre con unas medidas de seguridad, en general se lo toman bastante bien.

Guillermo Acosta (G.A.): En mi caso es todo lo contrario. Soy el único que hace así deporte en mi familia. Ellos no conocen la montaña, no han hecho deportes en la naturaleza ni nada por el estilo. Sí que es cierto que igual lo pasan un poco peor. Yo siempre les intento explicar lo que vamos a hacer y saben que tenemos estudios detrás, que vamos preparados y que también tenemos una buena condición física. Por esa parte están un poco tranquilos.

Dos personas descansando sobre la nieve en Picos de Europa al atardecer
Guillermo Martín y Guillermo Acosta cocinando en la nieve
Dos personas durmiendo en sacos de dormir en la nieve en la montaña
Vista nocturna de un vivac en la nieve en Picos de Europa

¿Siempre os ha apasionado la montaña?

G.M.: A mí desde pequeño me han llevado a la montaña. He salido al monte y a la naturaleza desde hace muchos años, así que lo tengo bastante inculcado.

G.A.: Yo vengo del mundo del atletismo. Llegó una época en mi vida en la que quería hacer un cambio y dejar de correr un poco en la pista y el asfalto, y apareció el trail running. Ahí conocí la montaña y esos fueron mis inicios.

¿Cuál fue vuestra primera aventura y así la más importante que hicisteis juntos por primera vez?

G.A.: Tenemos un amigo en común, Emilio Negro. Él hacía atletismo y trail conmigo y ellos dos se conocían de antes, de la Escuela de Aventura. Un día quedamos en La Roca a escalar y ahí fue donde nos conocimos. Hace ya unos 15 años, más o menos.

G.M.: Hemos hecho de todo: montaña, kayak, bici… Quizás una de las primeras experiencias importantes fue cuando fuimos en invierno al Pozo de las Lomas a hacer una acampada. Fue prácticamente al poco de conocernos y fue una experiencia muy chula.

¿Y la más bestia? 

G.A.: De todo lo que hemos hecho, creo que la que más nos ha marcado han sido los tres días por Picos en invernal. Esa fue una locura.

G.M.: Fuimos a Picos de Europa en pleno invierno. Era marzo (de 2025), pero hizo uno de los días más fríos del año. Pasamos dos noches. Una en una cueva, que estaba llena de chupiteles. Incluso nos hicimos unos espaguetis a la carbonara, de parte del chef (Guille Acosta). La siguiente noche la pasamos en la tienda, en medio de un collado, porque nuestra intención era hacer VIVAC, pero cayeron más de 30 centímetros de nieve. Nos despertamos a -14 grados. Fue una experiencia bastante chula.

En todas estas aventuras remarcáis mucho la planificación. ¿Cómo se prepara algo así?

G.M.: La primera parte es mucha investigación y logística. Hay que estudiar bien la ruta, calcular tiempos aproximados y conocer el sitio al que vas.

G.A.: Básicamente es hacer una buena planificación para evitar problemas y tener previstos los imprevistos antes de llegar a hacer la actividad.

G.M.: Luego hay factores que puedes controlar, como la preparación física, el material o conocer bien la zona, y otros que no puedes modificar. Puede cambiar el tiempo de una manera inesperada o puedes tener la mala suerte de que te caiga una roca. Aunque lo vamos mirando con aplicaciones y lo tenemos bastante controlado, la montaña es impredecible. Por eso tenemos siempre un plan B y un plan C.

Yendo a lo del Vivac invernal… ¿Cómo se lleva eso? Porque ahí ya hablamos de dormir con nieve y bastante frío…

G.M.: Para mí es llevar al máximo lo que es un vivac: la sensación de libertad, de conexión con la naturaleza. Saber que estás ahí, en medio de esa inmensidad, y sentirte pequeño y a la vez grande. Pensar: «Qué guay que puedo llegar yo hasta aquí con mis propios medios».

El Vivac invernal tiene además el añadido del frío y de todo el material extra que tienes que llevar. Si no llevas el material adecuado y no tienes una buena preparación y planificación, lo puedes pasar muy mal. Puede ser muy peligroso. No se lo recomendamos a nadie que no haya hecho previamente muchos vivacs y algún vivac invernal de transición en zonas más controladas.

G.A.: Al principio igual no duermes tan bien, pero a medida que vas haciendo uno, otro y otro, vas limando esas pequeñas cosas que al final te hacen tener una mejor experiencia. Eso te lo da la experiencia. Y entrenar, como todo.

También habéis hecho parapente. ¿Cómo fue la primera vez que os lanzasteis?

Dos personas caminando con parapentes al atardecer en un campo

G.A.: Yo estuve viviendo en Potes una temporada y veía a la gente volar. Pensaba: «Yo quiero algún día hacer eso». Me lo propuse y más o menos empezamos a practicar a la vez.

G.M.: Primero practicas en el suelo, lo que se llama hacer campa: controlar la vela, saber levantarla, mantenerla en el aire e ir corrigiéndola. Después, cuando ya tienes ese control, estás preparado para despegar. Al principio vas con gente que sabe y te va guiando. Luego ya tienes que confiar y lanzarte hacia adelante.

G.A.: Se empieza con pequeños planeos y poco a poco vas avanzando hasta hacer ladera y, finalmente, coger térmicas. Es un deporte de riesgo, hay que tenerle mucho respeto e ir muy poco a poco, sin prisa y con calma. Y las sensaciones pues las tienes por los cielos.

¿Y el buceo? ¿Cómo fue esa aventura?

G.M.: En mi caso hice el curso de buceo en 2015, pero empecé a bucear de manera más continuada a partir de 2023, cuando nos sacamos el curso juntos. El buceo es, por otra parte, la sensación de flotar, pero debajo del agua. Tienes esa sensación de ingravidez, porque estás suspendido y puedes moverte en todas las direcciones.

Y es una pasada. Al contrario que el parapente, donde quizá tienes más adrenalina en el despegue y el aterrizaje, el buceo es calma total. Tienes que estar muy tranquilo, acompasado con la respiración, escuchando cómo inhalas y exhalas. Y además te permite ver un mundo que está ahí debajo y que todavía tiene mucho por descubrir.

También requiere planificación y formación, sobre todo cuando quieres hacer inmersiones más profundas o recorridos más largos.

Dos buceadores explorando el fondo marino con linternas

¿Qué os queda por hacer? ¿Tenéis algún reto en mente?

G.A.: Muchas cosas. Nos motiva seguir creciendo a nivel de montaña. Son deportes que te permiten viajar, descubrir sitios nuevos y esa sensación de libertad hace que quieras más y más.

G.M.: En montaña, el reto que tenemos previsto próximamente, seguramente para el próximo año, es el Mont Blanc. Y en un futuro también el Cervino. Son dos picos que tenemos entre ceja y ceja.

G.A.: No se han dado todavía las condiciones y no lo hemos hecho, pero vamos a por ello.

Para alguien de Palencia que quiera empezar a hacer montaña, ¿por dónde le diríais que empezase?

G.A.: En la Montaña Palentina hay un montón de rutas y actividades que se pueden hacer: bici, escalada, senderismo… Lo primero es empezar por cosas fáciles, ir tranquilo, acompañado y no sobrepasar en ningún momento tus límites.

G.M.: El problema muchas veces es que cuando eres principiante no sabes cuáles son tus límites y puedes confiarte de más, y ahí es cuando ocurren esos imprevistos o accidentes… Yo recomendaría hablar con alguien que ya haya hecho esa ruta o que tenga experiencia en ese ámbito. Y, si vas solo, empezar por una ruta asequible y que no tenga una dificultad técnica alta.

Ahora es muy fácil llevar la ruta en el móvil con aplicaciones y descargarla para poder seguirla incluso sin cobertura para saber dónde estás. También llevar siempre agua, algo de comida, un pequeño botiquín y ropa de abrigo por si tienes un imprevisto. Y avisar en casa de lo que vas a hacer, para que sepan dónde puedes estar.

Y, sobre todo, animarse a hacerlo. Creo que es una cosa muy bonita.

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