«¡Era como la navaja de Curro Jiménez!», es la espontánea declaración que un vecino de Nava del Rey (Valladolid) ha realizado a la hora de describir el arma que a primera hora de la mañana del 8 de septiembre de 2018 segó la vida de José C, instantes después de que éste sostuviera una pelea en plena calle con el hijo de su pareja sentimental.

El testigo, en la segunda jornada con jurado popular que se sigue desde el viernes en la Audiencia de Valladolid, es la última persona que vio con vida a la víctima, quien, desangrándose por la yugular, tuvo aún tiempo de ir tambaleándose hasta la casa de Galo M. para aporrear su puerta pidiendo auxilio.

El vecino se encontraba en la cama y fueron los golpes en la puerta los que le hicieron abrir. «Me encontré a un hombre todo ensangrentado gritando: ¡Me muero, me muero!», ha relatado Galo M, quien aquella visión le dejó «de piedra, pasmado», aunque logró reponerse y coger el teléfono con el fin de dar la voz de alarma al Servicio de Emergencias 112.

Al salir de su casa, una vez dado el aviso, el testigo ha declarado que vio aún de pie a la víctima pero mientras ésta se alejaba dando tumbos hasta quedar tendida a unos siete metros de la puerta de su casa. Intentó levantarse, sin éxito en dos ocasiones, mientras el vecino, atónito, comprobó ya entonces que en el suelo, a pocos metros de su cuerpo, había una navaja abierta «como la de Curro Jiménez», así como un gran charco de sangre y manchas sanguinolentas en la pared.

La testifical de la jornada se ha centrado en el testimonio de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que o bien recibieron la transcripción de las llamadas al 112 efectuadas por vecinos y la madre del presunto autor del crimen o que acudieron al escenario de los hechos para realizar la inspección ocular y la toma de muestras.

Precisamente, la madre del encasuado, Vanesa M.L, ha comparecido tan solo unos minutos, el tiempo suficiente para advertir a la sala que se acogía a su derecho de no declarar.

También han testificado el conductor de la ambulancia y la auxiliar que aquella mañana fueron movilizados hasta Nava con el fin de atender a la víctima pero que de camino, casualmente, se vieron obligados a interrumpir el servicio al encontrarse a mitad de camino, cerca de Villaverde, con el acusado, que en su huida en un coche tras la refriega había sufrido un accidente y pedía auxilio con «aspavientos».

Ambos testigos, en declaraciones recogidas por Europa Press, han coincidido en que pararon para atender al lesionado, Sansón F.M, y al comunicar esta incidencia a la sala el coordinador les dijo que se limitaran a atender al joven, con lo que se movilizó otra ambulancia con el fin de asistir a la víctima que yacía en una calle de Nava.

«Se encontraba muy nervioso, con heridas sangrantes en la muñeca izquierda y la camiseta hecha jirones», ha explicado la auxiliar, quien al interpelar al herido por su situación recuerda que éste le dijo que su padrastro le había intentado matar.

TRAS UNA RAYA DE COCAÍNA

«Relató que había estado de fiesta por la noche con su padrastro y que de regreso a casa, cuando él iba escuchando música con los cascos, el novio de su madre se metió una raya de coca y, sin ton ni son, le dio primero un fuerte golpe en la cabeza y luego sacó una navaja con la que trató de acuchillarle», ha recordado la testigo, quien ha puntualizado que el herido le aseguró también que para zafarse empujó a su oponente, del que aseguró que no había resultado herido, y salió huyendo.

La auxiliar y el conductor sanitario han mantenido igualmente que en todo momento Sansón no cesaba de pedir que le sacaran de allí porque creía que su padrastro le estaba persiguiendo para matarle, de ahí que le trasladaran hasta el Hospital de Medina del Campo donde fue atendido en un box de Urgencias antes de quedar detenido por la muerte del novio de su madre.

Por su parte, uno de los agentes que participó en la inspección ocular recuerda que el cadáver de José C, de 49 años, fue localizado tendido en la calle cerca de un gran charco de sangre con la cara totalmente ensangrentada y un corte en el cuello, y junto a él la navaja, una gorra, una chaqueta verde, un trozo de camiseta de color azul y otro trozo de piel de uno de los dedos de la víctima.

El juicio entrará este martes en la prueba pericial forense que será crucial para determinar cómo se produjo la muerte de José C. Tales informes permitirán ratificar o descartar la versión ofrecida por el acusado, quien en la primera jornada alegó que fue el fallecido quien sacó una navaja y en el forcejo entablado, en el que ambos sujetaron el arma, la víctima recibió hasta cinco heridas en la cabeza de forma fortuita, una de las cuales le alcanzó la yugular.

Con carácter provisional, el fiscal del caso solicita para Sansón una condena de 12 años por homicidio, mientras que las acusaciones particulares elevan la solicitud a 25 por asesinato y la defensa, por contra, interesa la libre absolución al considerar que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio imprudente, con la eximente de legítima defensa, y alternativamente rebaja la condena a entre uno y dos años en caso de aplicar la atenuante de provocación o arrebato.

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