Carguemos las pilas

Última recta del verano. Septiembre para mí es un mes muy especial donde he vivido grandes momentos a lo largo de mi vida, coincide con las tan esperadas fiestas de San Antolín en la capital, las primeras que vamos a vivir sin restricciones tras la pandemia y, por supuesto, con las fiestas de muchos rincones de la provincia como, por ejemplo, Herrera de Pisuerga, Ampudia, Fuentes de Nava, Valdecañas de Cerrato, Paredes de Nava, Baltanás, Magaz de Pisuerga, o mi querida e irrepetible Saldaña donde os aseguro que las fiestas en hornor a la Virgen del Valle nunca defraudan.
Es tiempo de recuperar tradiciones.  Es tiempo de juntarse con las personas que nos importan y disfrutar con ellas, de reírse, de brindar y de salir a la calle, es tiempo de saltar y bailar al ritmo de la música y de las charangas.
Es tiempo de las tan necesarias peñas, que vuelvo a decir, son el motor de todas las fiestas. No concibo unas fiestas sin ellas. 
Yo que tuve y sigo teniendo la suerte de vivir muy cerca de las peñas, vaya por delante mi reconocimiento y admiración y, sobre todo, mi agradecimiento por todo lo mucho que aportan, por lo que colaboran desinteresadamente y por su alegría contagiosa en todas las actividades que desarrollan.
Creo que es el momento de disfrutar sanamente y con cabeza, es tiempo de cargar las pilas en estos días para poder afrontar los momentos no tan buenos que nos deparará este próximo otoño-invierno.
De todos es sabido y oído que las previsiones tras este verano no son nada halagüeñas, por ello os invito a que viváis intensamente estos días para cargaros de fuerza y optimismo, para que juntos podamos seguir adelante, dando lo mejor de nosotros mismos en los meses venideros.
Es tiempo de olvidar problemas, limar asperezas y, por qué no, de perdonar. 
Es tiempo de ceder y de acercarse y de ver lo que nos une y no sólo lo que nos separa o diferencia.
Cuántas veces nos alejamos de un ser querido o de un amigo por tonterías sin importancia y luego el orgullo o la cabezonería nos impiden dar el primer paso para perdonar o reconocer nuestros errores. La vida es un continuo aprendizaje llena de errores y de pequeños aciertos.
Qué importante es estar bien con uno mismo y para ello es necesario también estarlo con quien te rodea en tu vida diaria, en tu trabajo e incluso en tu familia y amigos.
Por eso ahora son unas fechas ideales para fortalecer lazos y poder, así juntos, afrontar mejor el futuro inmediato. Siempre he pensado que ese espíritu y aureola propia de la Navidad debe perdurar y alimentarse a lo largo del año y ahora, sin duda, es un buen momento.
¡Felices Fiestas!
Disfrutemos de septiembre!
Ánimo y mucha fuerza amigos
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