Este próximo mes de julio será sinónimo de música, tradición y celebración en el Bar Barry, el mítico establecimiento regentado por Julio que cumple nada menos que 56 años. Para conmemorar esta fecha, el local ha preparado una programación musical que se desarrollará durante cinco días consecutivos, con estilos que van desde el flamenco fusión hasta la rumba y las sesiones de DJ.
Las actuaciones arrancarán el miércoles 1 de julio a las 21:00 horas con SON DE LUNARES, un grupo que promete poner el duende y la pasión del flamenco más actual. Su fusión de ritmos tradicionales con toques contemporáneos hará las delicias de los amantes de la guitarra y el cante.
Al día siguiente, el 2 de julio, también a las 21:00 horas, llegará el turno de SABINADAS, un sentido homenaje al rock de autor y a las letras del cantautor más querido por varias generaciones.
El viernes 3 de julio a las 21:00 horas será el momento de LOS PERET’S, una banda que revive la rumba más desenfadada y alegre. Para el sábado 4 de julio a las 21:00 horas, la programación sube de intensidad con MORTERO, una formación que mezcla potencia y actitud.
El cierre de esta celebración por todo lo alto llegará el domingo 5 de julio, pero con un horario especial. A las 13:30 horas actuará DJ PERROTE, que convertirá la hora del vermú en una fiesta. Una manera ideal de despedir la semana y seguir brindando por el aniversario.
Música y tradición
El Bar Barry no solo es música. Es también sinónimo de cocina tradicional, con sus famosos platos combinados, hamburguesas, bocadillos y, sobre todo, unas raciones que son leyenda: calamares, sepia y las inigualables croquetas caseras. Durante estos cinco días de conciertos, los asistentes podrán disfrutar de esa carta mientras escuchan en directo a los artistas.
Julio, el gerente del negocio, indica que “estos conciertos son nuestro pequeño regalo para todos los que cada día hacéis que esto siga vivo. Os esperamos para celebrarlo como se merece”.
Terraza, una de nuestras claves
Además, el Bar Barry cuenta con una terraza semicerrada situada en una plaza tranquila, lo que la convierte en un lugar seguro y relajante. Las familias lo saben bien, mientras los adultos degustan un café servido con esmero o una caña bien tirada, los pequeños pueden jugar cerca sin perder de vista la calma del entorno.
Y por si fuera poco, el local ofrece servicio de comida para llevar, perfecto para quienes prefieren disfrutar de estos platos en su propio hogar.





