El castillo de Belmonte de Campos abandona la Lista Roja del Patrimonio

El castillo de Belmonte de Campos abandona la Lista Roja del Patrimonio, en la que ingresó el 29 de enero de 2008, y se incorpora así a la Lista Verde de Hispania Nostra.

Según ha informado la asociación, los problemas estructurales que tenía el castillo han sido corregidos a través de una obra financiada por la Junta de Castilla y León, y gracias a la adquisición por parte del Ayuntamiento de más de la mitad de la propiedad.

Asimismo, se han solucionado también los problemas de filtraciones y humedades que existían a causa de la colmatación de materiales en la cubierta y la falta de algunas piezas de desagüe. Todo ello ha hecho posible su apertura al público.

La fortaleza está formada por una torre del homenaje y restos de un recinto irregular que encierra una plataforma, a la que se accede por una puerta custodiada por un torreón circular. La parte más antigua de la torre fue construida entre finales del siglo XV y principios del XVI, y su construcción puede ser atribuida a Gómez de Isla, al presentar varias similitudes con las torres de Fuensaldaña, Peñafiel o Torrelobatón.

Es de planta casi rectangular, de 20 metros de altura y cuenta en su interior con cuatro plantas, de las que han desaparecido los forjados de madera correspondientes a los pisos segundo y cuarto. Estos forjados se apoyaban en arcos rebajados que les servían de soporte. Mientras, una bóveda de cañón separa el segundo piso del tercero.

Por último la cuarta planta se cubre con una bóveda de crucería. En la planta superior –hoy inaccesible al haber desaparecido el piso– se encuentra un balcón renacentista sobre una gran repisa de cantería construido con posterioridad a la estructura de la torre, lo que se
aprecia por la distinta piedra utilizada para los sillares del último piso.

En la parte exterior, cuatro torrecillas o garitones en las esquinas arrancan desde el cuarto piso y alojan en su interior escaleras de caracol sin pilar central (caracol de Mallorca).

A la izquierda de la puerta de entrada existió hasta el pasado año 2013, en que fue derribado por el fuerte viento, un hastial de gran altura que pudo ser parte de una edificación palacial, presentaba
indicios de una construcción de tres plantas y restos de una ventana enrejada.

El lugar era de los hijos de Pedro Díaz de Cavergina. A finales de siglo lo adquiere la familia Sarmiento y en 1458, compró la villa don Juan Manuel, consejero de Enrique IV, que reformaría la torre y parte del castillo. Posteriormente ,perteneció a la familia Manrique, marqueses de Belmonte, al conde de Oñate y poco después, al marqués de Montealegre, dueño de Belmonte y Meneses.

Hacia 1880 las tierras en que se encontraba el castillo fueron adquiridas por unos vecinos del pueblo en la cantidad de 2.000 reales. Durante muchos años, el castillo se utilizó como palomar y sus piedras, como materia prima para construir y arreglar viviendas o paneras.

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