La construcción del edificio denominado ‘Incubatech’ en Magaz de Pisuerga, que la Junta de Castilla y León iniciará próximamente, será, para el Centro Tecnológico de Cereales (CETECE), la gran oportunidad de continuar un crecimiento que ha sido sostenido a lo largo de 28 años y que consolida como referente nacional a esta organización dedicada a la investigación alimentaria, la formación profesional y los servicios especializados para todo tipo de empresas relacionadas con la producción y manipulación de alimentos.
Así lo ha dado a conocer su presidente, Javier Labarga, durante una visita para periodistas que ha tenido lugar este martes en las instalaciones actuales del CETECE, en el Campus de Palencia de la Universidad de Valladolid. Instalaciones que, ante esta ampliación, se mantendrán dedicadas a todo el área de Formación, en el que CETECE es un referente local, con más de 400 profesionales al año cualificándose en distintos campos de la industria alimentaria, programas mixtos de formación en colaboración con el Ecyl o los grados de Formación Profesional (Procesos y Calidad en la Industria Alimentaria, superior, y el grado medio en Pandería y Repostería).
Así pues, los 32 profesionales que componen la plantilla actual de CETECE, junto a los que se incorporen en el futuro, se distribuirán entre las actuales dependencias de Palencia y las nuevas en Magaz, dotadas de las últimas tecnologías en análisis físico químico de cereales y harinas, estudios microbiológicos y diferentes proyectos de I+D+i, de impacto internacional.
La parte de este espacio de la Junta de Castilla y León que se destine a las nuevas dependencias de CETECE acogerá «los dos departamentos que más tecnología y que más novedad necesitan, que es el de I+D+i y el de Laboratorio. Vamos a construir ahí unos laboratorios de quinta generación muy novedosos con un equipamiento extraordinario», ha avanzado Labarga.
Y es que CETECE, fundado hace más de 28 años por un equipo pequeño de profesionales, es actualmente un referente a nivel nacional en algunos procesos de caracterización de harinas e investigación y desarrollo de nuevos productos para la industria alimentaria. «Tradicionalmente se nos conoce por nuestra vinculación a las empresas de transformación de cereales, donde somos un referente nacional, pero desde hace años trabajamos con todo el sector agroalimentario. Colaboramos no solo con galleteras, panaderías o pastelerías, sino también con queserías, fábricas de embutidos, bodegas y mataderos», ha explicado Ana Rosa García, una de las directoras de departamento de un equipo técnico y científico formado en un 76 % de mujeres. «Ofrecemos un valor añadido y diferencial a estas empresas gracias a nuestras cuatro áreas: Laboratorio, Formación, Calidad y Seguridad Alimentaria, e I+D+i. Esto nos convierte en un interlocutor único» y cercano a «todas las necesidades de la industria», con una cartera que ya supera los 300 clientes.
Según ha detallado Conchi Antolínez, responsable del área financiera, el objetivo es «mejorar la competitividad del sector agroalimentario y afrontar los retos que se presenten, al ser un entorno constantemente cambiante», ante el que CETECE se presenta como «un agente innovador que genera desarrollo económico en la sociedad», al tiempo que apuesta por el talento, la estabilidad y la cualificación personal. Con un presupuesto anual de 2,2 millones de euros, del que el 60 % procede de financiación pública, los diferentes departamentos emplean actualmente a 33 personas, vinculadas a Palencia, altamente cualificado y con contratos arraigados y más de 18 años de antigüedad, de media. «De cara a los próximos años nuestras previsiones son muy favorables, por lo que esperamos mantener el crecimiento reciente. Para alcanzar estos objetivos con solvencia, necesitaremos ampliar nuestras instalaciones, concretamente los laboratorios, en las futuras instalaciones de Magaz», ha añadido Antolínez.
Proyectos
Unos laboratorios que, mientras esa ampliación se hace realidad, no han dejado de enriquecerse con nuevos equipos de última generación, que permiten a CETECE afrontar proyectos de investigación y desarrollo de vanguardia, tanto de la mano de la empresa privada como por iniciativa pública. «Un ejemplo es el método IQPS, un índice de calidad de los panes saludables que hemos presentado en congresos internacionales y ferias nacionales. Este índice permite diferenciar panes que, teniendo el mismo etiquetado nutricional, se comportan de forma distinta en el organismo, dependiendo de la calidad de su proteína o de cómo elevan la glucosa en sangre. La idea ha sido crear un logotipo y una valoración, similar a la escala Parker de vinos, para que el consumidor pueda comprar productos con valor añadido sin necesidad de conocimientos técnicos».
También estudios a escala local y regional, gracias a convenios de innovación como el suscrito con la Diputación de Palencia, que asesora a empresas locales en sus procesos productivos y los conecta entre sí favoreciendo sinergias. O incluso investigaciones con impacto en la salud, como Omiperbo, en colaboración con otros centros tecnológicos, que busca generar una red de tecnologías ómicas para estudiar el comportamiento de derminadas «partes de alimentos» en el cuerpo. «El esfuerzo técnico y de formación de los investigadores por equipar con la mejor tecnología y dominar su utilización es muy importante en CETECE», puntualiza Labarga.













