La historia, el arte y la identidad de la localidad palentina de Grijota ha estado históricamente ligada a la inmensidad de sus campos y a la intensa producción cerealista. En pleno corazón de la Tierra de Campos, la abundancia y riqueza de su trigo no solo caracterizó el paisaje de la zona, sino que se convirtió en el cimiento sobre el que la población edificó una sólida identidad económica y laboral, marcando su destino como un punto neurálgico para la transformación de la harina.
El verdadero apogeo de esta industria molinera y panadera se consolidó gracias al Canal de Castilla, cuya bifurcación, en el Canal de Campos, tiene lugar precisamente aquí. Sus aguas impulsaban cuatro casas de molinos equipadas con paneras y almacenes. Tal fue la magnitud de este oficio que la panadería se erigió como la principal industria del municipio; según documentó en su día Sebastián de Miñano y Bedoya, Grijota llegó a contar con 72 panaderos que, en caso de necesidad, eran capaces de elaborar entre 18.000 y 20.000 galletas en apenas 48 horas.
Tal como reseñan distintos investigadores, desde Margarita Ausín en los años 80 hasta Carlos Porro en la actualidad, a finales del siglo XIX, la villa experimentó una importante transformación industrial y urbanística cuando los tradicionales molinos dieron paso a la instalación de modernas fábricas de harinas. Estas imponentes edificaciones de tres pisos, construidas en ladrillo y situadas en la margen derecha del canal, aprovechaban la fuerza motriz del agua para mover su maquinaria y comercializar rápidamente el producto. Este notable florecimiento industrial impulsó la expansión del casco urbano de Grijota hacia el noreste, creando nuevos barrios alineados en torno a la boyante economía de la harina.
Sin embargo, el paso del tiempo y los profundos cambios socioeconómicos acabaron silenciando los hornos que una vez dieron fama y sustento al lugar. La intensa ocupación panadera que definió a los habitantes de Grijota se fue diluyendo de forma progresiva, dejando apenas el recuerdo arquitectónico de sus fábricas junto al canal.
Para luchar contra el olvido, el Ayuntamiento de Grijota convoca cada mes de mayo su Feria del Pan, que este año se celebrará el fin de semana del 30 y el 31. Una cita que reunirá decenas de expositores, exhibiciones y actividades culturales paralelas en torno al folclore y la tradición.

Obrador infantil y familiar
La decimosexta edición comenzará el sábado 30 con el obrador infantil y familiar ‘Con las manos en la masa’, que se desarrollará de 11:00 a 14:00 horas en el Centro GEO, previa inscripción. Por la tarde, a las 20:00 horas, tendrá lugar un pasacalles con el grupo Los Tarambanas, acompañado de gigantes y cabezudos, con salida desde el Centro GEO y llegada a la Plaza de la Llana. La jornada concluirá con el concierto folk del célebre grupo Mayalde, a las 21:00 horas en la Plaza de la Llana.

El domingo 31, la actividad se trasladará a la Plaza Mayor con la apertura del mercado de degustación y venta de productos y alimentos a partir de las 11:00 h.
A las 12:00 se celebrará la misa castellana con el coro Torre Alta, seguida a las 12:30 por la actuación de danzantes y dulzainas de la agrupación Zascandil. La programación finalizará a las 14:30 con el sorteo de varias cestas de alimentos y productos. Como recuerdo de esta edición, se entregará la tradicional cazuelita de cerámica de la Feria 2026.




