El éxito de Siloé en el momento actual podría justificar, por sí mismo, que el trío vallisoletano sea cabeza de cartel de esta edición de Palencia Sonora. Pero es el arraigo y cariño del público palentino lo que les convierte en los artistas más esperados de este festival.
Porque Palencia los ha visto crecer como grupo, los ha acompañado en su trayectoria y, este año, los reconoce también con una nueva estación de ese Bosque Sonoro que rinde homenaje a los músicos más especiales para el festival.
Hablamos con Fito Robles, vocalista, un profeta de la tierra con raíces palentinas, en San Mamés de Campos.
Para vosotros, tocar en Palencia Sonora es jugar en casa? ¿Qué recordáis de vuestro paso por los escenarios de Valladolid y Palencia?
Totalmente. Para nosotros, tocar en Palencia Sonora es jugar en casa, como en cualquier lugar de Castilla y León. Al final, aunque la música nos haya llevado por toda España y Latinoamérica, seguimos sintiendo que cada concierto en Castilla y León tiene algo especial.
Aquí está nuestra gente, nuestros primeros seguidores y los lugares donde aprendimos a hacer canciones y a subirnos a un escenario.
De Valladolid guardamos recuerdos de absolutamente todas las etapas del grupo, desde las salas pequeñas donde tocábamos para unas pocas decenas de personas hasta momentos que jamás imaginamos vivir, como las fiestas.
Y de Palencia recordamos siempre un público muy cercano, muy entregado con la música en directo. Es una ciudad que siempre nos ha hecho sentir muy queridos.
Estáis en un momento musical tan dulce como intenso. Entre tanto festival, ¿sacáis tiempo para dar un paseo, por ejemplo, por San Mamés de Campos?
¿Os inspira el contacto con vuestra ciudad, vuestra gente y, en esta época, algo tan castellano como “ir al pueblo”?
Intentamos hacerlo siempre que podemos. La gira, los viajes y los conciertos hacen que a veces vivamos a una velocidad enorme, y volver a casa es una forma de reencontrarnos con nosotros mismos.
“Ir al pueblo” forma parte de nuestra manera de entender la vida. Allí el tiempo funciona de otra manera. Hay menos ruido y más espacio para escuchar, observar y pensar. Allí podemos juntarnos con la familia, con los amigos de toda la vida o simplemente con un paseo por lugares que nos han visto crecer.
En el último Sonorama os sacasteis la espinita de tocar en el escenario principal y fuisteis una de las sorpresas mejor recibidas de la Plaza del Trigo. ¿Por fin Castilla y León hace a sus músicos profetas en su tierra?
Nos gustaría pensar que sí, aunque también creemos que todavía queda camino por recorrer para muchos artistas de la comunidad.
Lo que vivimos en Sonorama fue muy emocionante porque sentimos un cariño enorme. No era una cuestión de escenario grande o pequeño, sino de seguir dando pasitos y reconfirmar que todo tiene su momento.
Más que profetas, nos sentimos afortunados de poder representar a nuestra tierra allá donde vamos y de comprobar que cada vez hay más gente orgullosa de los proyectos musicales que nacen aquí.
¿Qué esperáis del público palentino en este Palencia Sonora y qué mensaje le lanzáis?
Esperamos lo de siempre: verdad, energía y ganas de compartir una noche inolvidable.
Nosotros llegamos con muchísima ilusión porque sabemos lo que significa tocar tan cerca de casa. Queremos que sea uno de esos conciertos que se recuerdan cuando termina el verano.
Y el mensaje es sencillo: Gracias por acompañarnos durante todos estos años, por creer en las canciones y por permitirnos seguir viviendo este sueño.





