Guardo fue ayer el epicentro de la peregrinación jacobea en la Montaña Palentina. La localidad celebró el Día del Peregrino 2026 con una jornada que, bajo el lema de la diversidad de todos los Caminos que nos unen, rindió un especial homenaje a la historia y trascendencia del Camino de Santiago, uniendo simbólicamente el origen y el destino de la ruta jacobea, el Camino Primitivo, la ruta de peregrinación más antigua, y Santiago de Compostela.
El acto, impulsado por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Guardo, buscó consolidar a la villa como punto neurálgico y corazón histórico del Camino Olvidado a Compostela a su paso por la Montaña Palentina, una reivindicación que la localidad viene defendiendo durante los últimos años.
El obispo de Palencia, Peregrino de Honor
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el nombramiento del obispo de Palencia, Mikel Garciandía, como Peregrino de Honor. El consistorio guardense reconoció al prelado «su destacada labor pastoral y estratégica en favor de la acogida y revitalización de las rutas jacobeas en la provincia», mencionando expresamente el Camino Francés, el Camino Lebaniego Castellano y el Camino Olvidado, así como su impulso a iniciativas internacionales como «Los Faros del Camino», «Los Caminos del Arcángel San Miguel» o el proyecto juvenil europeo «Roma 25 Santiago 27 Jerusalén 33».
La celebración del Día del Peregrino de Guardo quiso abarcar más territorio que el palentino y para ello contó con la presencia de dos diócesis clave: la de Oviedo y la de Santiago. En representación de la Diócesis asturiana asistió Jorge Juan Fernández Sangrador, Vicario Episcopal de Cultura y de Relaciones Institucionales, «reconocido hombre de letras, biblista y comunicador». Por parte de la Diócesis destino del Camino intervino Manuel Antonio Villar Fernández, Delegado Episcopal para las Peregrinaciones y Caminos de Santiago, «figura estrechamente vinculada al movimiento asociativo jacobeo».
La jornada se completó con la representación del sainete histórico «El susurro del templario», obra original de los guardenses Sara Trevis y Alejandro Polanco que profundiza en la tradición e historia local a partir del desconocido sepulcro medieval conservado en la Iglesia de San Juan Bautista de Guardo, vinculado a la antigua fortaleza de la villa y a su desaparecida iglesia de Santa María del Castillo.
El broche de oro musical lo puso la Escolanía del Real Monasterio de El Escorial, emblemática agrupación fundada en 1974 por los religiosos agustinos. Compuesta por 42 voces blancas, la escolanía es heredera de la tradición de canto de la Basílica escurialense y representa un referente de la música sacra en España.










