Julián Caballero (primero por la izquierda) y sus compañeros campaneros en la capital marroquí de Rabat, donde la UNESCO aprobó la declaración del toque manual de campanas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Julián Caballero (primero por la izquierda) y sus compañeros campaneros en la capital marroquí de Rabat, donde la UNESCO aprobó la declaración del toque manual de campanas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La Asociación de Campaneros Villaltanos es parte del equipo español que ha logrado que el toque manual de campanas haya sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO

El 30 de noviembre se reconoció el toque manual de campanas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un hito al que ha contribuido la Asociación de Campaneros Villaltanos. ¿Qué acciones han desarrollado?

La asociación nace en el 2017. En el 2018 se hizo una Concentración de Campaneros en Palencia, en la Plaza de la Inmaculada, con personas venidas de toda España. Tocamos las campanas de la Catedral y las de nuestro campanario móvil. Este evento fue el germen de un movimiento en el que hemos trabajado conjuntamente con los Campaneros de Albaida (Valencia) y la asociación ‘‘Hispania Nostra’’, apoyados por otros colectivos de campaneros del país y de distintas instituciones, entre ellas la Casa Real.

Y después de cuatro años de pelea juntos, hemos logrado que el toque manual de campanas lograra el reconocimiento de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO.

Un trabajo conjunto que no solo se ha llevado a cabo en Palencia, sino en todo el país.

Siempre digo que la cabeza de este movimiento han sido los Campaneros de Albaida, que han trabajado de una forma espectacular, y las extremidades hemos sido los de Castilla y León, principalmente los palentinos y los zamoranos. Con nosotros hay campaneros también de otros lugares de nuestra región, de Madrid, Utrera… Hemos estado en concentraciones y exhibiciones por todo el país.

En particular, en la Asociación de Campaneros Villaltanos somos unos 45 socios palentinos. Entre nosotros hay campaneros de Villaherreros, Santervás de la Vega, Saldaña, Villalcón… Donde, por cierto, hay un “toque de hacienda” o de recaudación que es único en España.

¿Y qué otras singularidades tiene el toque manual de campana en nuestra tierra?

En Palencia, es muy singular el “toque de huebra”, también llamado “de hacendera”. Es un toque comunal para llamar al trabajo común en las tierras comunales, es decir, aquellas que no pertenecen a un propietario particular sino a todo el pueblo, algo que no sucedía en todos los lugares.

En la mayoría de los pueblos no había poder económico como para asfaltar las calles o llevar agua a las casas, así que esos trabajos eran comunales: cada vecino salía a trabajar con su herramienta. Y la llamada a los vecinos se hacía con ese toque a huebra. Por cierto, la Diputación mantiene la convocatoria de los Premios A Huebra, que reconocen esa singularidad.

Actualmente estamos también trabajando en recuperar el “toque de liganderas”, de cuando los mozos salían a ligar… En definitiva, es un patrimonio personal que se está perdiendo. Una vez muere la persona mayor que lo conocía, desaparece. Quizás queda en la retina de las personas mayores que vivían en el pueblo, pero ya no saben explicar con certeza cómo se realizaba ese toque.

Un lenguaje propio que, sin embargo, sigue totalmente vigente

El toque manual de campanas es parte de nosotros. En los incendios que ha habido en Zamora este verano las campanas han seguido sonando para alertar a la población. Es un medio de comunicación con lenguaje propio que los vecinos de los pueblos conocen. Quizás el toque de difuntos es lo que más se usa a día de hoy, pero también se han seguido utilizando en muchos lugares toques en situaciones de alarma social, incendios, inundaciones o toques de huebra para trabajos comunales… Es un lenguaje que no hemos puesto en valor, pero esta declaración de la Unesco sin duda va a ser de ayuda.

Mucha gente pensaba que éramos unos frikis que tocaban las campanas… Y ahora valoran que ésta es una tradición que no podemos perder. Es positivo que lo valoren, tanto la población como las instituciones.

Hace poco se reunían con la Diputación en torno a esta declaración…

Parte de la “culpa” de que hayamos conseguido la Declaración de la UNESCO la tiene la Diputación de Palencia: cuando fue el Año Cultural Europeo, nosotros acudimos a la Diputación para solicitar ayuda para adquirir un campanario móvil y la Diputación tuvo a bien apoyarnos en ese momento. Con este campanario móvil hemos recorrido la provincia y muchas otras ciudades y hemos podido empezar un movimiento que ha concluido en esta declaración. Su apoyo ha dado sus frutos.

En cuanto a nuestras actividades, la verdad es que no paramos: vamos de pueblo en pueblo, en invierno y en verano, haciendo exhibiciones, concentraciones, participando en fiestas, talleres para los niños… Vamos allí donde haya un toque o un campanario, o donde nos llamen.

Recoger el testigo es para nosotros lo más importante. Donde hay un campanario es muy difícil que no haya un campanero, alguien del pueblo que hubiera recogido el oficio. A veces era el hijo del alguacil, otras, el que había sido monaguillo… En esos casos se ha ido conservando, aunque en muchos otros sitios se ha perdido. Nuestra misión hasta ahora ha sido documentar y recuperar los toques. Aunque seguimos con ella, ahora nos centramos en transmitir, algo que es difícil porque necesitamos involucrar a las nuevas generaciones.

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