Palencia ha sido elegida este sábado 6 de junio como la sede central para la celebración del Día Regional de la Parálisis Cerebral. Lo que se ha planteado como una jornada festiva, de reencuentro y convivencia entre usuarios, familias, profesionales y entidades del movimiento ASPACE de Castilla y León, ha servido también como un potente escenario de posicionamiento y firme reivindicación social y política.
Durante el encuentro se ha dado lectura a un manifiesto conjunto en el que se ha interpelado directamente a toda la sociedad y, de manera muy especial, a las administraciones públicas. El texto incide en que, aunque las familias desempeñan un papel fundamental sosteniendo los procesos vitales en cada etapa, «su implicación es imprescindible, pero no puede ni debe convertirse en el único soporte».
Respuestas a la altura para grandes necesidades de apoyo
Desde el colectivo han recordado que la parálisis cerebral y sus discapacidades afines conllevan trayectorias vitales complejas y grandes necesidades de apoyo que acompañan a la persona de forma ininterrumpida desde la infancia hasta la vejez. Por ello, exigen a las instituciones respuestas «a la altura» a través de modelos especializados y personalizados que eviten interrupciones o vacíos asistenciales que acaben mermando la calidad de vida de los afectados.
«Cuando estos apoyos existen y se ajustan a cada persona, se generan posibilidades reales: participar, decidir, aprender, relacionarse y construir un proyecto de vida», subraya el manifiesto leído en Palencia, elevando la adecuada atención técnica y económica por encima de la mera labor asistencial para convertirla en una condición indispensable de justicia social.

Una responsabilidad compartida basada en la Convención Internacional
El movimiento asociativo ha tomado como hoja de ruta la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad para recordar que el marco normativo actual no habla de mínimos, sino de asegurar la participación, autonomía y capacidad de decidir de todos los ciudadanos.

Por este motivo, las entidades ASPACE han reclamado de forma directa a los poderes públicos un mayor blindaje normativo y financiero que sustituya las respuestas estándar por estrategias adaptadas a la realidad de cada usuario. «Hablar de parálisis cerebral es hablar de derechos, y hacerlos efectivos es una responsabilidad compartida», concluye un documento que hoy ha convertido a Palencia en la capital autonómica de la inclusión y la dignidad social.






