#ReconocerPalencia – El cielo de la Tierra de Campos

Por Miguel Sánchez González

Una vez, trabajando filmando en uno de nuestros pueblitos terracampinos, escuché decir a un pastor que «el sitio más bonito del planeta es Tierra de Campos, porque es el lugar desde donde se ve mejor el cielo». Razón no le faltaba, pues uno de los puntos positivos de este paisaje castellano, configurado, modificado, y construído por la mano del ser humano a lo largo de los siglos a base de esfuerzo y sudor, es que en estas enormes planicies el cielo inunda de forma magistral la panorámica horizontal.

Pero él hablaba de un cielo sólo; el que vemos en el exterior, en el campo, pero olvidó que desde el interior de muchos de los impresionantes monumentos que se conservan de forma admirable en este territorio, también podemos alzar la vista y ver el cielo. Es el caso de los artesonados mudéjares, cielos estrellados que fueron elaborados en la madera con gran precisión y con todo lujo de detalles de origen geométrico y cosmológico. Realizados en su mayoría en el siglo XVI, en Palencia tenemos la suerte de poderlos contemplar con la boca abierta en templos como la iglesia de San Facundo y San Primitivo de Cisneros, o en la de Santa María de Fuentes de Nava (a la que corresponde la foto que acompaño).

Son auténticas obras de ingeniería artística de una de las épocas en las que el arte de nuestra tierra brillaba más allá de nuestras fronteras. Eran otros tiempos, en este caso, tiempos de esplendor en el que el mundo nos miraba, a veces con envidia, otras con admiración, y otras con preocupación, dolor y rabia. Pues no todo lo que es oro brilla. En todo caso, han pasado cientos de años, y hoy en día gozamos de un legado artístico espectacular. Una herencia que gracias a propuestas como la magna exposición permanente «Campos del Renacimiento» que aúna cinco sedes en cuatro municipios diferentes de la misma zona (Becerril de Campos, Paredes de Nava, Cisneros y Fuentes de Nava), podemos conocer de cerca las obras y las vidas de muchos de los grandes autores célebres de la Escuela Castellana (el «dream team» del arte del renacimiento español, o como diría una persona amante del fútbol, y perdonen la comparativa: eran los Messi y los Cristiano Ronaldo de la época). Me refiero a los Berruguete, a Alejo de Vahía o a Juan de Juni.

Este es nuestro importante legado, y lo tenemos que seguir conservando, divulgando y poniendo en valor. Pero no perdamos de vista a las nuevas creaciones artísticas, a los nuevos talentos, mujeres y hombres que crean sus propios cielos en el siglo XXI. Castilla y León, y por supuesto Palencia, podrían volver a ser foco cultural de primer orden, y arrojar luz en las sombras del mundo, como se hiciera en el siglo XVI. El siglo donde fuimos una industria cultural superlativa, y eso fue toda una ambiciosa inversión de la que aún hoy seguimos beneficiándonos. El techo, o mejor dicho el cielo lo hacemos tan alto como queramos, en nuestras manos está que no se nos caiga encima.

Miguel Sánchez González.
Instagram: @miguel_sanchez_gonz
miguel.visualcreative@gmail.com

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