La vendimia avanza estos días, y lo hace también en los viñedos de la Bodega Remigio de Salas, en Dueñas, con una campaña que este año se ha adelantado respecto a otras temporadas. La uva está llegando a la bodega con un buen estado sanitario, en un año marcado por las altas temperaturas y la escasez de lluvias.
La bodega se encuentra en la localidad palentina de Dueñas, dentro de la comarca del Cerrato y perteneciente a la Denominación de Origen Cigales. Allí, la familia Salas mantiene una forma de elaboración ligada a la tradición y transmitida durante cinco generaciones.
Amada Salas, responsable de la bodega, explica que la maduración de la uva se ha producido antes de lo habitual. A ello se suma, según señala, un estado sanitario «excelente», favorecido por un año seco y por las pocas precipitaciones registradas durante la campaña.
La vendimia comenzó a mediados de septiembre y se prolongará durante aproximadamente dos semanas, aunque el trabajo puede extenderse entre 15 y 20 días. Durante este tiempo, la bodega mantiene un sistema de recogida manual y una elaboración artesanal que, según Salas, diferencia cada vez más a bodegas artesanales como la suya dentro del sector vitivinícola.
«No hay dos años iguales y cada cosecha o cada añada va a ser distinta», explica. Para la responsable de la bodega, esa evolución de cada campaña es precisamente una de las características que definen el mundo del vino, especialmente cuando se mantiene una forma de trabajo ligada a la tradición.
Frente a la mecanización que se ha extendido en buena parte del sector, la Bodega Remigio de Salas continúa vendimiando a mano y elaborando pequeñas producciones en una bodega histórica subterránea. Un proceso que requiere más tiempo y trabajo, pero que forma parte de la manera de entender la elaboración del vino de esta familia. Un saber ancestral transmitido durante cinco generaciones que, según Salas, se refleja después en la calidad de sus caldos.
Sacar adelante la campaña, sin embargo, no está exento de dificultades. Salas apunta a las condiciones climatológicas, a la falta de personal tanto para las tareas en el campo como para el trabajo posterior en bodega y a la excesiva carga burocrática del sector vitivinícola como algunos de los principales problemas a los que se enfrentan cada año.
El objetivo vuelve a ser completar la vendimia y seleccionar la uva en las mejores condiciones posibles para afrontar después el proceso de elaboración. Una campaña que, como cada año, tendrá sus propias características y terminará dejando una nueva añada.






