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C. Tabernero / ICAL

Más de tres de cada cinco municipios de Castilla y León se encuentran en riesgo grave de quedarse sin población. En concreto, se trata de 1.402 de los 2.248 núcleos poblacionales existentes en la Comunidad, que ocupan el 63,34 por ciento del territorio pero en los que solo vive el 9,59 por ciento de los habitantes de Castilla y León.

Así lo refleja el documento técnico del informe sobre el sector agroalimentario de la Comunidad elaborado a iniciativa propia por el Consejo Económico y Social de Castilla y León (CESCyL), recogido por Ical, y que muestra cómo la Comunidad castellana y leonesa es la que cuenta con un mayor número de municipios en este régimen de riesgo grave de despoblamiento.

Y es que, del total nacional de municipios en este estadio, que asciende a 3.097, los existentes en Castilla y León ascienden a 1.402, lo que supone el 45,27 por ciento del total del país. Ese porcentaje se reduce, no obstante, en lo referente a la relación entre la población que vive en esos municipios (231.009) con respecto al total nacional (739.617) y en función del territorio, ya que en Castilla y León suma 59.458 kilómetros cuadrados del total en España de 187.852. En ambos casos, el porcentaje que representa Castilla y León es ligeramente superior al 31 por ciento.

Los municipios rurales en riesgo grave de despoblamiento son aquellos que cuentan con menos de 5.000 habitantes y menos de ocho residentes por kilómetro cuadrado, según los parámetros establecidos por el CESCyL, mientras que se consideran localidades en riesgo de despoblamiento aquellas que cuentan con un número de habitantes menor a los 20.000 y cuyo rango de residentes por kilómetro cuadrado está entre ocho y 12,5.

En este último ámbito, también Castilla y León lidera, en términos totales, el conjunto de municipios de su territorio en riesgo de despoblamiento, con 312, que representan el 37,4 por ciento del total nacional de este tipo de núcleos, reduciéndose la representatividad en relación a la superficie, con 11.145 kilómetros cuadrados que suponen el 20 por ciento del territorio ocupado por municipios de este tipo en España, y a la población, dado que los 110.987 habitantes que viven en estas localidades en Castilla y León representan también una quinta parte del total nacional.

En relación a la división interna de los municipios de Castilla y León realizada por el CESCyL, si los que se encuadran en el grupo de riesgo grave de despoblación suponen el 62,36 por ciento, los de riesgo de despoblamiento moderado representan el 13,9 por ciento, sumando entre ambos parámetros más de tres cuartas partes del total de localidades de la Comunidad, en concreto un 76,25 por ciento, cuando la población que vive en estos municipios solo suma, en total, 341.996 habitantes, el 14,2 por ciento.

Casi dos tercios de la población, en núcleo urbano

No obstante, la amplia mayoría de la población de Castilla y León, los casi dos tercios que suponen 1.533.462 personas, vive en los núcleos urbanos de la Comunidad, grupo en el que se ubican las 65 localidades que cuentan con más de 30.000 habitantes o un cantidad de residentes por kilómetro cuadrado superior a las 100 personas, y que representan solo el 2,9 por ciento del número de municipios.

De hecho, estas localidades viven la situación inversa en la comparativa a nivel nacional. Solo representan un 4,5 por ciento del total nacional, su superficie apenas acumula un 4,25 por ciento de la total en la que se asientan estos municipios en España, y la población no llega al cuatro por ciento del conjunto de habitantes urbanos del país.

En medio de los núcleos urbanos y los 1.714 que se encuentran en riesgo grave o moderado de despoblación, se ubican los 469 pueblos que, pese a su carácter rural, se consideran para el CESCyL ‘no críticos’, según el informe consultado por Ical, dado que aunque cuentan con menos de 30.000 habitantes, su densidad de población es superior a los 12,5 residentes por kilómetro cuadrado.

Representan, por su parte, poco más del 20 por ciento de las localidades de la Comunidad y cuentan con 533.706 habitantes, el 22 por ciento del total, y una superficie de 19.859 kilómetros cuadrados, el 21 por ciento de la existente en la Comunidad, consiguiendo el equilibrio entre los tres parámetros.

Pérdida de un 10% de población para 2035

Esta situación viene provocada, principalmente, por el envejecimiento de la población rural de la Comunidad sin que exista relevo generacional. Así figura también en el informe del CESCyL, que a partir de datos de Eurostat, señala que solo el 12,1 por ciento de la población de Castilla y León es menor de 15 años, la segunda autonomía con menor porcentaje tan solo por delante de Asturias. Mientras, los habitantes con 65 años o más representan el 24,9 por ciento, siendo Castilla y León la segunda Comunidad más envejecida de España, tras Asturias (25,2 por ciento) e igualada con Galicia.

El oeste de Castilla y León es el más envejecido, dado que Zamora es la provincia que más población mayor de 65 años tiene, con un 30,2 por ciento, seguida de León (26,6 por ciento) y Salamanca (26,2 por ciento). Ávila y Soria, con un 25,4 por ciento, también se sitúan por encima de la media autonómica, mientras que Palencia (24,8 por ciento), Burgos (23,4 por ciento), Valladolid (22,5 por ciento) y Segovia (22,3 por ciento) al menos cuentan con menos de una cuarta parte de sus habitantes con 65 años o más.

Precisamente Segovia y Valladolid son los que más población menor de 15 años tienen, aunque solo con un 13,4 por ciento. Por detrás se sitúan Burgos (13 por ciento), Ávila y Soria (12,3 por ciento), Salamanca (11,8 por ciento), Palencia (11,3 por ciento), León (10,7 por ciento) y, nuevamente, Zamora, que vuelve a presentar los peores datos al contar tan solo con 16.899 menores de 15 años, el 9,6 por ciento del total de población de la provincia.

Este patrón que da como resultado, según la proyección de evolución de la población por comunidades autónomas entre los años 2019 y 2035, elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que Castilla y León vaya a perder un 9,9 por ciento de su población en los próximos tres lustros si el desarrollo poblacional sigue siendo el mismo.

La Comunidad castellana y leonesa es así la segunda que más habitantes perdería, solo por detrás de Asturias (-10,3 por ciento) y alejada de la media nacional, dado que se prevé que España gane un 1,2 por ciento de residentes entre los años 2019 y 2035.

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